Ciencia: Ahorita mismo

Javier Rivera es un experto en ciencia y director del Planetario del Museo de Historia Natural de Santa Bárbara.
Javier Rivera es un experto en ciencia y director del Planetario del Museo de Historia Natural de Santa Bárbara.

jrivera@sbnature2.org

El español es un idioma extenso y fabuloso y una de las mejores palabras que tenemos es “ahorita”.

¿A poco no es genial esta palabra? La podemos usar en tantas y tantas formas. Algunos ejemplos: “ahorita limpio mi cuarto”. “Ahorita mismo te pago”. “Ahorita voy”. “Ahorita nos casamos”. “Ahorita mismo te me vas al trabajo”.

Y si queremos indicar urgencia hasta podemos decir: “ahorititita mismo lavo el coche”.

Pero, ¿Cuándo es ahorita? Esto es lo bello de esta palabra, la podemos usar para indicar cualquier cantidad de tiempo.

Puede ser en un segundo, en una hora, un día, un año o cuando se me pegue la regalada gana.

Al fin y al cabo ¿qué carambas es el tiempo? ¿Qué es un segundo, un minuto, un día o un año?

Empecemos por lo más sencillo… pero antes una pequeña definición…

El mediodía es el momento justo en que el sol está en su punto más alto sobre nuestras cabezas.

Ahora bien, un día es el tiempo que tarda el Sol en pasar de un mediodía a otro.

Que conste que no es el mismo tiempo que tarda nuestro planeta en dar una vuelta completa pero, ahorita explico esto.

Por otro lado, en tiempos antiguos, el número 12 era muy importante y se usaba para muchísimas cosas: una docena de huevos, doce apóstolos, doce constelaciones del zodíaco, doce dioses griegos principales, etc.

Parece que este número se popularizó porque la gente se dio cuenta de que había doce ciclos lunares en un año (casi).

El caso es que varias civilizaciones antiguas decidieron dividir el día en doce partes iguales, y otras doce para la noche para un total de 24 horas.

Y desde entonces, decimos que un día dura 24 horas, y para dividir la hora, y los minutos, se usó el 60 porque es un número que se puede dividir en varias partes iguales.

Y así llegamos al segundo… decimos que un día tiene 86,400 segundos.

PERO (lo escribo así porque este es un gran pero) como mencioné hace ratito, resulta que el tiempo que tarda el Sol de un mediodía a otro no es el mismo tiempo que tarda nuestro planeta en dar una vuelta completa sobre su eje.

La Tierra tarda 23 horas, 56 minutos y un poquitito más de 4 segundos en dar una vuelta completa.

Entonces, para evitar confusiones, muchos científicos decidieron definir el segundo de otra forma que no tiene nada que ver con la Tierra.

Así que ahora resulta que el segundo que usamos en nuestra vida cotidiana no es el mismo segundo que usan por ejemplo nuestras computadoras o los relojes en los satélites.

Y para acabarla de amolar, se ha demostrado que si una persona viaja a una gran, gran velocidad, el tiempo transcurre más lento que si estuviera quietecita.

Lo mismo pasa si una persona estuviera parada sobre un planeta mucho más grande que el nuestro. ¡Increíble pero cierto!

Entonces, si “ahorita” era medio confuso ahora está peor porque resulta que el tiempo puede transcurrir de forma diferente en diferentes situaciones o lugares extremos que por cierto no tenemos aquí en la Tierra.

Decimos que el tiempo es relativo.

Pero bueno, basta de usar “ahorita” como excusa confusa y mejor nos ponemos a hacer lo que tenemos que hacer para conseguir una mejor vida para nosotros y nuestras familias porque aunque el tiempo es relativo, no estamos aquí para siempre.

Javier Rivera es un experto en ciencia y director del Planetario del Museo de Historia Natural de Santa Bárbara.

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