Los terremotos no son un castigo…

Javier Rivera es un experto en ciencia y director del Planetario del Museo de Historia Natural de Santa Bárbara.

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Hace unos días andaba yo navegando por el internet; ya ven, uno que no tiene nada que hacer y de repente me encuentro con una notita que decía más o menos que la causa de los recientes temblores en México era porque había mucha gente pecadora.

¡Discúlpenme pero perdónenme! Encima de que les cae encima el techo, se les destruye TODO lo que tienen en este mundo, algunos pierden hasta la vida, otros se quedan sin familiares, mascotas o amigos, sin ropa, comida, y en algunos casos sin trabajo

¿todavía hay gente desalmada, desconsiderada e ignorante que culpa a las mismas víctimas? No se vale, no se vale y no se vale.

Mire usted, si tiene tiempo y se anima, escarbe un agujero como de 50 millas pa’bajo, tarde o temprano se va a encontrar con una capa muy caliente y no tan dura llamada el Manto.

Encima del manto estamos todos nosotros, los océanos, las ciudades, montes y valles, montañas y hasta el ranchito de mi compadre “Jilemón”.

La capa donde estamos nosotros se llama la Corteza, cubre todo nuestro planeta y está sobre el manto casi, casi flotando.

Aunque la corteza parece dura y sólida, resulta que está formada por muchos pedazos llamados placas tectónicas.

Nomás para que se dé una idea, imagínese que nuestro planeta es como un huevo bien cocido pero todavía con cáscara.

Si golpea el huevo, la cáscara se rompe en muchos pedazos que siguen pegados al huevo.

Así más o menos son las placas tectónicas, porque son pedazos, muy grandes de tierra que juntos forman toda la cubierta de nuestro planeta.

Pero, y aquí está el meollo del asunto, resulta que estas placas tectónicas ¡SE MUEVEN! Muy, muy, despacito pero se están moviendo.

Se mueven entre 1 y 2 pulgada por año; más o menos lo que le crecen las uñas de los dedos de sus pies en un año, si no se las corta.

Cuando dos placas grandotas más o menos iguales, se empujan de frente, la parte donde se unen se levanta y así se forman montañas.

A veces las placas se separan, por ejemplo, vea usted un mapa de la Tierra y se dará cuenta que el continente de América del Sur como que embona con el continente Africano. Estas placas se separaron hace muchos millones de años.

A veces, una placa, en lugar de empujar a otra, como que se mete por debajo de la segunda placa.

En estos casos a veces las placas se atoran (recuerde que estamos hablando de placas hechas de roca) y cuando esto pasa, las placas siguen empujando hasta que de repente se desatoran y es cuando ocurre un temblor.

En otros casos, hay placas que se mueven una al lado de la otra. Otra vez, a veces se atoran y cuando llegan a desatorarse, ocurre un sismo o temblor.

Todo México está sobre una placa llamada de Norte América, y a largo de toda la costa del Pacífico estamos en contacto con la placa de Cocos que se extiende por debajo del océano.

Las dos placas se están moviendo lenta pero constantemente una hacía la otra pero la de Cocos está pasando por debajo de México y Centro América.

Esta placa de Cocos es la responsable de los temblores del 85 y los recientes en Oaxaca, Chiapas y la Ciudad de México.

Así que por favorcito, en lugar de culpar a las víctimas de los desastres ocurridos, mejor mostremos más solidaridad y humanismo y tratemos de ayudarlos, si podemos.  ν

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