Una navidad para agradecer

Por Víctor Rosas 
redaccion@latinocc.com

El Fin de cada año se interpreta como una temporada de fiestas, desde el día de acción de gracias el tercer jueves de noviembre, hasta el final del año, y para algunas personas, se prolonga hasta el 6 de enero, con la festividad del día de reyes.

Sin embargo, para la mayoría de la población latina que vive en el sur de California y la Costa Central, la principal festividad es la Navidad. El acontecimiento que celebra el nacimiento de Jesús en Belén de Judá hace más de 2000 años.

Sin embargo, la fecha del 24 de diciembre como la fecha real del nacimiento de Jesús se ha cuestionado mucho por los eruditos y líderes religiosos, algunos de los cuales, dicen que en el siglo IV, se empezó a celebrar la navidad en esta fecha, para hacerla coincidir con la celebración pagana en honor del dios Sol adorado por el entonces emperador romano Constantino, quien recientemente se había convertido al cristianismo.

Constantino no sólo se había convertido al cristianismo, sino había declarado a la religión católica la religión oficial del imperio romano, sin embargo, en amplias regiones dominadas por Roma, existían otras religiones que adoraban al dios sol a quien festejaban en el día del solsticio de invierno que era el 24 de diciembre.

En un intento por conciliar las dos creencias, la iglesia cristiana guiada por Constantino habría adoptado la costumbre de celebrar la navidad el 24 de diciembre.

No hay evidencia histórica clara que muestre cual fue la fecha exacta del nacimiento de Jesús en la ciudad. (en realidad era una pequeña aldea) de Belén.

De hecho, no hay mucha evidencia histórica no sólo del nacimiento, sino aún de la existencia del mismo Jesús fuera de la Biblia, excepto algunas menciones del historiador romano Claudio Josefo, pero no dice nada acerca de la fecha de nacimiento de Jesús.

La Biblia es el documento que ofrece más información acerca del nacimiento de Jesús, a quien se le conocería como El Salvador o El Mesías.

El evangelio de Lucas, tercero en aparecer en la Biblia, relata el acontecimiento del nacimiento de Jesús en una forma más detallada, y da una pista importante para considerar cuando fue el nacimiento de Jesús.

En el capítulo 2 del evangelio, el doctor Lucas, relata que un ángel se apareció a un grupo de pastores para anunciarles que el Salvador había nacido en la ciudad de Belén y que encontrarían al bebé envuelto en pañales y recostado sobre un pesebre, ya que José y María no habían encontrado lugar para pasar la noche en un mesón o posada.

Los estudiosos cuestionan por este dato, que el nacimiento de Jesús se haya dado en el invierno, pues la temperatura en esa época del año, habría impedido que los pastores hubieran estado en la noche cuidando a las ovejas a la intemperie, y por lo tanto, el nacimiento de Jesús no se hubiera podido ser el 24 de diciembre como es costumbre celebrar entre los cristianos.

Sin embargo, también hay argumentos a favor de conservar esta fecha ya que, se dice que las colinas que rodean a la ciudad de Belén, hacen que la temperatura alrededor de la misma no descienda tanto y sea posible que los pastores puedan tener a sus ovejas fuera aún en invierno.

La mayoría de eruditos, coinciden en que el nacimiento de Jesús haya sido alrededor de los meses de Agosto o Septiembre, después de que hayan terminado las cosechas de verano, y las lluvias de primavera hayan cesado, entonces los pastores aprovechan para salir a pastar las ovejas al aire libre.

Sea cual haya sido la fecha, los seres humanos tienen razones para celebrar el nacimiento de Jesús, que es uno de los acontecimientos más grandiosos en la historia de la humanidad, ya que según lo declara el mismo evangelio de Lucas, “Gloria a Dios en las alturas, y en la Tierra PAZ, a los que gozan de su buena voluntad”.

EPOCA PARA ESTAR AGRADECIDA 

Francisca Álvarez, llegó a los Estados Unidos, procedente del país de El Salvador, hace más de 3 décadas.

En aquella instancia, lo hizo como refugiada por la guerra civil que experimentaba el país centroamericano.

Empezó a trabajar en el área de Malibu, limpiando casas, porque había dejado en El Salvador a sus 6 hijos, y tenía que ganar dinero para traerlos a vivir con ella en Los Estados Unidos.

Más de 30 años pasaron, ella vivió en Oxnard la mayor parte del tiempo, poco a poco fue trayendo a sus seis hijos, encontró más lugares de trabajo para limpiar casas y después recibió permiso de uno de sus clientes para instalar un móvil home, una “Traila” como popularmente se conocen en una propiedad, un rancho, propiedad de uno de sus clientes.

Después de que trajo a sus hijo, obtener su residencia permanente, Francisca aplicó para convertirse en ciudadana estadounidense.

Y lo logró.

Aparentemente esto no tiene nada de extraordinario, excepto que Francisca no sabe leer ni escribir, apenas puede “dibujar su nombre” como ella dice, pero con gran actitud, gravó las 100 preguntas del cuestionario para el examen de la ciudadanía, y lo repetía y repetía constantemente en el estéreo de su camioneta que usa para el trabajo constantemente, de tal forma que se aprendió las respuestas a las preguntas tanto en inglés y en español, de memoria de tanto repasarlas y así pudo pasar el examen, tomar el juramento y convertirse en ciudadana americana.

A pesar de estos logros, Francisca tenía un sueño más: visitar a su pariente Pablo, quien vive en Australia.

Con sacrificio ahorro para comprar el pasaje de avión hasta Adelaida, Australia. La Fecha del vuelo 12 de noviembre del presente año.

Todo estaba bien, Francisca esperaba con ansia que se llegara la fecha del viaje y bromeaba que de ida, saldría un lunes del aeropuerto de Los Ángeles y llegaría a Australia un miércoles, mientras que de regreso, saldría de Australia un Sábado a las 8 de la mañana y llegaría a Los Ángeles el mismo sábado a las 6 de la mañana por el cambio de horario.

Sin embargo, unos días antes de su viaje programado, unos toquidos en la puerta de su traila la despertaron. Era un agente de la oficina del alguacil, que le decía que tenía que desalojar el lugar, porque un voraz incendio amenazaba su propiedad y su vida.

“Salimos corriendo, no pude agarrar nada más que un sobre con mis documentos, y una maleta con ropa que ya traía en mi camioneta porque la tenía lista para mi viaje a Australia”. Comenta Francisca.

Por dos días no pudo regresar a donde estacionaba su traila, uno de sus vecinos le informó que ellos habían obtenido un permiso de la patrulla de caminos, y habían llegado al lugar, las tres casas que estaban construidas se habían quemado, y de su traila, no había quedado absolutamente nada, solo cenizas.

“La verdad, no lo pude resistir, lágrimas de tristeza rodaron por mis mejillas, no lo podía creer, no lo había visto, pero todo se había perdido, y no es que tuviera mucho, apenas unos trastes, un refrigerador pequeño, una mesita, la lavadora, ni siquiera tenía secadora, ponía mi ropa para que secara al sol, pero aún eso poco se había perdido”.

Ahora, Francisca tenía que tomar una decisión, cancelar el viaje a Australia y quedarse a resolver la situación en Malibu, o viajar y no saber que está pasando aquí.

Sus amigos le aconsejaron ir a Australia, y por 10 días estuvo con sus familiares en la isla del pacífico, pero cuando regresó, el panorama ha sido desolador.

Sin un lugar donde vivir, desalojados de nuevo ante la proximidad de una tormenta y el peligro de deslaves, sin electricidad allá arriba, en la colina en Encinal Canyon Rd. Sin embargo, la paz y confianza en el futuro no decaen para Francisca.

“No sé dónde celebraré navidad, quizás vaya con mis familiares a Bakersfield, o me reúna con algunas otras gentes aquí en Malibu, pero tengo fe en que pronto, la situación mejorará y tendremos trabajo de nuevo, nuevas fuerzas y nueva esperanza. La navidad es un tiempo de alegría, de esperanza, de bendición y este momento de dificultades, no tienen porque tumbarme”, dice confiada.

Al mismo tiempo comparte que a lo largo de su vida he experimentado muchas dificultades, y con ayuda de Dios, siempre ha salido adelante. E

“Esta vez será igual, pronto tendremos luz, y agua, pronto tendremos un nuevo lugar donde vivir, y será mejor que el que teníamos anteriormente con un rostro y una mirada de determinación y esperanza”, concluye.

A PESAR DE LA TRAGEDIA NO PIERDE LA ESPERANZA

Por su parte, Martha Espinoza, por lo menos ese era su nombre de soltera, ahora es Martha Portillo, es otra salvadoreña, residente de Oxnard, quien trabaja, al igual que Francisca, limpiando casas en Malibu.

En 2017, Martha contrajo matrimonio con su esposo Alexis, con quien vive desde entonces, en compañía de su hija Kaila. “el día de mi matrimonio es uno de los días más felices de mi vida, amo mucho a mi esposo, me trata muy bien, y quiere mucho a Kaila mi niña, es una bendición de Dios”. Afirma Martha.

Martha viaja casi todos los días desde su hogar en Oxnard hacia la ciudad de Malibu, así lo ha hecho por muchos años ya, para limpiar las casas de sus “patronas”, como ella las llama. Algunos días limpia solo una casa, otros días más. La mayoría de estas viviendas perteneces a personas “bien acomodadas” en el área de Malibu, quienes, a decir de Martha, la han tratado muy bien a lo largo de los años y la han ayudado en muchas ocasiones también.

Los primeros días de noviembre, sin embargo, trajeron malas noticias para Martha y su trabajo. “NO puede ser, comenta Martha, todas, todas las casas de mis patronas se quemaron, ahora ya no tengo trabajo”. ¿Qué voy a hacer ahora?

Martha cuenta que el día 9 de noviembre, como todos los días, ella acudió a la ciudad de Malibu para cumplir con su trabajo del día, y mientras se encontraba allá, de pronto se vio atrapada entre las llamas que ponían en peligro su vida. “Que angustia, ver las llamas que se acercaban rápidamente, el humo, un calor insoportable, el tráfico atorado, la verdad, temí por mi vida, pensé que no iba a lograr escapar del fuego, pero Dios fue bueno, y en todo momento sentí también la seguridad de que El me sacaría adelante, no sólo de ese peligro sino de todo lo demás”.

El proceso de recuperación ha sido lento, algunas de sus “patronas” han rentado nuevas viviendas, y ahora empieza a trabajar un poco, también han recibido ayuda de FEMA para sustentar la pérdida de ingresos, han recibido algunas tarjetas de tiendas departamentales para comprar comida y utensilios, y poco a poco la vida se va recuperando y volviendo a la normalidad.

“Es un momento triste, difícil, pero en esta temporada de Navidad, yo puedo sentir que Dios está conmigo y mi familia, y tenemos fe que no nos va a faltar nada, porque Dios proveerá, Dios se hará cargo de todas nuestras necesidades y ahora más que nunca nos sentimos unidos y con fe y esperanza para salir delante de esta situación difícil”.

Martha aprovecha para mandar un mensaje a personas que en esta temporada de navidad se sientan tristes o solas, de que no importa la circunstancia, la navidad es acerca del nacimiento de Jesucristo, quien vino a este mundo para traer al mundo paz y felicidad durante tiempos difíciles, como el que ella y muchas personas más están experimentando, principalmente en esta área de California.

Para Martha, con los trágicos incendios, Woosley y Hills en el condado de Ventura, además del tiroteo en Thousand Oaks, donde muchos perdieron a familiares y amigos, mientras que otros han tenido mucho interés, se han perdido todo, para que ellos también sean un ejemplo lucha.


“Son ejemplo de determinación que a mí mismo me han servido de inspiración. Se perdió todo, no importa, nos queda vida, y si tenemos que empezar de cero.

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