Cascos, chalecos y placas falsas: reportes sobre tácticas del ICE intensifican el miedo entre comunidades inmigrantes en Minnesota

Por Redacción
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Durante varios días, Luis Ramírez, propietario de un restaurante mexicano en los suburbios de Minneapolis, notó la presencia recurrente de dos hombres vestidos con chalecos reflectantes y cascos blancos estacionados frente a su negocio. Aunque aparentaban ser trabajadores de una empresa eléctrica, Ramírez no logró encontrar registros de la compañía que figuraba en el vehículo.


El martes, cuando el automóvil regresó, Ramírez decidió grabar la confrontación. En el video, que circuló ampliamente en redes sociales, se observa a los hombres cubriéndose el rostro mientras él los acusa de vigilar su restaurante.


El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) no respondieron a solicitudes de comentarios sobre si los hombres eran agentes federales. Sin embargo, incidentes similares se han vuelto cada vez más frecuentes, según activistas, abogados y funcionarios locales.


Observadores legales advierten que, aunque no todos los reportes han sido verificados, el patrón ha elevado la ansiedad en un estado que ya se encuentra en tensión por el endurecimiento de las políticas migratorias impulsadas por la administración del presidente Donald Trump.


“Si la gente empieza a temer que el electricista o el repartidor frente a su casa pueda ser ICE, eso genera una desconfianza pública peligrosa”, explicó Naureen Shah, directora de defensa de inmigración de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU). “Estas tácticas no reflejan una aplicación de la ley profesional, sino una estrategia de control social”.


El uso de disfraces y engaños por parte de agentes migratorios no es completamente nuevo. En el pasado, ICE ha admitido recurrir a estas prácticas para ingresar a viviendas sin órdenes judiciales. Durante el primer mandato de Trump, estas tácticas se intensificaron, lo que derivó en demandas por violaciones constitucionales. Un acuerdo legal en Los Ángeles limitó ese tipo de operaciones, aunque siguen siendo legales en muchas otras jurisdicciones del país.


Lo que ocurre en Minnesota, sin embargo, representa un “grado más extremo” de engaño, según defensores de derechos civiles, debido a que estas operaciones parecen realizarse abiertamente y en espacios públicos.


Las autoridades locales señalan que estas tácticas podrían ser una respuesta directa a la extensa red de observadores ciudadanos que opera en Minneapolis y otras ciudades del estado. Estos grupos monitorean movimientos de ICE y alertan a comunidades vulnerables antes de posibles arrestos.


Activistas han reportado haber visto vehículos saliendo del edificio federal Bishop Henry Whipple —centro de operaciones de ICE en Minneapolis— con animales de peluche visibles en el tablero, calcomanías de la bandera mexicana o herramientas de construcción en la parte trasera, con el aparente objetivo de evitar ser identificados.
“Hemos visto un aumento en lo que llamamos tácticas de vaquero”, afirmó José Alvillar, organizador principal del grupo Unidos MN.

“Los trabajadores reales saben reconocer cuándo alguien está fingiendo. Hasta ahora, muchas de estas apariciones no han resultado en arrestos, pero el miedo permanece”.


La preocupación no se limita a los disfraces. Desde el inicio de la operación en Minnesota, funcionarios estatales, incluido el gobernador demócrata Tim Walz, han denunciado reportes de agentes federales intercambiando placas de matrícula o utilizando placas falsas, lo que constituiría una violación de la ley estatal.


Candice Metrailer, propietaria de una tienda de antigüedades en el sur de Minneapolis, relató un episodio que la dejó alarmada. En enero, recibió una llamada de un hombre que dijo ser coleccionista y preguntó si vendía placas de matrícula. Minutos después, dos hombres vestidos de civil ingresaron a su tienda y comenzaron a revisar placas vintage.


Al salir del local, observó un Ford Explorer con ventanas polarizadas y el motor encendido. Memorizó la placa y la ingresó en una base de datos comunitaria utilizada por activistas para rastrear vehículos presuntamente vinculados a redadas migratorias. Según esa base, el vehículo había sido fotografiado saliendo del edificio federal en múltiples ocasiones y relacionado con un arresto previo.


Metrailer dijo que reportó el incidente a la oficina del fiscal general de Minnesota. El DHS no respondió a una solicitud de comentarios sobre el caso.


Quienes defienden una política migratoria más estricta sostienen que estas tácticas son una reacción a lo que consideran una interferencia sin precedentes por parte de activistas.


“Por supuesto que los agentes están adaptando sus métodos para mantenerse un paso adelante”, dijo Scott Mechkowski, ex subdirector de operaciones de ICE en Nueva York. “Nunca habíamos visto este nivel de obstrucción”.


No obstante, Mechkowski también señaló que, en casi tres décadas de experiencia, no recuerda haber visto a agentes migratorios disfrazados de trabajadores uniformados durante detenciones.


Casos similares han surgido en otros estados. En Oregón, una empresa de gas natural emitió recientemente una guía para ayudar a los clientes a identificar a empleados reales tras reportes de impostores federales.


Para residentes como Ramírez, el impacto psicológico es profundo. Dijo que ahora se mantiene en constante estado de alerta. En una ocasión, incluso confrontó a un cerrajero antes de darse cuenta de que se trataba de un vecino local.


Defensores de derechos civiles advierten que este clima de sospecha no solo afecta a inmigrantes indocumentados, sino a comunidades enteras, erosionando la confianza pública y dificultando la convivencia cotidiana.