Choque de trenes de alta velocidad en España deja al menos 39 muertos y abre una investigación nacional

Por Redacción
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El siniestro ocurrió alrededor de las 7:45 p.m. cerca de la localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba, a unos 370 kilómetros al sur de Madrid. De acuerdo con el gestor de infraestructuras ferroviarias Adif, el accidente se produjo cuando la parte trasera de un tren de alta velocidad que cubría la ruta Málaga-Madrid descarriló y chocó contra otro tren que viajaba en sentido contrario, desde Madrid hacia Huelva.


Las autoridades describieron una escena de devastación. Vagones volcados, estructuras retorcidas y restos esparcidos a lo largo de la vía marcaron el lugar del impacto. Algunos pasajeros salieron despedidos por las ventanas debido a la violencia del choque, y sus cuerpos fueron hallados a cientos de metros del punto de colisión, según confirmaron responsables regionales.


Las autoridades informaron que todos los sobrevivientes fueron rescatados durante la madrugada del lunes, aunque el proceso de recuperación e identificación de los fallecidos seguía en curso. La Guardia Civil habilitó una oficina en la ciudad de Córdoba para atender a familiares de personas desaparecidas y recolectar muestras de ADN que permitan identificar a las víctimas.


El choque dejó al menos 159 personas heridas. Entre ellas, 11 adultos y un niño permanecían en estado crítico hasta el lunes, según los servicios sanitarios. Decenas de ambulancias, helicópteros médicos y personal de emergencias fueron desplegados durante la noche para trasladar a los heridos a hospitales de la región.


En Adamuz, un polideportivo fue convertido en hospital improvisado y centro de atención a familiares, mientras la Cruz Roja Española ofrecía apoyo psicológico, asistencia logística y alimentos a los afectados.


El ministro de Transportes de España, Óscar Puente, calificó el accidente como “tremendamente extraño” y aseguró que, hasta el momento, no existe una explicación clara sobre qué provocó el descarrilamiento inicial. Según explicó, el tramo de vía donde ocurrió el choque es llano y había sido renovado recientemente, en mayo del año pasado.


Puente detalló que el tren que descarriló pertenecía a la empresa privada Iryo y tenía menos de cuatro años de antigüedad. El segundo tren, que recibió el impacto frontal más severo, era operado por la empresa pública Renfe. Ambos trenes circulaban por debajo del límite máximo permitido de 250 kilómetros por hora en ese tramo.


Álvaro Fernández, presidente de Renfe, indicó en declaraciones a la radio pública RNE que uno de los trenes viajaba a aproximadamente 205 km/h y el otro a unos 210 km/h al momento del impacto. Fernández señaló que, a la luz de los datos preliminares, “el error humano puede quedar descartado”, y sugirió que la causa podría estar relacionada con el material rodante del tren privado o con la infraestructura ferroviaria.


Iryo, por su parte, emitió un comunicado en el que informó que el tren involucrado fue fabricado en 2022 y había superado su última revisión de seguridad apenas cuatro días antes del accidente, el 15 de enero. La empresa expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y aseguró que colaborará plenamente con la investigación oficial.


Puente advirtió que el proceso para determinar las causas exactas del siniestro podría tardar al menos un mes. La investigación estará a cargo de una comisión técnica independiente, con apoyo judicial, y analizará tanto el estado de la infraestructura como los sistemas de señalización, control y mantenimiento de los trenes involucrados.


Mientras tanto, los servicios ferroviarios entre Madrid y varias ciudades de Andalucía fueron suspendidos el lunes como medida de precaución, generando importantes interrupciones en el transporte de pasajeros.


El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y declaró el accidente como una “noche de profundo dolor” para el país. Su oficina informó que tenía previsto visitar el lugar del siniestro y reunirse con autoridades locales y equipos de emergencia.


España cuenta con una de las redes de trenes de alta velocidad más extensas del mundo y la mayor de Europa. Durante décadas, el país ha invertido de forma sostenida en este sistema de transporte, considerado un símbolo de modernización, seguridad y eficiencia. Según datos de la Unión Europea, España dispone de más de 3,100 kilómetros de vías diseñadas para trenes que circulan a más de 250 km/h.


Renfe informó que solo en 2024 más de 25 millones de pasajeros utilizaron sus servicios de alta velocidad, que conectan las principales ciudades del país a precios competitivos y con altos estándares de seguridad. Hasta el accidente del domingo, la red no había registrado muertes desde la apertura de su primera línea de alta velocidad en 1992.


Por ello, el choque de Adamuz ha generado una profunda conmoción en la opinión pública y ha reabierto el debate sobre la seguridad ferroviaria, la supervisión de operadores privados y el mantenimiento de infraestructuras críticas.


El peor accidente ferroviario en España en lo que va del siglo ocurrió en 2013, cuando un tren descarriló en el noroeste del país, causando la muerte de 80 personas. Aquella investigación concluyó que el tren circulaba a una velocidad muy superior a la permitida en un tramo que no era de alta velocidad. El siniestro de Adamuz, en cambio, ocurrió en una línea moderna, diseñada específicamente para trenes de alta velocidad y, según las autoridades, sin exceso de velocidad aparente.


Testimonios de pasajeros sobrevivientes describen momentos de pánico y confusión tras el impacto. Algunos relataron haber utilizado martillos de emergencia para romper ventanas y escapar de los vagones volcados. “Se sintió como un terremoto”, dijo Salvador Jiménez, periodista de la radiotelevisión pública RTVE, quien viajaba en uno de los trenes y logró salir con vida.


En redes sociales, familiares de pasajeros comenzaron a publicar mensajes durante la noche del domingo, buscando información sobre personas desaparecidas y compartiendo números de contacto habilitados por las autoridades. El Ministerio del Interior pidió evitar la difusión de rumores y aseguró que se proporcionará información oficial conforme avance la identificación de las víctimas.


A medida que España llora a las víctimas, el accidente plantea interrogantes cruciales sobre el funcionamiento de uno de los sistemas de transporte más avanzados del país. Las autoridades han prometido transparencia total en la investigación y aseguraron que, de encontrarse fallas técnicas o de supervisión, se asumirán responsabilidades.


Por ahora, el país permanece atento al avance de las pesquisas y al balance final de víctimas, mientras las labores de rescate continúan entre los restos de los trenes que, hasta hace horas, simbolizaban la velocidad y la seguridad del transporte moderno en España.