Por Redacción
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La tensión entre el mundo del fútbol y la política internacional sigue escalando.
Ahora fue Claude Le Roy, histórico entrenador francés y figura clave en el desarrollo del fútbol africano, sorprendió esta semana al sugerir públicamente la posibilidad de boicotear la Copa Mundial de 2026, que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México.
¿La razón? La política exterior del presidente estadounidense Donald Trump hacia África, a la que calificó de perjudicial y ofensiva.
Le Roy, quien es blanco europeo y que dirigió a selecciones como Camerún, Ghana, Senegal y la República Democrática del Congo, habló tras la final de la Copa Africana de Naciones disputada entre Marruecos y Senegal.
En calidad de consejero de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), criticó abiertamente tanto a Trump como al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, por lo que considera una preocupante falta de sensibilidad hacia África.
“El fútbol es vida; no es Gianni Infantino, orgulloso de estar en el Despacho Oval o en Mar-a-Lago, apoyando a un presidente que está dañando a África clausurando todas las ONG. Esa es la verdadera tragedia de este continente”, señaló Le Roy en declaraciones al diario francés Le Figaro.
El experimentado técnico denunció el cierre de programas de cooperación y desarrollo, así como el retiro de apoyo financiero a organizaciones humanitarias con presencia en países africanos.
Estas medidas, impulsadas por la administración Trump, afectan directamente a miles de jóvenes en el continente, muchos de los cuales encuentran en el fútbol una vía de escape y crecimiento personal.
Le Roy fue más allá, sugiriendo que el fútbol africano debería considerar medidas drásticas ante esta situación.
“Me pregunto si no deberíamos llamar a boicotear el Mundial de 2026, dada la actitud de Donald Trump hacia África, con el presidente de la FIFA presumiendo de estar a su lado. Los principales líderes del fútbol ya no hablan de fútbol, solo de dinero”, agregó.
La idea del boicot toma fuerza
Las declaraciones de Claude Le Roy llegan en un contexto tenso.
En Europa, figuras políticas en Alemania, como Jurgen Hardt, miembro de la Unión Demócrata Cristiana, han planteado abiertamente la posibilidad de retirarse del Mundial como “último recurso” para hacer frente a la creciente presión de Trump sobre Groenlandia y sus aliados europeos.
“La retirada del torneo se consideraría una medida extrema, pero necesaria si Trump no entra en razón”, declaró Hardt en referencia a la militarización del Ártico y la reciente imposición de aranceles a países europeos.
A menos de seis meses del torneo, el Mundial 2026 enfrenta no solo retos logísticos, sino un creciente clima de descontento global que podría tener impacto directo en su legitimidad y participación internacional.
