Editorial

Por Carlos Hernández
redaccion@latinocc.com

Primero que nada estimados lectores quisiera desearles unas felices fiestas navideñas al lado de los suyos, en nombre de todo el equipo que formamos El Latino Costa Central.

Como que nada estamos en las celebraciones navideñas, el año, aún ensombrecido por la pandemia del Covid se pasó volando.

Independientemente de las viscicitudes, retos y pruebas que nos ha dejado el 2021, que esta temporada sea de buenas nuevas, de hacer memorias perduraderas y agradables junto con los suyos.

Muchos periodistas no les gusta mencionar la religión, es un terreno que muchos esquivan, unos dicen que es por ética, pero para mí personalmente, y al ser un hombre de fe, es algo que es vital.

En una sociedad tan dividida en la que vivimos lo mejor es centrarse en lo que realmente es el espíritu navideño, el cual no es más que la celebración de Jesucristo.

En tiempos de incertidumbre y donde la humanidad ha visto como es de frágil que un simple virus ha puesto al planeta de rodillas, nos demuestra una vez más que somos únicamente seres humanos y nada más.

A muchos les gusta jugar a desafiar la voluntad de Dios, y armados con un poder material y de influencias, que es hasta cierto punto funcional, no es más que un poder efímero.

Un poder superficial, lleno de egoísmo, egolatrías, avaricia y maldad.

Así, que que mejor época para recordar a quien con su ejemplo nos enseñó, que el perdón la comprensión y el ser mejores personas debe ser nuestro ritual diario.

No hay mejor manera de sentirse realizad@ cuando se hace lo bueno, cuando se vive respetando a los demás de una manera cívilizada y comprensiva.

De nada sirve que estemos rezando 10 Padres Nuestros, 15 ave Marías, que se vayan todos los martes y jueves a estudios biblícos, etc., si nuestras acciones demuestran lo contrario.

Sobre todo para los adultos y aquellos que tienen la dicha de ser padres y madres de familia.

Tod@s nosotr@s tenemos un deber moral de tener y saber guiar con los mejores valores a nuestros hij@s.

Como me decían mis padres y es algo que me marcó en la vida, “nos esforzamos para que ustedes sean mejores que nosotros en todos sentidos”.

En momentos donde los adolescentes están cometiendo crímenes impensables como masacres escolares, y otros tantos, ultimadamente es responsabilidad de los padres y madres las acciones de sus hij@s, por lo tanto se hace imperante que tomemos una posición responsable y enseñarles a ser buenos seres humanos.

El rencor, el odio, la maldad, la envidia son sentimientos que carcomen a muchas personas, se pudren de adentro para afuera, y lamentablemente si tienen hij@s les pasarán esos traumas y problemas psicológicos.

El ejemplo es la mejor y peor manera de formar a un niñ@, así que no olvidemos que si celebramos la Navidad, que no sea del “diente al labio”.

Que con sus acciones dejen buenas memorias a l@s hij@s, que cada día que pase eleven el respeto por sus progenitores por el buen ejemplo que se les da.

Que la Navidad sea un punto de inflexión y reflexión para quienes no han tenido un buen año, pero que sepan que como marcó el nacimiento de Jesucristo hace ya 2022 años, hay una nueva oportunidad para recomponer errores del pasado.

¡Feliz Navidad!