Por Redacción
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Millones de personas en Estados Unidos enfrentan otra ronda de frío extremo, apagones y condiciones peligrosas luego de que una poderosa tormenta invernal azotara amplias zonas del país, dejando al menos 29 personas fallecidas y paralizando ciudades enteras desde el sur hasta el noreste.
Las autoridades advierten que lo peor podría no haber pasado, ya que una nueva masa de aire ártico amenaza con mantener las temperaturas bajo cero durante varios días más.
La tormenta, que comenzó durante el fin de semana y se intensificó el lunes, descargó intensas nevadas, hielo y lluvias heladas en una franja de más de 2.100 kilómetros, desde Arkansas hasta Nueva Inglaterra. En algunos puntos se registraron acumulaciones de nieve superiores a los 50 centímetros, mientras que las sensaciones térmicas descendieron hasta los 31 grados Celsius bajo cero, creando condiciones potencialmente mortales.
El Servicio Meteorológico Nacional informó que cerca de dos tercios del país se encuentran bajo algún tipo de alerta por frío extremo, nieve o hielo. Los meteorólogos señalaron que una nueva corriente de aire del Ártico reforzará las condiciones gélidas en regiones que aún no logran recuperarse de los efectos de la primera tormenta.
Apagones masivos, vuelos cancelados y comunidades paralizadas
El impacto de la tormenta se sintió con fuerza en la infraestructura básica. Más de 670.000 hogares y negocios permanecían sin electricidad el lunes por la tarde, según el portal PowerOutage.com. La mayoría de los apagones se concentraron en el sur del país, donde la acumulación de hielo provocó la caída de árboles y tendidos eléctricos, especialmente en Mississippi y Tennessee.
En Mississippi, las autoridades calificaron el fenómeno como la peor tormenta de hielo en el estado desde 1994. Equipos de emergencia distribuyeron catres, mantas, agua embotellada y generadores para habilitar centros de calentamiento en comunidades rurales y urbanas gravemente afectadas. En algunas zonas, las carreteras permanecían intransitables debido a árboles caídos y capas gruesas de hielo.
La Universidad de Mississippi canceló las clases presenciales para el resto de la semana luego de que gran parte de su campus en Oxford quedara sin electricidad. La alcaldesa de la ciudad, Robyn Tannehill, describió el panorama como devastador, afirmando que la cantidad de árboles y cables derribados hacía que “pareciera que un tornado había pasado por cada calle”.
Tim Phillips, un agente inmobiliario de Oxford, relató que grandes ramas destruyeron parte de su propiedad, rompieron ventanas y dejaron a su familia sin electricidad. Señaló que al menos la mitad de sus vecinos reportaron daños similares en viviendas y vehículos. “Uno trata de prepararse para el invierno”, dijo Phillips, “pero esto fue simplemente increíble”.
El sistema de transporte aéreo también se vio severamente afectado. Más de 11.000 vuelos fueron cancelados o retrasados el lunes en todo el país, de acuerdo con el portal FlightAware. El domingo, cerca del 45% de los vuelos programados fueron cancelados, convirtiendo la jornada en una de las más caóticas para la aviación comercial desde la pandemia de COVID-19, según la firma de análisis Cirium.
En el noreste, ciudades como Nueva York experimentaron su día más nevado en años, con acumulaciones que oscilaron entre 20 y 38 centímetros en distintos barrios. Aunque las escuelas públicas cerraron, alrededor de 500.000 estudiantes continuaron sus clases de forma remota, una práctica que se ha mantenido desde la pandemia y que ha transformado la tradicional “suspensión por nieve” en aprendizaje en línea.
Muertes, riesgos y una nueva amenaza climática
El saldo humano de la tormenta ha sido devastador. Las autoridades confirmaron al menos 29 muertes relacionadas directa o indirectamente con las condiciones climáticas extremas. En la ciudad de Nueva York, ocho personas fueron encontradas sin vida a la intemperie durante el fin de semana, mientras las temperaturas caían abruptamente.
Las causas exactas de los fallecimientos continúan bajo investigación, pero se presume que la exposición al frío fue un factor determinante.
En Kansas, una maestra de 28 años fue hallada muerta y cubierta de nieve tras una intensa búsqueda policial con perros adiestrados. Según la policía, fue vista por última vez al salir de un bar sin su abrigo ni su teléfono celular, en medio de temperaturas bajo cero.
Otros incidentes fatales incluyeron a dos personas atropelladas por máquinas barredoras de nieve en Massachusetts y Ohio, así como la muerte de dos adolescentes en accidentes de trineo ocurridos en Arkansas y Texas. Tennessee reportó cuatro fallecimientos relacionados con la tormenta, mientras que Luisiana y Pensilvania confirmaron tres muertes cada uno. También se registraron decesos en Mississippi, Nueva Jersey y Carolina del Sur.
Las condiciones extremas también obligaron a miles de personas a buscar refugio temporal. En Nashville, Tennessee, hoteles alcanzaron su capacidad máxima al alojar a residentes que huyeron de viviendas sin calefacción ni electricidad. Alex Murray, residente del área, explicó que alquiló una habitación de hotel para proteger a su familia y conservar la leche materna destinada a su hija de seis meses.
“Sabemos que muchas personas no pueden pagar un hotel o simplemente no tienen a dónde ir”, dijo. “Fuimos realmente afortunados”.
Los expertos advierten que el peligro persiste. Se prevé que los 48 estados continentales registren una de las temperaturas promedio más bajas desde enero de 2014, con mínimas cercanas a los 12 grados Celsius bajo cero. Las autoridades reiteraron llamados urgentes a la población para evitar viajes innecesarios, revisar sistemas de calefacción y prestar atención especial a personas sin hogar, adultos mayores y comunidades vulnerables.
Meteorólogos también alertaron sobre la posibilidad de una nueva tormenta invernal durante el fin de semana en la costa este, lo que podría agravar aún más la situación en regiones que ya enfrentan acumulaciones de nieve y daños estructurales.
Mientras equipos de emergencia continúan trabajando para restablecer servicios y despejar carreteras, el país se prepara para enfrentar varios días más de frío intenso, recordando una vez más la creciente frecuencia e intensidad de eventos climáticos extremos que ponen a prueba la resiliencia de las comunidades.
