Por Redacción
redaccion@latinocc.com
La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum anunció el domingo que su gobierno enviará una nueva ronda de ayuda humanitaria a Cuba esta semana, incluyendo alimentos y suministros esenciales, a pesar de la creciente presión de Estados Unidos para que detenga los envíos de petróleo a la nación caribeña.
El anuncio se produce días después de que el presidente estadounidense Donald Trump declarara que le había pedido a Sheinbaum que detuviera las exportaciones de petróleo a Cuba. Sin embargo, Sheinbaum aclaró durante un evento público en Sonora que el tema no se discutió en su reciente llamada telefónica con Trump.
«Nuestro gobierno busca soluciones diplomáticas con respecto a los envíos de petróleo, siempre con intenciones humanitarias», replicó la Presidenta.
Desde la operación militar liderada por Estados Unidos en enero que derrocó al presidente venezolano Nicolás Maduro, Cuba ha perdido un socio energético clave. Venezuela había estado enviando petróleo a la isla durante años, pero esos envíos se han detenido, lo que ha llevado a México a convertirse en el principal proveedor de Cuba.
Según la petrolera estatal mexicana Pemex, entre enero y septiembre de 2025 se enviaron a Cuba casi 20,000 barriles de crudo al día. Datos satelitales más recientes sugieren que esa cifra ha disminuido a alrededor de 7,000 barriles, según informó Jorge Piñon del Instituto de Energía de la Universidad de Texas.
La administración de Sheinbaum insiste en que los envíos forman parte de la política de asistencia humanitaria de larga data de México.
«Estamos respondiendo a una necesidad humanitaria. Cuba se enfrenta a una escasez extrema, y esto se trata de personas, no de política”, dijo Sheinbaum.
Si bien Washington expresa su preocupación por el flujo continuo de petróleo a La Habana, la decisión de Sheinbaum subraya el esfuerzo de México por mantener una política exterior independiente, especialmente en materia de solidaridad regional y respuesta a crisis humanitarias.
ARGENTINA

Columnas de humo y llamas rugientes dominan ahora los cielos de la Patagonia argentina, donde devastadores incendios forestales han arrasado más de 110,000 acres (45,000 hectáreas) de bosque nativo, incluyendo extensiones del Parque Nacional Los Alerces, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y famoso por sus antiguos alerces de 2,600 años de antigüedad.
Los incendios, entre los peores que ha visto la región en décadas, han obligado a miles de personas a evacuar y continúan extendiéndose, con gran parte de la temporada alta de incendios en Argentina aún por delante.
Lo que alguna vez fue un destino exuberante y prístino para aventureros de todo el mundo se ha convertido en un campo de batalla en llamas. Columnas de humo con forma de hongo se elevan como explosiones, mientras el cielo nocturno brilla con un resplandor anaranjado por las llamas que lamen la copa de los árboles.
Guardaparques y bomberos en tierra afirman que la situación se ha descontrolado debido a los profundos recortes presupuestarios ordenados por el presidente Javier Milei. Su gobierno recortó la financiación del Servicio Nacional de Manejo de Incendios en un 80% en 2024 y planea un recorte adicional del 71% este año, según la organización ambiental argentina FARN.
“Ha habido una decisión política de desmantelar las instituciones de lucha contra incendios. Los equipos están trabajando al límite de sus capacidades”, explicó Luis Schinelli, uno de los solo 16 guardaparques que patrullan el vasto parque de 642,000 acres.
Hernán Mondino, bombero que trabaja en Los Alerces, explicó que las cuadrillas están desbordadas y con equipos insuficientes.
“El cambio climático es innegable. Lo estamos viviendo. Pero no vemos ninguna señal de que el gobierno esté preocupado por nuestra situación”, recalcó, con el rostro cubierto de sudor y ceniza.
La administración de Milei, que asumió el cargo prometiendo sanear la economía argentina, lastrada por la deuda, ha priorizado la austeridad, logrando estabilizar la inflación, pero desmantelando los servicios públicos.
El Ministerio de Medio Ambiente fue degradado y la supervisión de la lucha contra incendios se trasladó al Ministerio de Seguridad, que no se ha pronunciado sobre la crisis.

La postura ideológica de Milei sobre el cambio climático ha avivado la frustración pública. El presidente libertario se ha referido al cambio climático como una “mentira socialista”, ha boicoteado las cumbres internacionales sobre el clima y ha insinuado que seguirá el ejemplo del expresidente estadounidense Donald Trump al retirarse del Acuerdo de París sobre el clima.
Si bien el gobierno presume de la estabilización económica (la inflación bajó del 117% en 2024 al 31% el año pasado), el impacto en los sistemas de protección ambiental de Argentina ha sido grave.
Muchos residentes de la región afectada están tomando cartas en el asunto. En el pequeño pueblo de Cholila, donde las brigadas oficiales fueron enviadas a otros lugares, los lugareños se subieron a camionetas para ayudar a combatir los incendios que se acercaban.
“Hay mucha rabia acumulada. La gente aquí está muy descontenta con la política de nuestro país. Nos están dejando solos para defender nuestras casas”, dijo Lucas Panak, un bombero voluntario de 41 años.
VENEZUELA
Un mes después de una dramática operación militar estadounidense que culminó con la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, la vida en Venezuela sigue marcada por la incertidumbre, el miedo y un cauto optimismo.
Ciudadanos y familias de todo el país afirman que aún les cuesta comprender qué ha cambiado, o qué cambiará, en su vida diaria.
En la capital, las vallas publicitarias y los grafitis patrocinados por el gobierno siguen instando a Estados Unidos a liberar a Maduro, reflejando tanto el mensaje estatal como el sentir popular entre los partidarios del otrora dominante gobierno socialista.
Sin embargo, para muchos venezolanos de a pie, la situación no es tan sencilla.
Algunos residentes se preguntan si Delcy Rodríguez, quien juró como presidenta interina en ausencia de Maduro, realmente gobierna de forma independiente o si está siendo influenciada por el creciente papel de Washington en los asuntos venezolanos.
“Es un cambio importante, sin duda, pero todo sigue igual, todo”, expresó Julio Castillo, un jubilado de 74 años, haciéndose eco de la frustración de muchos que ven pocas mejoras inmediatas en sus vidas desde la destitución de Maduro.
Las dificultades diarias, incluida la escasez de productos básicos y los salarios estancados, siguen siendo una cruda realidad para muchas familias.
Los partidarios del antiguo gobierno han descrito la captura de Maduro como un secuestro y una violación de las normas internacionales, mientras que Rodríguez y otros altos funcionarios han prometido luchar por su liberación y la de Flores.
La retórica del partido gobernante ha cambiado en las últimas semanas, pasando de amenazar con un conflicto a reconocer que Venezuela no puede contrarrestar militarmente a Estados Unidos y debe adaptar su postura diplomática.
Entre los círculos leales, Rodríguez es vista en gran medida como una figura limitada por las circunstancias. José Vivens, partidario de Maduro, declaró a los periodistas que el Estado venezolano está “actuando bajo coacción”, señalando como prueba de esa presión su decisión de permitir la supervisión estadounidense de los ingresos petroleros de Venezuela, un componente crítico de la economía nacional.
“Secuestraron a nuestro comandante. Y tenemos que ceder porque tenemos que vivir para otra batalla”, indicó Vivens.
En Caracas, much@s ciudadan@s afirman que siguen siendo cautelosos al hablar abiertamente, conscientes de las crecientes tensiones y de la todavía poderosa presencia de las fuerzas de seguridad.
Un miedo generalizado a nuevas represalias, o incluso a otra acción militar, planea sobre la vida pública, mezclando la desconfianza con una incierta esperanza de que la conmoción política pueda finalmente traer un alivio económico.
