Sam Darnold deja atrás las dudas; Drake Maye cumple expectativas: solo uno ganará el Super Bowl 60

Por Redacción
redaccion@latinocc.com


Al otro lado del campo estará Drake Maye, el joven quarterback de los Patriots de Nueva Inglaterra, quien en apenas su segunda temporada ha cumplido con las proyecciones que lo colocaron como la tercera selección global del draft de 2024. Dos trayectorias distintas, dos generaciones diferentes y una revancha histórica marcarán el Super Bowl 60, que se disputará el domingo en Santa Clara, California.


Para Darnold, el camino hasta este punto ha sido largo y sinuoso. En Seattle encontró algo que había sido esquivo durante buena parte de su carrera: respaldo total dentro del vestuario. Ese apoyo quedó en evidencia en la Semana 11, cuando lanzó cuatro intercepciones en una derrota ante los Rams de Los Ángeles. Lejos de señalarlo, el apoyador Ernest Jones IV salió en su defensa.


“Sam ha estado jugando muy bien”, dijo Jones tras aquel partido. “Si queremos definirlo por ese juego, estaríamos ignorando todo lo que ha hecho por nosotros. Él nos ha mantenido vivos en cada encuentro”.


Una semana después, Darnold respondió liderando una remontada de 16 puntos en el último cuarto ante los Rams. Más adelante, fue clave en la victoria por 31-27 frente a Los Ángeles en la final de la Conferencia Nacional, actuación que selló el boleto de Seattle al Super Bowl.


La temporada de Darnold con los Seahawks ha sido una de redención. Tras un año sólido como suplente en Minnesota, llegó a Seattle sin grandes titulares, pero se ganó rápidamente la confianza del cuerpo técnico y de sus compañeros.

Su desempeño estable, su capacidad para manejar partidos cerrados y su liderazgo silencioso transformaron a un equipo que terminó con la mejor defensa de la NFL.
Seattle permitió la menor cantidad de puntos de la liga y cuenta con figuras en todos los niveles defensivos.

Leonard Williams dominó en la línea, Jones fue el ancla del segundo nivel y Devon Witherspoon se consolidó como uno de los mejores esquineros jóvenes del campeonato. El novato Nick Emmanwori también se convirtió en una pieza clave en la secundaria.


En ofensiva, Darnold no ha estado solo. El receptor All-Pro Jaxon Smith-Njigba se convirtió en su objetivo principal, mientras que Kenneth Walker aportó equilibrio con un ataque terrestre consistente. Esa combinación permitió a los Seahawks controlar el ritmo de los partidos y minimizar errores en los momentos decisivos.


Ahora, Darnold está a punto de lograr algo que parecía improbable hace apenas unos años: llevar a Seattle a su segundo título de Super Bowl y borrar definitivamente la narrativa de quarterback fallido que lo persiguió desde sus días con los Jets de Nueva York.


Drake Maye representa el otro extremo del espectro. Con apenas 23 años, el quarterback de los Patriots ha sido el catalizador de una de las reconstrucciones más rápidas de la liga. Nueva Inglaterra venía de dos temporadas consecutivas con marca de 4-13 antes de la llegada de Mike Vrabel como entrenador en jefe.


Vrabel, ex apoyador y campeón de Super Bowl con los Patriots durante la era de Tom Brady, imprimió de inmediato una cultura de disciplina y responsabilidad. Maye encajó a la perfección. Desde el primer día, mostró madurez, temple y una comprensión avanzada del juego para su edad.


“Los muchachos entendieron rápido lo que el entrenador quería”, dijo Maye. “Se trata de cómo tratamos al equipo, dentro y fuera del campo. Eso nos ha unido”.


Maye ha demostrado sangre fría en los momentos más exigentes. En la final de la Conferencia Americana, ante los Broncos de Denver y bajo condiciones de nieve, cambió una jugada en tercera oportunidad y corrió para extender la serie que selló una victoria por 10-7. Esa jugada resumió su temporada: inteligencia, decisión y confianza.


Vrabel destacó la evolución de su mariscal. “Ha mejorado en cada situación crítica”, afirmó. “Es una de las principales razones por las que estamos aquí”.
Nueva Inglaterra no es favorita. Las casas de apuestas colocan a los Patriots como desvalidos por cuatro puntos y medio. Sin embargo, la historia pesa. Brady también era un quarterback de segundo año cuando ganó su primer Super Bowl en 2001, precisamente como no favorito.


Maye será el segundo mariscal más joven en iniciar un Super Bowl. El más joven fue Ben Roethlisberger, quien venció a Seattle en el Super Bowl XL con los Steelers.
El ataque de los Patriots cuenta con los corredores TreVeyon Henderson y Rhamondre Stevenson, además del receptor Stefon Diggs, mientras que la defensa ha sido dominante durante los playoffs, forzando errores y limitando ofensivas explosivas.


El Super Bowl 60 será una revancha del duelo disputado hace 11 años, cuando los Patriots vencieron a los Seahawks 28-24 tras la intercepción de Malcolm Butler en la yarda uno, una de las jugadas más icónicas en la historia de la NFL. Aquella victoria le dio a Brady y Bill Belichick el cuarto de seis campeonatos.


Hoy, los protagonistas son otros, pero el peso histórico permanece. Seattle busca su segundo título. Nueva Inglaterra quiere demostrar que puede volver a la cima sin Brady ni Belichick.


Solo uno abandonará Santa Clara con el Trofeo Lombardi. Para Darnold, sería la culminación de una carrera de perseverancia. Para Maye, el inicio de lo que podría ser una nueva era. El domingo, las dudas, las promesas y las expectativas quedarán atrás. El Super Bowl decidirá.