Sismo de magnitud 6,5 sacude amplias zonas de México y pone a prueba los sistemas de alerta sísmica


Por Redacción
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El terremoto se registró poco después del mediodía y tuvo su epicentro cerca de la localidad de San Marcos, en el estado de Guerrero, a unos 70 kilómetros al sureste de Acapulco, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. El movimiento telúrico se sintió en al menos siete estados del país y fue seguido por más de 150 réplicas, la más fuerte de ellas de magnitud 4,5.


Aunque el temblor fue considerado fuerte, especialistas y autoridades coincidieron en que su corta duración —de aproximadamente 33 segundos— ayudó a reducir su impacto. No se emitió alerta de tsunami para las costas del Pacífico mexicano.


Guerrero fue el estado donde se concentraron los mayores efectos del sismo, aunque los daños reportados fueron limitados. La gobernadora Evelyn Salgado informó horas después del temblor que no se habían registrado víctimas ni afectaciones estructurales graves, ni siquiera en San Marcos, la localidad más cercana al epicentro.


Durante una transmisión en vivo a través de redes sociales, Salgado explicó que algunas viviendas de adobe presentaron daños parciales, mientras que en Acapulco se reportaron incidentes menores en hoteles y edificios públicos.
“Se cayeron algunos plafones y se rompieron vidrios en hoteles y en el aeropuerto internacional, pero no hay daños estructurales ni personas lesionadas”, señaló la mandataria estatal.


También se registraron derrumbes menores de tierra y rocas en algunas carreteras de la región, aunque la principal vía de conexión entre Acapulco y el centro del país continuó operando con normalidad. Las autoridades de Protección Civil desplegaron brigadas para revisar caminos, hospitales y zonas habitacionales.


El secretario de Protección Civil de Guerrero, Roberto Arroyo, explicó que la alta cantidad de réplicas es un fenómeno habitual tras sismos de esta magnitud y pidió a la población mantenerse alerta.


“Son movimientos fuertes, pero afortunadamente breves. Las réplicas son normales y estamos monitoreando la situación de manera permanente”, indicó.
Arroyo confirmó además que no existía riesgo de tsunami, lo que llevó tranquilidad a las comunidades costeras.


En comunidades cercanas al epicentro, el sismo fue percibido con especial intensidad. José Raymundo Díaz Taboada, médico y defensor de derechos humanos que vive en una zona elevada de Acapulco, relató que el temblor fue precedido por un fuerte ruido subterráneo, una señal que muchos habitantes ya asocian con la llegada de un sismo.


“Primero se escuchó un rumor muy fuerte, luego empezaron a ladrar los perros y casi al mismo tiempo sonó la alerta sísmica en el celular. Después vino la vibración, con mucho ruido por el tipo de terreno”, explicó.


Díaz Taboada señaló que, aunque las sacudidas fueron menores que en otros terremotos recientes, decidió preparar una mochila de emergencia ante la posibilidad de nuevas réplicas. También indicó que tuvo dificultades para comunicarse con conocidos de la región de la Costa Chica, la más cercana al epicentro, debido a fallas en las telecomunicaciones.


Las autoridades militares confirmaron posteriormente que en algunos puntos de Guerrero se registraron problemas temporales en los sistemas de comunicación, los cuales comenzaron a restablecerse con el paso de las horas.


En la Ciudad de México, el sismo activó el sistema de alerta sísmica a través de teléfonos celulares y altavoces públicos, lo que permitió a miles de personas evacuar edificios y tomar medidas preventivas.


El movimiento interrumpió la primera conferencia matutina del año de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien suspendió brevemente su mensaje y lo retomó unos diez minutos después, una vez que las autoridades confirmaron que no existían riesgos inmediatos.


En la capital no se reportaron daños significativos. Sin embargo, el sismo se sintió con fuerza en edificios altos, mientras que en construcciones más antiguas se escucharon crujidos y ruidos en muros y estructuras internas.


Periodistas de AP observaron cómo muchas personas salieron a la calle aún en pijama, cargando a sus mascotas y observando cables eléctricos y árboles para evaluar posibles daños. En algunas colonias, vecinos permanecieron en exteriores durante varios minutos ante el temor de réplicas.


La alerta sísmica por celular, que se activó tanto en la capital como en Acapulco, forma parte de un sistema recientemente implementado por el gobierno federal para ampliar la cobertura y reducir el tiempo de respuesta ante movimientos telúricos.
Un país marcado por los sismos


México se encuentra en una de las zonas sísmicas más activas del mundo, debido a la interacción de varias placas tectónicas, entre ellas la de Cocos y la de Norteamérica. A lo largo de su historia reciente, el país ha sufrido terremotos devastadores que han marcado profundamente su memoria colectiva.
Sismos como los de 1985 y 2017 en la Ciudad de México dejaron miles de muertos y provocaron cambios sustanciales en las normas de construcción, los protocolos de emergencia y la cultura de prevención.


En ese contexto, especialistas destacan que la ausencia de víctimas en el sismo de este viernes refleja tanto la efectividad de los sistemas de alerta como una mayor conciencia ciudadana.


Sin embargo, también advierten que el riesgo sigue latente, especialmente en estados del sur como Guerrero, Oaxaca y Chiapas, donde la actividad sísmica es constante y muchas comunidades carecen de infraestructura resistente.


Las autoridades federales informaron que se registraron daños menores en al menos tres instalaciones sanitarias de Guerrero, aunque ninguna dejó de operar. Equipos de emergencia continuaron con evaluaciones preventivas en hospitales, escuelas y edificios públicos.


Aunque la situación se estabilizó conforme avanzó el día, las autoridades reiteraron el llamado a la población para mantenerse informada a través de canales oficiales, revisar viviendas en busca de grietas o daños ocultos y preparar planes familiares de emergencia.


El Servicio Sismológico Nacional y Protección Civil mantienen un monitoreo constante ante la posibilidad de nuevas réplicas, una situación habitual en las horas y días posteriores a un sismo de esta magnitud.


Mientras tanto, la rápida reanudación de actividades en la mayoría de las zonas afectadas ofreció una imagen de normalidad cautelosa en un país acostumbrado a convivir con la amenaza sísmica, pero cada vez más preparado para enfrentarla.