Trump encabeza la primera reunión de la Junta de Paz mientras aliados de EE.UU. expresan reservas


Por Redacción
Redaccion@latinocc.com


Más de dos docenas de países se han sumado formalmente a la iniciativa, mientras otros aliados tradicionales de Estados Unidos asistirán como observadores, en medio de dudas sobre el alcance y las implicaciones del nuevo ente internacional.


Previo al encuentro, Trump aseguró que los miembros de la junta han comprometido 5.000 millones de dólares para la reconstrucción del enclave palestino, una cifra que representa apenas una fracción de los aproximadamente 70.000 millones de dólares que, según estimaciones internacionales, serían necesarios para restaurar la infraestructura devastada.


“Tenemos a los mejores líderes del mundo sumándose a la Junta de Paz”, dijo Trump a periodistas esta semana. “Tiene la posibilidad de ser la junta más trascendental jamás reunida de cualquier tipo”.


La Junta de Paz fue presentada inicialmente como parte de un plan de 20 puntos promovido por la Casa Blanca para poner fin al conflicto entre Israel y Hamás. Sin embargo, desde el alto el fuego alcanzado en octubre, la visión del mandatario se ha ampliado. Trump ha planteado que el organismo podría asumir un papel más ambicioso, incluso abordar conflictos más allá de Gaza.


Ese giro ha despertado inquietud entre diplomáticos y analistas, que temen que la junta pueda convertirse en una alternativa o rival de Naciones Unidas.


Trump afirmó que espera que la creación del organismo impulse a la ONU a “ponerse las pilas”, al considerar que la organización no ha estado a la altura de su potencial.
El miércoles, el Consejo de Seguridad de la ONU celebró una sesión de alto nivel sobre el alto el fuego en Gaza y la situación en Cisjordania. La reunión estaba programada originalmente para el jueves, pero fue adelantada tras el anuncio del encuentro convocado por Trump, para evitar conflictos en la agenda diplomática.


Entre los países que no se han unido formalmente a la junta figuran Alemania, Italia, Noruega y Suiza, aunque se prevé que envíen representantes en calidad de observadores, según un alto funcionario estadounidense que habló bajo condición de anonimato.


El secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, expresó que, a nivel internacional, debería ser la ONU quien gestione este tipo de crisis. La Casa Blanca rechazó esas críticas. La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, calificó la Junta de Paz como una “organización legítima” con participación de decenas de países.


Por su parte, el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, defendió la iniciativa al afirmar que el nuevo organismo “no está hablando, está actuando” y sostuvo que “las viejas formas no estaban funcionando”.


Uno de los puntos centrales de la reunión será la posible creación de una fuerza internacional de estabilización armada para garantizar la seguridad en Gaza y supervisar el desarme de Hamás, considerado un elemento clave del acuerdo de alto el fuego y una exigencia fundamental de Israel.


Hasta ahora, Indonesia es el único país que ha ofrecido un compromiso firme para aportar efectivos a la fuerza propuesta. El presidente indonesio, Prabowo Subianto, manifestó que trabajará con otras naciones islámicas para apoyar los esfuerzos de paz.


Funcionarios estadounidenses reconocen que el proceso de desmilitarización presenta grandes desafíos y admiten que no hay garantías claras sobre la disposición de Hamás a cumplir con ese objetivo.


Se espera que la Junta Ejecutiva de Gaza, brazo operativo del nuevo organismo, presente avances sobre la creación de un sistema administrativo funcional y la restauración de servicios básicos en el territorio.


Además de Trump, participarán en la reunión el secretario de Estado, Marco Rubio; el enviado especial Steve Witkoff; el asesor Jared Kushner; el ex primer ministro británico Tony Blair; y el alto representante de la junta ejecutiva, Nickolay Mladenov.


Analistas internacionales han señalado que el escepticismo de algunos aliados de Washington no resulta sorprendente. Michael Hanna, director del programa de Estados Unidos en International Crisis Group, indicó que sin una autorización clara para expandir el mandato más allá de Gaza, varios socios prefieren mantener distancia formal.


A pesar de las reservas, numerosos países han optado por involucrarse con la esperanza de influir en la estrategia estadounidense y encauzar el proceso hacia una reconstrucción sostenible y una paz duradera.


La reunión del jueves podría definir el alcance real de la Junta de Paz y su capacidad para traducir compromisos financieros y promesas políticas en acciones concretas en el terreno, en un contexto donde el alto el fuego continúa siendo frágil y las tensiones regionales persisten.