Por Redacción
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El histórico programa periodístico “60 Minutes” emitió finalmente este domingo un reportaje sobre la política de deportaciones del presidente Donald Trump que había sido retirado abruptamente de su programación un mes atrás, un episodio que desató una controversia interna en CBS News y reavivó el debate sobre la presión política sobre los medios de comunicación en Estados Unidos.
El segmento, centrado en la deportación de migrantes hacia el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) en El Salvador, fue transmitido tras semanas de especulación pública y tensiones dentro de la red televisiva. Su exclusión del episodio del 21 de diciembre había generado críticas internas y externas, luego de que la corresponsal Sharyn Alfonsi afirmara que la decisión no había sido editorial, sino política.
El reportaje aborda el envío de migrantes considerados peligrosos por el gobierno estadounidense a la prisión salvadoreña, una instalación de máxima seguridad promovida por el presidente Nayib Bukele como eje de su estrategia contra el crimen organizado. La historia se inscribe en el endurecimiento de la política migratoria impulsada por Trump durante su actual mandato, caracterizada por deportaciones aceleradas y acuerdos con terceros países para la detención de personas expulsadas de Estados Unidos.
Aunque el contenido central del reportaje se mantuvo prácticamente intacto respecto a la versión original, la emisión del domingo incluyó cambios clave en la introducción y el cierre, incorporando declaraciones del gobierno que no habían sido difundidas previamente y contextualizando el informe en el marco de acontecimientos políticos recientes.
La disputa interna en CBS y el debate sobre independencia editorial
La controversia se originó cuando el segmento preparado por Alfonsi fue eliminado a última hora del programa del 21 de diciembre por decisión de la editora en jefe de CBS News, Bari Weiss. En un mensaje enviado a sus colegas, Alfonsi sostuvo que la decisión respondía a presiones políticas y no a criterios periodísticos, una afirmación que intensificó el escrutinio sobre el liderazgo editorial de la cadena.
Weiss argumentó que la historia no incluía de manera suficiente la postura del gobierno de Trump y que no aportaba información sustancialmente nueva respecto a reportes previos de otros medios. Sin embargo, críticos dentro y fuera de CBS cuestionaron esa justificación, señalando que “60 Minutes” ha emitido históricamente reportajes críticos sin necesidad de entrevistas en cámara con funcionarios gubernamentales, siempre que se incluyan respuestas oficiales.
En la versión finalmente transmitida, no aparecen entrevistas en cámara con representantes del gobierno, pero sí se incorporan declaraciones escritas de la Casa Blanca y del Departamento de Seguridad Nacional. Algunas de esas declaraciones estaban fechadas antes del 21 de diciembre, lo que llevó a cuestionamientos sobre por qué no se incluyeron en la versión original que fue retirada.
Alfonsi afirmó que desde noviembre el equipo del programa había solicitado repetidamente entrevistas con funcionarios clave del gobierno de Trump, pero que todas las peticiones fueron rechazadas. Según la corresponsal, la negativa a participar en entrevistas televisivas formó parte de una estrategia para debilitar o retrasar la difusión del reportaje.
CBS News defendió su actuación en un comunicado emitido el domingo, asegurando que su liderazgo “siempre estuvo comprometido a transmitir el reportaje en cuanto estuviera listo”. La cadena subrayó que la emisión del domingo demostraba la independencia editorial de la red y la solidez de su periodismo narrativo.
El reportaje de Alfonsi fue el segundo de tres segmentos emitidos en el programa. La historia principal estuvo dedicada a un informe de la corresponsal Cecilia Vega sobre las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y las protestas contra sus tácticas en distintas ciudades del país.
La disputa se amplificó debido a la trayectoria de Weiss, fundadora del sitio digital Free Press y sin experiencia previa en periodismo televisivo. Su nombramiento como editora en jefe fue interpretado por algunos críticos como un intento del nuevo liderazgo corporativo de CBS de suavizar su relación con la Casa Blanca.
Aunque el segmento fue retirado de la emisión televisiva en diciembre, una versión original quedó disponible brevemente en internet debido a un error. CBS había enviado el episodio completo a Global Television, la cadena canadiense que también transmite “60 Minutes”, y el reportaje fue publicado en su sitio web antes de que se ordenara su eliminación. Esto permitió que algunos espectadores compararan la versión original con la finalmente emitida.
El cuerpo del reportaje no mostró cambios sustanciales. Incluye un breve fragmento de Trump defendiendo el uso del CECOT y declaraciones de la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien sostuvo que los migrantes enviados a El Salvador eran “violadores, asesinos y depredadores” que no tenían derecho a permanecer en Estados Unidos.
Deportaciones, presión política y el contexto mediático actual
La versión emitida el domingo incorporó una introducción actualizada que hace referencia al operativo estadounidense del 3 de enero en el que fue capturado el presidente venezolano Nicolás Maduro, actualmente bajo custodia de Estados Unidos. Ese hecho fue utilizado como marco para explicar el alcance de la política exterior y migratoria del gobierno de Trump, y su disposición a utilizar medidas extraordinarias en coordinación con gobiernos aliados.
El cierre del reportaje también fue modificado para incluir explicaciones del gobierno sobre la falta de registros detallados de los migrantes enviados al CECOT. Según las autoridades estadounidenses, la información fue limitada por razones de seguridad nacional y cooperación internacional. El gobierno también proporcionó fotografías de tatuajes de algunos deportados entrevistados en el reportaje, incluyendo símbolos asociados a ideologías extremistas, aunque uno de los entrevistados afirmó que se los había hecho cuando era adolescente sin comprender su significado.
La emisión del segmento ocurre en un momento de creciente tensión entre la Casa Blanca y los medios de comunicación. Desde la llegada de Weiss a CBS News, funcionarios del gobierno de Trump han tenido mayor presencia en la cadena, en entrevistas que, según reportes, fueron facilitadas en algunos casos por la propia editora.
Trump fue entrevistado por la corresponsal Norah O’Donnell en “60 Minutes” el 2 de noviembre, una aparición que fue vista como un gesto significativo en una relación históricamente conflictiva entre el presidente y el programa. En el pasado, Trump ha acusado repetidamente a “60 Minutes” de editar sus entrevistas de forma engañosa, llegando incluso a publicar transcripciones completas sin editar para contrarrestar la cobertura del programa.
La tensión se intensificó la semana pasada tras una entrevista del presidente con el nuevo presentador del “CBS Evening News”, Tony Dokoupil. De acuerdo con The New York Times, la secretaria de prensa Karoline Leavitt advirtió a la cadena que enfrentarían demandas legales si la entrevista no se transmitía íntegra. CBS optó por emitir los 13 minutos completos, una decisión inusual para un noticiero vespertino de media hora.
El episodio ha alimentado el debate sobre la independencia editorial de los medios en un contexto de presión política explícita. Organizaciones de defensa de la libertad de prensa han advertido que la amenaza de demandas, el acceso selectivo a entrevistas y la retórica hostil desde el poder representan riesgos crecientes para el periodismo crítico.
Para “60 Minutes”, uno de los programas más influyentes del periodismo televisivo estadounidense, la controversia supone un desafío a su reputación histórica de independencia. La emisión final del reportaje fue interpretada por algunos observadores como una reafirmación de ese compromiso, mientras que otros señalaron que el retraso y las modificaciones evidencian el peso de las presiones políticas en la toma de decisiones editoriales.
El debate trasciende a CBS y refleja un clima más amplio en el que los medios de comunicación enfrentan un escrutinio constante y, en algunos casos, amenazas directas desde el poder político. En ese escenario, la difusión del reportaje sobre las deportaciones de Trump se convierte no solo en una historia sobre política migratoria, sino también en un caso emblemático sobre los límites de la independencia periodística en Estados Unidos.
