Amenazas de Trump sobre Groenlandia desafían la seguridad y prosperidad de Europa, advierte la UE

Por Redacción
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Costa afirmó que las tensiones actuales con Washington ponen a prueba tres pilares clave de la relación transatlántica: la seguridad colectiva, el respeto al derecho internacional y la estabilidad económica. Sus declaraciones se produjeron en un momento de creciente inquietud entre los aliados europeos ante el endurecimiento del discurso de Trump hacia Groenlandia, territorio semiautónomo de Dinamarca y pieza estratégica en el Ártico por su ubicación geopolítica y sus recursos minerales.


La preocupación llevó a Costa a convocar una reunión urgente de los 27 jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea en Bruselas, con el objetivo de coordinar una respuesta común ante lo que varios líderes califican como una amenaza sin precedentes a la soberanía territorial europea por parte de un aliado histórico.


La insistencia de Trump en “adquirir” Groenlandia —argumentando razones de seguridad nacional para Estados Unidos— ha erosionado la confianza de Europa y Canadá en el compromiso de Washington con los principios que históricamente han sustentado la alianza occidental. Groenlandia, aunque goza de autonomía interna, forma parte del Reino de Dinamarca, miembro de la Unión Europea y de la OTAN.


Costa subrayó que la defensa de la integridad territorial y la soberanía nacional no es negociable para el bloque europeo, recordando que esos mismos principios han guiado el respaldo firme de la UE a Ucrania frente a la invasión rusa. “Los principios del derecho internacional, la integridad territorial y la soberanía nacional están siendo desafiados”, afirmó, añadiendo que solo Dinamarca y Groenlandia tienen derecho a decidir el futuro del territorio.


Las tensiones se intensificaron después de que Dinamarca desplegara una fuerza militar de “reconocimiento” en Groenlandia, una medida que provocó la molestia de Trump. A ese contingente se sumaron efectivos de otros países europeos, mientras el gobierno danés evalúa establecer una presencia militar a largo plazo en la isla para reforzar su defensa en una región cada vez más disputada.


En un intento por reducir la escalada, Trump afirmó durante su discurso en el Foro Económico Mundial que no utilizaría la fuerza para apoderarse de Groenlandia. “No lo haré. ¿De acuerdo?”, dijo, en lo que fue interpretado como el primer reconocimiento explícito de un límite a sus intenciones. Sin embargo, sus palabras no disiparon completamente las preocupaciones europeas, especialmente ante la posibilidad de represalias económicas.


Costa dejó claro que la Unión Europea está preparada para responder a cualquier intento de coerción.


Uno de los mayores focos de tensión es la amenaza de Trump de imponer nuevos aranceles comerciales, una medida que, según líderes europeos, podría dañar gravemente las relaciones transatlánticas y violar acuerdos comerciales existentes entre la Unión Europea y Estados Unidos.


Costa advirtió que la imposición de aranceles sería incompatible con el acuerdo comercial alcanzado entre ambas partes en julio pasado, el cual aún requiere el respaldo formal de los legisladores europeos y ahora se encuentra en suspenso.


Bernd Lange, presidente del Comité de Comercio Internacional del Parlamento Europeo, coincidió en que Trump sigue utilizando los aranceles como una herramienta de presión política. “

Hasta que la amenaza termine, no habrá posibilidad de acuerdo”, afirmó, describiendo estas medidas como “un ataque contra la soberanía y la integridad económica y territorial de la Unión Europea”.


Las advertencias han generado un inusual consenso entre líderes europeos, quienes reconocen que la relación con Estados Unidos atraviesa un punto de inflexión. Para muchos, el desafío no solo radica en proteger Groenlandia, sino en redefinir el equilibrio de la alianza con Washington.


El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, uno de los defensores más firmes de la cooperación transatlántica, expresó en redes sociales que Europa no puede permitirse mostrar debilidad, ni frente a sus adversarios ni frente a sus aliados. “El apaciguamiento siempre es un signo de debilidad. Europa no puede permitirse ser débil”, escribió, subrayando la necesidad de una postura más asertiva y confiada por parte del bloque.


La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, también advirtió que la Unión Europea se encuentra “en una encrucijada”. Señaló que, si Estados Unidos avanza con los aranceles, el bloque está plenamente preparado para responder “con unidad, urgencia y determinación”.


Von der Leyen informó que la Comisión trabaja en un plan de inversión significativa en Groenlandia para fortalecer su economía e infraestructura, así como en una nueva estrategia de seguridad europea adaptada a los desafíos del Ártico. Indicó que la seguridad en torno a la isla debe reforzarse en cooperación con socios como el Reino Unido, Canadá, Noruega e Islandia.


El debate sobre Groenlandia ha puesto de relieve una realidad incómoda para Europa: la necesidad de replantear su dependencia estratégica de Estados Unidos en un contexto de creciente imprevisibilidad política. Para muchos líderes europeos, la situación actual confirma la urgencia de avanzar hacia una mayor autonomía en defensa, comercio y política exterior, sin romper la alianza transatlántica, pero reduciendo su vulnerabilidad.


Mientras la cumbre de emergencia se prepara en Bruselas, el mensaje desde la Unión Europea es claro: Groenlandia no es negociable, la soberanía europea debe ser respetada y cualquier intento de presión económica o territorial será respondido de manera coordinada. Lo que está en juego, advierten los líderes, no es solo un territorio en el Ártico, sino el futuro de la relación entre Europa y Estados Unidos en un mundo cada vez más fragmentado.