Por Redacción
Redaccion@latinocc.com
La Selección Argentina recuperó su mejor versión con una contundente victoria 5-0 ante Selección de Zambia en un partido amistoso internacional, impulsada por una destacada actuación de Lionel Messi, quien aportó un gol y una asistencia.
El encuentro marcó una clara diferencia de nivel desde los primeros minutos, con el equipo dirigido por Lionel Scaloni dominando la posesión y generando peligro constante ante un rival que apenas logró contener los ataques.
Argentina abrió el marcador temprano gracias a Julián Álvarez, quien definió tras una jugada iniciada por Leandro Paredes y asistida por Messi. La jugada reflejó la dinámica ofensiva del equipo sudamericano, basada en circulación rápida y precisión en los últimos metros.
Durante el primer tiempo, Zambia se vio superada física y tácticamente. Sobre el cierre de la primera mitad, Messi amplió la ventaja con una definición característica tras combinar con Alexis Mac Allister, consolidando el control argentino antes del descanso.
Rotaciones y protagonismo juvenil
En la segunda parte, Argentina mantuvo la intensidad y comenzó a probar variantes. Uno de los puntos destacados fue la actuación de Thiago Almada, quien aportó dinamismo en el ataque y generó un penal que terminó en el tercer gol.
En un gesto poco habitual, Messi cedió la ejecución a Nicolás Otamendi, quien convirtió con precisión. El tanto podría representar uno de los últimos goles del defensor con la selección en suelo argentino.
El partido también sirvió para consolidar nuevas figuras. Valentín Barco tuvo un papel determinante tras ingresar desde el banquillo. Su participación generó el cuarto gol, producto de un autogol del defensor rival Dominic Chanda, y luego cerró la goleada con una anotación propia en tiempo añadido.
Además del resultado, el encuentro dejó señales positivas sobre el recambio generacional en la Albiceleste. Jugadores jóvenes como Barco y Almada mostraron capacidad para integrarse a un equipo que aún gira en torno a Messi, pero que comienza a proyectarse hacia el futuro.
El rendimiento colectivo contrastó con el partido anterior ante Mauritania, donde Argentina había mostrado un nivel irregular. Esta vez, el equipo evidenció mayor cohesión, precisión en ataque y solidez defensiva.
Messi, eje del equipo
A sus 38 años, Messi continúa siendo el eje del funcionamiento ofensivo. Su capacidad para influir en el juego, tanto en la creación como en la definición, volvió a marcar la diferencia.
Más allá de sus estadísticas, su liderazgo también se reflejó en decisiones dentro del campo, como ceder el penal a Otamendi, reforzando su rol de capitán en un grupo en transición.
La goleada ante Zambia refuerza la confianza del equipo argentino en su preparación de cara a próximos compromisos internacionales, incluyendo el proceso rumbo al Mundial 2026.
Con una base consolidada y la aparición de nuevos talentos, Argentina busca mantenerse entre las principales potencias del fútbol mundial mientras gestiona el inevitable relevo de su generación dorada.
