Cuba anuncia recortes similares al Período Especial ante la crisis energética y el endurecimiento de la presión de EE.UU.

Por Redacción
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Durante una conferencia de prensa ante medios nacionales e internacionales, el mandatario atribuyó la situación a lo que calificó como una “asfixia económica” por parte de Estados Unidos, que —según afirmó— ha limitado gravemente el acceso de Cuba al combustible, afectando sectores clave como el transporte público, la generación eléctrica, los servicios de salud, la educación y el turismo.


“La persecución energética y financiera es de tal magnitud que nos obliga a trabajar de manera muy fuerte, creativa e inteligente para sortear estos obstáculos”, dijo Díaz-Canel, quien adelantó que el Consejo de Ministros comenzó a reunirse esta semana para definir las directrices de un plan multisectorial de contingencia que será anunciado en los próximos días.


El presidente subrayó que las nuevas medidas no serán permanentes, pero sí exigirán sacrificios adicionales a una población ya golpeada por apagones prolongados, escasez de alimentos y medicinas, inflación y una economía prácticamente paralizada en varias regiones del país. “No nos vamos a rendir”, afirmó. “Hay mucho que defender”.


La crisis energética se ha convertido en el eje central de la actual coyuntura cubana. Díaz-Canel admitió que el país enfrenta serias dificultades no solo para sostener la generación eléctrica, sino también para garantizar actividades básicas que impactan directamente a la población. Los apagones, cada vez más frecuentes y extensos, han provocado interrupciones en hospitales, escuelas, industrias y sistemas de transporte.


El mandatario explicó que el desabastecimiento de combustible se ha visto agravado por la reducción de los envíos desde Venezuela, aliado histórico de La Habana. Esa disminución responde tanto a la crisis económica venezolana como a las sanciones internacionales que pesan sobre Caracas, lo que ha limitado su capacidad de suministro.


Además, Díaz-Canel acusó a Estados Unidos de obstaculizar el arribo de cargamentos de combustible a la isla. Según dijo, la presencia militar estadounidense en el Caribe y las recientes órdenes ejecutivas de Washington han disuadido a países y empresas de transportar petróleo hacia Cuba, bajo la amenaza de sanciones y aranceles.


El plan anunciado recuerda a las medidas adoptadas durante el Período Especial iniciado en 1991, cuando la economía cubana se contrajo drásticamente tras la desaparición de su principal socio comercial. En aquella etapa, el gobierno de Fidel Castro implementó ajustes severos, pero también introdujo reformas pragmáticas para evitar el colapso total del país.


Entre esas decisiones se incluyeron la legalización del dólar, la apertura al turismo internacional como principal fuente de divisas, la autorización de inversión extranjera en sectores estratégicos, la expansión limitada del trabajo por cuenta propia y la entrega de tierras en usufructo para impulsar la producción agrícola. Aquella etapa estuvo marcada por un ahorro extremo, racionamiento y una profunda transformación social.


Díaz-Canel no detalló aún si las nuevas medidas incluirán aperturas similares, pero confirmó que se tratará de ajustes “dolorosos” para enfrentar una situación que calificó de excepcional.


Pese al tono crítico hacia Washington, el presidente reiteró que Cuba está dispuesta a dialogar con Estados Unidos. Aseguró que su gobierno realizará “todas las gestiones necesarias” para garantizar el suministro de combustible y evitar un colapso mayor de la economía.


“No renunciamos a ser soberanos”, afirmó Díaz-Canel, quien insistió en que la política estadounidense responde a un enfoque hegemónico y de dominación. “Es condenable que una potencia con la dimensión de Estados Unidos mantenga una política tan prolongada de presión extrema contra nuestro país”.


El mandatario reconoció que la situación actual se suma a décadas de dificultades estructurales, agravadas en los últimos años por la pandemia, el endurecimiento de las sanciones, la caída del turismo y la reducción de apoyos externos. “Siempre hemos tenido carencias, siempre hemos tenido que funcionar en medio de vicisitudes y presiones que no se le imponen a nadie más en el mundo”, dijo.


En su mensaje final, Díaz-Canel apeló a la resiliencia histórica de los cubanos y llamó a la población a enfrentar la crisis con unidad y creatividad. “Lo vamos a superar entre todos”, aseguró. “Con resistencia creativa, con el esfuerzo y el talento de nuestro pueblo”.


Mientras tanto, en las calles de La Habana y otras ciudades del país, los apagones continúan marcando la vida cotidiana. Filas para adquirir combustible, transporte irregular y cortes eléctricos prolongados reflejan una realidad que muchos cubanos comparan con los años más duros del Período Especial, una etapa que dejó huellas profundas en la memoria colectiva de la isla.