Por Redacción
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A menos de tres meses del inicio del Mundial 2026, persisten dudas sobre la capacidad de México para garantizar la seguridad de turistas y selecciones, en medio de recientes episodios de violencia vinculados al crimen organizado.
Las preocupaciones se intensificaron tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, que desató una ola de violencia en distintas regiones del país, incluyendo ciudades clave como Guadalajara y destinos turísticos como Puerto Vallarta.
Imágenes de vehículos incendiados, bloqueos y enfrentamientos generaron alarma entre potenciales visitantes internacionales, reavivando la pregunta sobre si es seguro viajar a México.
A pesar del impacto mediático, los indicadores turísticos no reflejaron una caída significativa durante la temporada de spring break. Sin embargo, la percepción de inseguridad sí se vio afectada.
El Departamento de Estado de Estados Unidos actualizó sus recomendaciones de viaje, advirtiendo que, aunque la violencia ha disminuido, persisten riesgos de crimen y secuestro.
Algunas federaciones de fútbol también han expresado inquietudes. La selección de Portugal, por ejemplo, indicó que evaluaría su participación en partidos programados en México, incluyendo un amistoso en el Estadio Azteca.
Expertos señalan que existe una brecha entre percepción y realidad. Francisco Rivas, del Observatorio Nacional Ciudadano, afirmó que es poco común que turistas sean víctimas de delitos violentos.
“Los incidentes más frecuentes son robos sin violencia o fraudes, similares a los que pueden ocurrir en ciudades como Londres o París”, explicó.
Especialistas coinciden en que los grupos criminales no suelen enfocarse en turistas como objetivo.
Según analistas, la violencia responde principalmente al control territorial y social dentro de comunidades locales, más que a afectar eventos internacionales.
“El crimen organizado busca estabilidad a largo plazo, no generar ataques directos contra eventos como el Mundial”, explicó el especialista en seguridad Rodrigo Peña.
Prueba clave para las autoridades
Aunque eventos como el spring break sirven como referencia, expertos advierten que el verdadero desafío será garantizar la seguridad en eventos masivos, como partidos y concentraciones de aficionados.
El gobierno mexicano ha anunciado el llamado Operativo Kukulkán, que contempla el despliegue de más de 100.000 elementos de seguridad, incluyendo fuerzas federales, Guardia Nacional y Ejército.
También se prevé el uso de tecnología avanzada, como sistemas antidrones y vigilancia aérea, además de coordinación con agencias internacionales.
Un antecedente reciente fue el operativo durante un partido amistoso en Querétaro, que se desarrolló sin incidentes y contó con miles de elementos de seguridad.
Expertos en turismo advierten que, aunque las zonas oficiales del Mundial estarán altamente resguardadas, existen riesgos en áreas fuera de los corredores turísticos.
Entre los principales riesgos identificados están:
- Robos y fraudes
- Extorsiones
- Problemas en carreteras o transporte público
- Inseguridad en zonas periféricas
“La mayor vulnerabilidad está fuera de las áreas protegidas”, señalan especialistas.
El reto más allá del Mundial
El gobierno mexicano ha reiterado que existen condiciones de seguridad para recibir a millones de visitantes durante el torneo.
Sin embargo, analistas coinciden en que el reto es estructural. Fortalecer el Estado de derecho y reducir la violencia será clave no solo para el evento, sino para la población en general.
México enfrenta así una doble prueba: garantizar la seguridad durante el evento deportivo más importante del mundo y, al mismo tiempo, mejorar su imagen internacional en materia de seguridad.
