Por Redacción
redaccion@latinocc.com
Florida comenzó a aplicar este viernes una nueva política que cambia de forma sustancial el proceso para obtener una licencia de conducir en el estado: todas las pruebas de conocimiento y habilidades se realizarán exclusivamente en inglés, sin excepciones y sin servicios de traducción.
El Departamento de Seguridad Vial y Vehículos Motorizados de Florida (FLHSMV, por sus siglas en inglés) confirmó que la medida entró en vigor el 6 de febrero y se aplicará a todas las clasificaciones de licencias, incluidas las no comerciales, comerciales y permisos de aprendizaje. El cambio elimina definitivamente los exámenes impresos u orales en idiomas distintos del inglés, que hasta ahora estaban disponibles para algunos solicitantes.
“Todos los exámenes de conocimientos y habilidades para obtener la licencia de conducir se administrarán únicamente en inglés”, informó la agencia estatal en un comunicado oficial. La decisión marca un giro significativo en un estado donde casi tres de cada diez habitantes son de origen latino o hispano y donde millones de residentes hablan español en casa.
Hasta ahora, Florida ofrecía pruebas en varios idiomas para licencias no comerciales, mientras que los exámenes para permisos comerciales se aplicaban en inglés y español. Con la nueva política, cualquier persona que solicite una licencia por primera vez deberá aprobar evaluaciones exclusivamente en inglés, independientemente de su estatus migratorio o tipo de permiso.
La medida ha generado preocupación entre organizaciones de derechos humanos y defensores de comunidades inmigrantes, quienes advierten que podría excluir a miles de residentes legales del acceso a un documento esencial para trabajar, estudiar y movilizarse.
Una barrera para una población diversa
Florida tiene más de 22 millones de habitantes mayores de cinco años, según los datos más recientes del Censo de Estados Unidos, actualizados a 2024. De ese total, más de 6,3 millones —el 28 %— son personas de origen latino o hispano. En términos prácticos, casi tres de cada diez residentes del estado pertenecen a comunidades que históricamente han utilizado el español como idioma principal en el hogar.
Entre esa población latina, el dominio del inglés varía considerablemente. Alrededor de 4,9 millones de personas hablan español en casa y reportan tener algún nivel de conocimiento del inglés, mientras que más de 1,4 millones presentan dificultades significativas o no hablan el idioma en absoluto.
Las cifras muestran que aproximadamente tres de cada diez latinos hispanohablantes en Florida tienen poco o nulo dominio del inglés. Para este grupo, el nuevo requisito representa una barrera directa para obtener una licencia de conducir, aun cuando se trate de ciudadanos estadounidenses, residentes permanentes o personas con otros estatus migratorios legales.
Organizaciones como Human Rights Watch sostienen que la política no afecta a personas indocumentadas —ya que Florida no les expide licencias—, pero sí golpea a inmigrantes con documentos que dependen del vehículo para su vida diaria.
“En lugar de reflejar la diversidad lingüística del estado, Florida ha decidido excluir a quienes no se sienten competentes en inglés y reducir su capacidad para ejercer derechos fundamentales”, afirmó Angelica Sedgwick Oun, investigadora sénior de derechos de inmigrantes en Estados Unidos para Human Rights Watch.
Según la organización, la licencia de conducir no es solo un documento administrativo, sino una herramienta clave para acceder al empleo, la atención médica y la educación, especialmente en un estado con transporte público limitado fuera de las grandes ciudades.
Impacto directo en trabajadores latinos
El cambio llega en un contexto especialmente sensible para los trabajadores inmigrantes en Florida. En los últimos años, las políticas migratorias más estrictas y los operativos federales han incrementado el temor entre comunidades latinas, incluso entre personas con estatus legal o ciudadanía estadounidense.
Datos del Censo de Estados Unidos indican que en 2024 había poco más de 11 millones de trabajadores de 16 años o más en Florida. De ese total, más de 1,3 millones hablan español y reconocen no dominar el inglés a un nivel alto. En otras palabras, uno de cada diez trabajadores del estado enfrenta dificultades con el idioma.
Para este grupo, conducir no es un lujo, sino una necesidad. El 66 % de los trabajadores hispanohablantes con bajo dominio del inglés utiliza el automóvil como principal medio para llegar a su empleo, mientras que otro 18 % depende de viajes compartidos. La imposibilidad de obtener una licencia podría traducirse en mayores riesgos de detención, pérdida de empleo o sanciones legales.
Aunque la renovación de la licencia en Florida —válida generalmente por ocho años— no requiere volver a presentar exámenes, el problema afecta directamente a quienes solicitan el permiso por primera vez. Esto incluye a jóvenes nacidos en el extranjero, inmigrantes recién naturalizados y residentes legales que nunca antes habían tenido licencia en el estado.
Defensores comunitarios advierten que la medida podría tener un efecto dominó: menos licencias, más personas conduciendo sin documentos válidos y mayor exposición a detenciones durante controles de tránsito, en un contexto de creciente vigilancia migratoria.
Un debate que trasciende el idioma
El gobierno estatal no ha detallado si la medida responde a preocupaciones de seguridad vial, uniformidad administrativa o presiones políticas. Sin embargo, el debate va más allá del idioma y toca temas de integración, acceso y equidad.
Florida es uno de los estados con mayor diversidad lingüística del país, con comunidades significativas que hablan español, creole haitiano y portugués, entre otros idiomas. Para muchos críticos, eliminar los exámenes multilingües contradice la realidad demográfica del estado.
Para otros, la decisión refuerza una tendencia más amplia en Estados Unidos, donde el dominio del inglés se ha convertido en un requisito implícito para acceder a servicios básicos, incluso cuando la ley no lo exige explícitamente.
Por ahora, la política ya está en marcha y miles de aspirantes a obtener su licencia de conducir deberán enfrentar el nuevo requisito. Para muchos residentes latinos de Florida, el camino hacia un documento esencial acaba de volverse más cuesta arriba.
