“La sustancia”: el fenómeno de terror que sacude Hollywood

Por Redacción
redaccion@latinocc.com

La sustancia, dirigida por Coralie Fargeat, es una de esas excepciones. Con un guion que desafía los estándares de belleza y juventud en Hollywood, esta película ha sorprendido tanto a la crítica como al público, convirtiéndose en un fenómeno cinematográfico.

Protagonizada por Demi Moore, quien ofrece una de las actuaciones más impactantes de su carrera, la cinta narra la historia de Elisabeth Sparkle, una exestrella de Hollywood que encuentra una misteriosa sustancia capaz de devolverle la juventud. Sin embargo, su búsqueda de perfección la arrastra a un espiral de horror que culmina en un desenlace grotesco e inolvidable.

Con una combinación de efectos prácticos, una atmósfera opresiva y un enfoque feminista del horror corporal, La sustancia no solo se ha convertido en una de las películas más comentadas del año, sino que también ha posicionado a Moore como la gran favorita para ganar el Oscar a Mejor Actriz.

Desde sus primeras escenas, La sustancia deja claro que no es una película convencional. La historia comienza con Elisabeth enfrentando el rechazo de la industria del entretenimiento debido a su edad. Desesperada por recuperar su lugar, accede a probar una sustancia secreta que le permite generar una versión más joven y perfecta de sí misma: Sue, interpretada por Margaret Qualley.

Lo que sigue es un viaje inquietante que explora la obsesión por la juventud y la autoimagen. Elisabeth y Sue comienzan a coexistir en un mismo cuerpo, pero pronto la relación entre ambas se torna caótica y violenta. La protagonista se aferra desesperadamente a su nueva versión, ignorando las aterradoras consecuencias que esto conlleva.

Uno de los aspectos más impactantes de la película es su uso de efectos prácticos en lugar de CGI. La metamorfosis de Elisabeth es mostrada en detalle, con secuencias que evocan el horror corporal de David Cronenberg, pero con un giro feminista. La piel se desgarra, los cuerpos se fusionan y las transformaciones físicas reflejan el conflicto interno de la protagonista.

Demi Moore ha tenido una carrera marcada por altibajos, pero su interpretación en La sustancia ha sido ampliamente elogiada como su mejor trabajo en décadas. Para este papel, Moore se despoja por completo del glamour que la caracterizó en los años 90 y se sumerge en un personaje complejo y desgarrador.

Su compromiso con el papel fue absoluto: pasó largas horas en maquillaje, utilizó prótesis para las escenas más grotescas y se entregó a una interpretación emocionalmente exigente. La crudeza de su actuación ha resonado con el público y la crítica, llevándola a ganar premios como el Globo de Oro, el SAG y el Critics’ Choice. Ahora, se perfila como la gran favorita para llevarse el Oscar a Mejor Actriz.

En entrevistas, Moore ha reconocido que la historia de La sustancia tiene paralelismos con su propia vida y la presión que ha sentido en Hollywood para mantenerse joven y relevante. “Fue un papel aterrador, pero también liberador. Me obligó a enfrentar mis propios miedos sobre el envejecimiento y la imagen pública”, declaró la actriz.

Más allá de su impacto visual, La sustancia es una película con una fuerte carga simbólica. Coralie Fargeat no solo critica los estándares de belleza impuestos por la sociedad, sino que también explora cómo las mujeres internalizan esas presiones. Elisabeth no solo es víctima de la industria del entretenimiento, sino también de su propia percepción distorsionada de sí misma.

La película está llena de metáforas visuales, como la escena en la que el monstruo en el que se convierte Elisabeth vomita un pecho que cuelga de un cordón umbilical. Fargeat ha descrito esta imagen como “un Picasso de las expectativas masculinas”, un reflejo de cómo la sociedad descompone y reconstruye la imagen de la mujer a su conveniencia.

Otro recurso narrativo clave es el sonido. En varias escenas, el diseño sonoro se vuelve casi insoportable, con una combinación de susurros, ruidos corporales y música disonante que refuerzan la sensación de incomodidad. Esto, sumado a los constantes primeros planos y ángulos extremos, sumerge al espectador en la experiencia de la protagonista.

Desde su estreno en el Festival de Cine de Cannes, La sustancia ha generado reacciones extremas. Algunos espectadores han abandonado las salas debido a su crudeza, mientras que otros la han alabado como una obra maestra del cine de terror moderno.

La crítica ha sido en su mayoría positiva. Medios como Rolling Stone UK y The New York Times han destacado su valentía narrativa y su capacidad para incomodar al espectador. En contraste, algunos han señalado que su estilo visual es demasiado exagerado y que su mensaje podría haber sido transmitido con menos brutalidad.

A pesar de las opiniones divididas, lo que es innegable es que La sustancia ha logrado generar una conversación sobre la obsesión por la juventud en la sociedad actual. En tiempos de Botox, filtros de Instagram y medicamentos para la pérdida de peso como el Ozempic, la película llega en un momento oportuno para cuestionar hasta dónde estamos dispuestos a llegar en la búsqueda de la perfección.

La sustancia no es una película para todos, pero sí es una de las más memorables del año. Su audaz combinación de horror corporal, sátira social y una interpretación magistral de Demi Moore la convierten en una obra que no deja indiferente a nadie.

Ya sea que gane o no el Oscar, lo cierto es que La sustancia ya ha marcado un antes y un después en el género. Con su estilo único y su mensaje provocador, se ha consolidado como un referente del cine de terror moderno y una prueba de que el cine aún tiene el poder de incomodar, sorprender y hacer reflexionar.