Por Redacción
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El delantero brasileño Raphinha continúa siendo una de las principales incógnitas del FC Barcelona de cara al partido de ida de las semifinales de la Copa del Rey frente al Atlético de Madrid, programado para este jueves en el estadio Metropolitano. El atacante se recupera de una lesión muscular que lo ha mantenido alejado de las canchas durante los últimos compromisos del conjunto azulgrana.
Raphinha no entrenó con el resto del equipo el martes, lo que aumentó las dudas sobre su disponibilidad para un encuentro clave en la defensa del título copero del Barcelona. El internacional brasileño no juega desde el 31 de enero, cuando fue sustituido en el descanso durante la victoria 3-1 ante el Elche en La Liga tras experimentar molestias musculares en la pierna derecha.
“Estoy mejor, pero no al cien por cien. Vamos día a día”, declaró el lunes a medios españoles. “Hay opciones de llegar al jueves, pero todavía no lo sé. Si estoy bien, jugaré, pero no quiero hacerlo al 50%”.
La cautela del jugador refleja la importancia del tramo decisivo de la temporada y el peso que Raphinha ha tenido en el rendimiento del equipo. Antes de lesionarse, el brasileño acumulaba 10 goles en 11 partidos en todas las competiciones, consolidándose como uno de los futbolistas más determinantes del Barcelona en el curso actual.
Barcelona llega en racha y Atlético busca volver a una final
El equipo dirigido por Xavi Hernández atraviesa uno de sus mejores momentos de la temporada. El Barcelona es el campeón defensor de la Copa del Rey y ha ganado 17 de sus últimos 18 partidos en todas las competiciones. Su única derrota reciente fue el 2-1 ante la Real Sociedad el pasado 18 de enero en San Sebastián.
A pesar de la posible ausencia de Raphinha, el Barça cuenta con varias figuras en buen estado de forma. Lamine Yamal, una de las grandes revelaciones del fútbol español, llega en un momento brillante tras marcar cinco goles en sus últimos cinco partidos. El joven atacante fue decisivo tanto en los octavos como en los cuartos de final del torneo, consolidándose como un referente ofensivo a pesar de su corta edad.
El Atlético de Madrid, por su parte, accedió a las semifinales tras una contundente victoria 5-0 sobre el Real Betis, y buscará regresar a una final de Copa por primera vez desde la temporada 2012-13, cuando levantó el trofeo bajo la dirección de Diego Simeone.
Sin embargo, el conjunto rojiblanco no atraviesa su mejor racha. El equipo madrileño ha logrado apenas una victoria en sus últimos cuatro encuentros en todas las competiciones, una irregularidad que contrasta con su contundente actuación en los cuartos de final del torneo.
Una de las novedades más destacadas para el Atlético es la incorporación del delantero nigeriano Ademola Lookman, quien marcó en su debut la semana pasada y podría tener un papel importante en la eliminatoria. Simeone ha destacado su capacidad para desequilibrar en ataque y aportar profundidad por las bandas, un factor clave ante un rival como el Barcelona.
El partido de ida se disputará en Madrid, mientras que el encuentro de vuelta está previsto para marzo. La final de la Copa del Rey se jugará en abril en Sevilla.
Otras semifinales y un contexto institucional complejo en el Barça
La otra semifinal del torneo enfrentará a la Real Sociedad y al Athletic Bilbao en un derbi vasco que promete alta intensidad. El partido de ida se jugará el miércoles en Bilbao, donde ambos equipos empataron 1-1 en La Liga el pasado 1 de febrero.
El Athletic alcanzó las semifinales tras vencer 2-1 al Valencia, logrando su sexta aparición entre los cuatro mejores en las últimas siete temporadas. La Real Sociedad, en tanto, avanzó por tercera temporada consecutiva al superar 3-2 al Alavés.
Mientras tanto, el Barcelona afrontará el duelo ante el Atlético en un contexto institucional particular. El encuentro será el primero del club desde que Joan Laporta presentó su renuncia como presidente el lunes, un paso previsto para poder postularse nuevamente en las elecciones del próximo 15 de marzo.
Laporta y varios miembros de su junta directiva dimitieron para quedar habilitados como candidatos, tal como establecen los estatutos del club. Hasta el 30 de junio, cuando finaliza el actual mandato, la institución quedará bajo la dirección interina encabezada por Rafael Yuste.
Este escenario añade un componente adicional de atención mediática al partido, aunque desde el vestuario azulgrana se ha insistido en que el foco está exclusivamente en lo deportivo. Para el Barcelona, avanzar a una nueva final de Copa sería una señal de estabilidad y continuidad en medio de los cambios dirigenciales.
La posible ausencia de Raphinha obligaría al cuerpo técnico a replantear el esquema ofensivo, aunque la profundidad del plantel ofrece alternativas. Más allá de su disponibilidad, el brasileño ha dejado claro que no arriesgará su estado físico si no se siente plenamente recuperado, una postura respaldada por el cuerpo médico del club.
Con dos equipos históricos frente a frente, jugadores jóvenes en ascenso y un contexto competitivo cargado de expectativas, la semifinal entre Barcelona y Atlético de Madrid se perfila como uno de los cruces más atractivos de la temporada en el fútbol español.
