Por Redacción
Redaccion@latinocc.com
El gobierno de Rusia lanzó este jueves una dura crítica contra Estados Unidos por su política hacia Venezuela, acusándolo de generar un “caos legal” en el Caribe y de reactivar prácticas que, según Moscú, violan el derecho internacional marítimo. Las declaraciones se producen en medio de una escalada de tensiones entre Washington y Caracas, marcada por nuevas sanciones, bloqueos a embarcaciones petroleras y operativos militares estadounidenses en aguas cercanas a Venezuela.
La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, María Zajárova, condenó públicamente las acciones de Estados Unidos y exigió respeto a la legalidad internacional, al tiempo que llamó a reducir la confrontación. Sus declaraciones reflejan la creciente preocupación de Moscú por el impacto regional de las medidas adoptadas por la administración del presidente Donald Trump contra el gobierno de Nicolás Maduro.
“Condenamos enérgicamente estos actos y exigimos estabilidad y respeto a la legalidad en el ámbito marítimo”, afirmó Zajárova durante una conferencia de prensa, al referirse a las acciones estadounidenses en torno a Venezuela.
La funcionaria sostuvo que los recientes acontecimientos en el Caribe representan un retroceso peligroso. Según explicó, se están retomando prácticas que la comunidad internacional creía superadas, como la incautación de activos, la interdicción de buques y el uso de la fuerza fuera de los marcos legales multilaterales.
Bloqueos, sanciones y tensión en aguas del Caribe
La crítica rusa se produce una semana después de que el presidente Donald Trump ordenara un bloqueo “completo” a los buques petroleros sancionados que entran y salen de Venezuela, una medida destinada a cortar una de las principales fuentes de ingresos del gobierno de Maduro. Washington sostiene que estas acciones buscan debilitar las estructuras financieras que, según afirma, sostienen redes de corrupción y narcotráfico.
Para Moscú, sin embargo, la estrategia estadounidense está generando un entorno de inestabilidad jurídica y política en una región ya golpeada por crisis económicas, migratorias y de seguridad. Zajárova calificó la situación como un “caos legal”, al señalar que se están reactivando “la piratería, los asaltos y el bandidaje” bajo el argumento de la seguridad internacional.
Desde Caracas, el gobierno venezolano ha denunciado que las medidas estadounidenses constituyen una violación directa del derecho internacional. El presidente Nicolás Maduro afirmó recientemente que las acciones de Washington representan “una amenaza directa al orden jurídico internacional y a la seguridad global”, y reiteró que su país es víctima de una agresión económica y militar encubierta.
En las últimas horas, Estados Unidos advirtió que podría imponer nuevas sanciones “al máximo” contra Venezuela, profundizando una campaña de presión que se ha intensificado desde septiembre. En ese período, fuerzas militares estadounidenses han interceptado o atacado embarcaciones que, según Washington, transportaban narcóticos vinculados a organizaciones criminales.
La Casa Blanca sostiene que su objetivo principal es frenar el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. Sin embargo, el gobierno venezolano rechaza esas acusaciones y afirma que no se han presentado pruebas que respalden tales señalamientos, insistiendo en que la verdadera intención de Washington es forzar un cambio de régimen.
Moscú llama a la distensión y respalda a Caracas
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia afirmó que “aboga por la distensión de la situación actual y por el mantenimiento de la confianza y la previsibilidad” en el Caribe. Moscú instó a Estados Unidos a actuar con “pragmatismo y racionalidad” y a resolver las tensiones dentro del marco del derecho internacional.
El posicionamiento ruso se enmarca en una relación estratégica cada vez más estrecha con Venezuela, que ha servido como aliado político y económico de Moscú en América Latina. Rusia ha respaldado a Caracas en foros internacionales y ha denunciado repetidamente las sanciones unilaterales impuestas por Estados Unidos y sus aliados.
En este contexto, el ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Yván Gil, difundió un mensaje enviado por el presidente ruso, Vladimir Putin, a Nicolás Maduro con motivo de las fiestas de fin de año. En el texto, Putin destacó que el último año fue “bastante exitoso” para las relaciones bilaterales, especialmente tras la firma del Tratado de Asociación Estratégica y Cooperación entre ambos países.
Putin subrayó que Venezuela enfrenta una presión externa “sin precedentes” y expresó la solidaridad de Rusia con el pueblo venezolano. “Quisiera reiterar nuestra solidaridad inalterable con el pueblo de Venezuela, así como nuestra disposición a continuar trabajando en estrecha colaboración sobre los temas actuales de la agenda bilateral e internacional”, señaló el mandatario ruso en el mensaje.
El respaldo de Moscú refuerza la narrativa del gobierno de Maduro, que acusa a Estados Unidos de utilizar sanciones económicas y acciones militares como herramientas de coerción política. Para Rusia, este tipo de estrategias no solo afectan a Venezuela, sino que sientan un precedente peligroso para el sistema internacional.
Analistas señalan que la disputa también refleja un choque más amplio entre Washington y Moscú por la influencia geopolítica en América Latina. En un escenario marcado por conflictos en Europa del Este, Medio Oriente y Asia, el Caribe se convierte en otro punto de fricción entre las grandes potencias.
Mientras tanto, la tensión sigue en aumento. Estados Unidos no ha dado señales de retroceder en su política hacia Venezuela, y el gobierno de Trump ha reiterado que mantendrá la presión hasta que se produzcan “cambios significativos” en Caracas. Rusia, por su parte, insiste en que cualquier solución debe pasar por el diálogo, el respeto a la soberanía y las normas jurídicas internacionales.
La escalada de acusaciones, sanciones y operativos militares mantiene en vilo a la región, en un momento en que millones de venezolanos siguen enfrentando las consecuencias de una prolongada crisis económica y social. El cruce de declaraciones entre Moscú y Washington evidencia que la situación en el Caribe, lejos de estabilizarse, se ha convertido en un nuevo foco de tensión global.
