Rusia lanza casi 400 drones contra Ucrania en escalada que apunta a una ofensiva de primavera


Por Redacción
Redaccion@latinocc.com


Según la fuerza aérea ucraniana, Rusia desplegó durante la noche cerca de 400 drones de largo alcance, en uno de los ataques más grandes registrados en semanas. La ofensiva continuó el martes con nuevos bombardeos durante el día, incluidos ataques dirigidos a la capital ucraniana, lo que evidencia un cambio en el patrón operativo al extender las acciones más allá de la cobertura nocturna.


Además de los drones, Rusia lanzó 23 misiles de crucero y siete misiles balísticos contra múltiples regiones del país, impactando al menos 10 ubicaciones. Las autoridades informaron que varias zonas civiles resultaron afectadas, incluyendo edificios residenciales e infraestructura urbana.


En la ciudad de Dnipro, en el centro del país, al menos 13 personas resultaron heridas, entre ellas tres menores. Otro ataque diurno impactó un edificio de apartamentos en Leópolis, en el oeste de Ucrania, cerca de la frontera con Polonia, dejando dos personas gravemente lesionadas.


Los ataques se producen en un contexto de guerra prolongada que ya supera los cuatro años desde que Rusia lanzó su invasión a gran escala en 2022. Desde entonces, la población civil ha enfrentado bombardeos constantes, destrucción de infraestructura y desplazamientos masivos.


Mientras los ataques aéreos golpeaban ciudades ucranianas, los combates terrestres también se intensificaban a lo largo de la extensa línea del frente, que se extiende por unos 1.250 kilómetros en el este y sur del país.


El comandante en jefe de las fuerzas armadas ucranianas, Oleksandr Syrskyi, advirtió que las tropas rusas han incrementado sus intentos de romper las defensas ucranianas en múltiples sectores estratégicos.


“Se produjeron combates feroces a lo largo de toda la línea de contacto”, señaló el general en declaraciones difundidas a través de Telegram. Según sus datos, Rusia lanzó al menos 619 ataques en un periodo de cuatro días recientes.


Syrskyi indicó que Moscú ha movilizado refuerzos y equipos adicionales hacia el frente, lo que sugiere una preparación para operaciones ofensivas sostenidas. En respuesta, Ucrania ha desplegado nuevas unidades para reforzar sus posiciones defensivas y evitar avances significativos.


El Instituto para el Estudio de la Guerra, un centro de análisis con sede en Washington, evaluó que los recientes movimientos militares coinciden con el inicio de una ofensiva rusa de primavera-verano, una estrategia que Moscú ha utilizado en años anteriores aprovechando mejores condiciones climáticas.


A pesar de la intensificación de los combates, Rusia no ha logrado avances territoriales decisivos en los últimos meses. Actualmente controla cerca del 20% del territorio ucraniano, incluyendo la península de Crimea, anexada en 2014, así como extensas áreas en el este del país.


En el terreno, soldados ucranianos describen una situación compleja pero contenida. En las cercanías de la ciudad de Lyman, un punto estratégico en la región de Donetsk, las fuerzas ucranianas han logrado repeler ataques recientes pese a la presión constante.


Un militar identificado por su indicativo “King” aseguró que las tropas rusas han incrementado los bombardeos y ataques terrestres en los últimos días, pero sin lograr romper las líneas defensivas.


“La situación es tensa, pero no crítica”, afirmó el soldado, quien explicó que las fuerzas ucranianas han destruido columnas de vehículos blindados y causado pérdidas significativas al enemigo.


Según su testimonio, Rusia ha cambiado parcialmente su estrategia, intensificando los ataques aéreos con bombas planeadoras después de fracasar en sus intentos iniciales de aislar la ciudad mediante el corte de rutas logísticas.


Ante la desventaja numérica en tropas, Ucrania ha apostado por el uso intensivo de tecnología de drones, tanto para defensa como para ataques de largo alcance. Estas herramientas han permitido a Kiev compensar parcialmente la escasez de infantería y mantener posiciones clave en el frente.


Además, Ucrania ha comenzado a ofrecer su experiencia en defensa antidrones a aliados internacionales, particularmente en Medio Oriente, con el objetivo de obtener a cambio sistemas avanzados de defensa aérea, como los misiles Patriot, que son cruciales para interceptar ataques rusos.


En paralelo, Ucrania también ha lanzado drones contra objetivos dentro de Rusia, apuntando a infraestructura que respalda el esfuerzo bélico de Moscú. El Ministerio de Defensa ruso informó que interceptó más de 50 drones ucranianos durante la noche en varias regiones, incluida la península de Crimea y zonas cercanas al mar Negro.


Mientras la violencia se intensifica en el campo de batalla, los esfuerzos diplomáticos continúan estancados. Las conversaciones mediadas por Estados Unidos entre Moscú y Kiev no han logrado avances significativos en el último año.


Rusia ha rechazado propuestas de alto el fuego impulsadas por Ucrania, y las posiciones de ambas partes permanecen distantes. Analistas señalan que el conflicto ha entrado en una fase de desgaste prolongado, sin una solución inmediata a la vista.


La situación se ha visto agravada por el cambio en la atención internacional. En las últimas semanas, el conflicto en Medio Oriente, particularmente la guerra en Irán, ha desplazado parcialmente el foco global sobre Ucrania, lo que podría afectar el flujo de apoyo militar y financiero.


Sin embargo, funcionarios ucranianos han reiterado la necesidad de mantener el respaldo internacional, advirtiendo que cualquier reducción en la ayuda podría debilitar su capacidad de defensa frente a una ofensiva rusa a gran escala.


En este contexto, los ataques recientes no solo representan una escalada militar, sino también un mensaje estratégico de Moscú en medio de un escenario geopolítico cambiante.


A medida que se acerca la primavera, tanto Ucrania como sus aliados observan con preocupación los movimientos de Rusia en el frente. La combinación de ataques aéreos masivos, presión terrestre y estancamiento diplomático sugiere que el conflicto podría entrar en una nueva fase de intensificación en los próximos meses.