Por Redacción
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El grupo de mercenarios Wagner, que alguna vez representó la avanzada militar de Rusia en África y fue acusado de cometer graves abusos contra civiles, está siendo reemplazado en el continente por una nueva fuerza paramilitar: Africa Corps. La transición busca otorgar a Moscú un mayor control directo y una nueva imagen de sus operaciones militares en la región.
Durante años, Wagner operó como el brazo informal del Kremlin en África, particularmente en el Sahel, región caracterizada por golpes de Estado, insurgencias extremistas y conflictos armados. Financiado por el Estado ruso y elogiado por el presidente Vladimir Putin por su “valor y heroísmo” en 2023, el grupo se convirtió en un actor clave tras la retirada de tropas occidentales de países como Mali, Burkina Faso y Níger.
Con la salida progresiva de Wagner de varias zonas, el Kremlin ha decidido consolidar su presencia bajo Africa Corps, una estructura paramilitar que, a diferencia de su predecesora, se encuentra directamente bajo el paraguas del Ministerio de Defensa ruso. Según fuentes oficiales, esta nueva formación está compuesta por comandantes de combate de élite y da prioridad al reclutamiento de antiguos combatientes de Wagner.
Putin dejó clara esta estrategia durante la Cumbre Rusia-África de 2023, donde reveló acuerdos de cooperación técnico-militar con más de 40 países africanos, que incluyen provisión de armas, entrenamiento y asesoría.
Africa Corps se expande en el continente
En enero de 2024, el canal oficial de Africa Corps en Telegram anunció la incorporación de exmiembros de Wagner a sus filas. Desde entonces, el grupo ha realizado operaciones conjuntas con el ejército de Mali contra insurgentes armados.
La retirada de Wagner de Mali, anunciada en junio tras una misión de tres años y medio, marcó un punto de inflexión. Ahora, Africa Corps asume el rol de aliado principal de las juntas militares que gobiernan varios países del Sahel.
Un movimiento similar se perfila en la República Centroafricana (RCA), donde Wagner opera desde 2018 y se consolidó como fuerza dominante tras la salida de las tropas francesas en 2022. En la RCA, sus combatientes protegieron al presidente, recuperaron territorios de manos rebeldes y mantuvieron a raya a grupos armados. Sin embargo, a inicios de este mes, funcionarios centroafricanos revelaron que Rusia solicitó reemplazar a Wagner por Africa Corps, exigiendo pagos en efectivo por los servicios.
La opacidad en los acuerdos financieros es otra característica persistente. Aunque no se ha aclarado cómo se financian las operaciones, investigaciones previas demostraron que compañías vinculadas a Yevgeny Prigozhin, el fallecido líder de Wagner, obtuvieron concesiones de oro y diamantes en la RCA, un país donde el 70% de la población vive en pobreza extrema.
Además de Mali y la RCA, Africa Corps se ha desplegado en Níger y Burkina Faso, ambas naciones gobernadas por juntas militares. También existen reportes sobre la posible presencia de instructores rusos en Guinea Ecuatorial, aunque Moscú no lo ha confirmado.
El giro de Putin: control y legitimidad
Expertos coinciden en que la sustitución de Wagner por Africa Corps no es solo un cambio de nombre, sino un rebranding estratégico.
“Con el nombre de Wagner gravemente empañado tras el motín y la muerte de Prigozhin, Rusia busca consolidar sus operaciones militares en el extranjero bajo control estatal formal, eliminando la marca Wagner pero manteniendo sus funciones bajo Africa Corps”, explicó Héni Nsaibia, analista sénior del Armed Conflict Location & Event Data Project (ACLED).
De acuerdo con Nsaibia, el nuevo esquema ofrece a Moscú mayor control, legitimidad internacional y menos riesgos legales. A diferencia de Wagner, acusado de cometer ejecuciones extrajudiciales y otros crímenes de guerra, Africa Corps se presenta como un actor formal vinculado al Estado ruso, lo que dificulta a la comunidad internacional sancionar sus operaciones sin confrontar directamente al Kremlin.
Este cambio también le permite a Rusia distanciarse del estigma mercenario, mientras fortalece su influencia en una región donde el sentimiento antioccidental ha crecido tras la retirada de tropas francesas y estadounidenses.
Denuncias por abusos y sanciones internacionales
El historial de Wagner en África está marcado por graves acusaciones de abusos a los derechos humanos. Naciones Unidas pidió en 2023 una investigación independiente sobre crímenes presuntamente cometidos por sus combatientes y las fuerzas de Mali, incluyendo ejecuciones extrajudiciales.
La Unión Europea sancionó al grupo y a varios de sus líderes por su papel en Mali y la RCA. En ambos países, se les acusa de violencia contra civiles y de beneficiarse de recursos naturales como oro y diamantes para financiar sus operaciones.
Pese a las denuncias, las autoridades de Mali han negado sistemáticamente los abusos y aseguran que castigan a los responsables de violaciones comprobadas de derechos humanos.
En la práctica, sin embargo, la presencia de Wagner no logró revertir la expansión de grupos yihadistas en el Sahel. “Desde que llegaron, los yihadistas se han expandido por Mali, Burkina Faso y Níger, con muchas víctimas civiles”, dijo Mamadou Adje, un coronel senegalés retirado y consultor de seguridad.
Otros analistas reconocen que Wagner contribuyó a victorias tácticas puntuales, como la recuperación de bastiones rebeldes en Mali, pero advierten que deja atrás un Estado debilitado y con instituciones al borde del colapso.
La llegada de Africa Corps ocurre en un momento crítico para la región. Delegados de la ONU informaron este mes al Consejo de Seguridad que la situación en el Sahel se deteriora rápidamente. Los ataques terroristas se han intensificado en escala y sofisticación, incorporando drones, nuevas tecnologías de comunicación y alianzas con el crimen organizado transnacional.
Ahunna Eziakonwa, secretaria general adjunta de la ONU y directora regional del PNUD, advirtió que los problemas de seguridad superan la capacidad de los gobiernos locales y requieren apoyo global. “Lo importante es que cualquier ayuda externa no socave los derechos humanos, sin importar de dónde provenga”, subrayó.
La creciente influencia rusa en la región, a través de Africa Corps, plantea interrogantes sobre el futuro del Sahel. Mientras Occidente centra su atención en conflictos como Ucrania y Medio Oriente, Moscú fortalece su presencia en África, ofreciendo protección militar y acuerdos de seguridad a gobiernos en crisis.
El reemplazo de Wagner por Africa Corps refleja un esfuerzo de Putin por institucionalizar las operaciones rusas en África, dotarlas de legitimidad y al mismo tiempo mantener los beneficios económicos y estratégicos que ofrecía la red de Wagner.
Con Prigozhin fuera del escenario tras su muerte en 2023, el Kremlin consolida el control sobre un frente que le permite ganar influencia en un continente clave por sus recursos y su posición geopolítica.
La pregunta es si el nuevo esquema logrará superar el historial de abusos y la limitada efectividad militar que caracterizó a Wagner, o si Africa Corps será simplemente la continuidad de una estrategia que ha dejado más dudas que resultados en el Sahel.
