Por Redacción
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La defensa volvió a demostrar que sigue siendo la fórmula más segura para ganar campeonatos. Con una actuación dominante de principio a fin, los Seahawks de Seattle derrotaron el domingo 29-13 a los Patriots de Nueva Inglaterra en el Super Bowl 60, conquistando el segundo título de la franquicia y reafirmando su identidad como uno de los equipos más físicos y disciplinados de la NFL.
La unidad defensiva dirigida por el coordinador Mike Macdonald neutralizó al mariscal de campo novato Drake Maye, forzando errores constantes y marcando el ritmo del partido. Devon Witherspoon, Derick Hall, Byron Murphy y Uchenna Nwosu encabezaron un asedio que dejó sin respuestas a la ofensiva de los Patriots durante gran parte del encuentro disputado en el Levi’s Stadium.
Mientras la defensa imponía condiciones, el ataque de Seattle fue eficiente y cuidadoso. Sam Darnold lanzó un pase de anotación, Kenneth Walker III corrió con autoridad y Jason Myers fue perfecto en cinco intentos de gol de campo, en una victoria construida con paciencia, control del balón y dominio territorial.
La defensa de Seattle asfixia a Maye y marca el camino al título
Seattle dejó claro desde la primera serie que el partido se definiría en las trincheras. La presión constante sobre Maye, quien fue capturado seis veces, obligó a los Patriots a despejar en sus primeras ocho posesiones ofensivas, con excepción de una rodilla a tierra para cerrar la primera mitad.
Hall y Murphy sumaron dos capturas cada uno, mientras que Witherspoon fue clave al golpear el brazo de Maye en el último cuarto, provocando un pase flotado que Nwosu interceptó en el aire y devolvió 45 yardas para touchdown, sellando el resultado de forma contundente.
“Es una sensación única”, dijo Witherspoon tras el partido. “Hablamos de un grupo que lucha todos los días, que cree el uno en el otro y en su entrenador. Pasamos por mucho, pero nunca dejamos de creer”.
El desempeño defensivo permitió que Darnold se convirtiera en el primer quarterback seleccionado en el draft de 2018 en ganar un Super Bowl, superando a figuras como Josh Allen, Baker Mayfield y Lamar Jackson. Aunque no tuvo una noche espectacular en estadísticas, el mariscal cumplió su función: proteger el balón y ejecutar cuando fue necesario.
Darnold terminó con 19 pases completos en 38 intentos para 202 yardas, sin intercepciones. Después de liderar la NFL con 20 pérdidas de balón en la temporada regular, no cometió ninguna en los tres partidos de playoffs.
“Hacer esto con este equipo es algo que no cambiaría por nada”, dijo Darnold. “Nuestra defensa fue increíble. Los equipos especiales también. Estoy orgulloso de todos”.
Kenneth Walker III fue una de las figuras ofensivas más destacadas al correr para 135 yardas, convirtiéndose en el primer corredor en ganar el premio al Jugador Más Valioso del Super Bowl desde Terrell Davis hace 28 años. Su consistencia permitió a Seattle controlar el reloj y mantener a la defensa de Nueva Inglaterra en el campo durante largos tramos.
Jason Myers abrió el marcador con un gol de campo de 33 yardas en la primera serie ofensiva del partido y agregó conversiones desde 39, 41 y dos más en la segunda mitad para construir una ventaja que nunca estuvo en peligro.
Patriots sin respuestas en una noche para el olvido
Los Patriots, que llegaron al Super Bowl con marca de 17-4, nunca lograron establecer ritmo ofensivo. Maye, de 23 años, fue superado por la presión defensiva y cometió errores clave en momentos decisivos.
Tras irse al descanso con desventaja de 9-0, Nueva Inglaterra mostró señales de vida en el tercer cuarto cuando Maye conectó un pase de touchdown de 35 yardas con Mack Hollins para acercar el marcador a 19-7. Sin embargo, cualquier intento de remontada fue rápidamente neutralizado.
Una intercepción de Julian Love preparó otro gol de campo para Seattle, ampliando la ventaja a 22-7 con poco más de cinco minutos por jugar. Minutos después, llegó la anotación defensiva de Nwosu que sentenció el partido.
“Definitivamente duele”, reconoció Maye. “Ellos jugaron mejor que nosotros esta noche”.
El pase de touchdown de siete yardas a Rhamondre Stevenson en los minutos finales solo sirvió para maquillar el marcador.
El entrenador Mike Vrabel, en su primera temporada al frente de los Patriots y elegido Entrenador del Año por AP, fue autocrítico tras la derrota. “Tuvimos un muy buen año, uno del que estoy orgulloso, pero este partido no fue reflejo de eso. Fuimos superados en la preparación y en el juego”.
Nueva Inglaterra se quedó a las puertas de su séptimo título del Super Bowl, lo que habría significado un récord histórico en la NFL, y continúa empatado con los Steelers con seis campeonatos.
Destellos individuales y un medio tiempo memorable
Pese a la derrota, el cornerback Christian González tuvo una actuación destacada para los Patriots al evitar dos touchdowns casi seguros en la primera mitad, incluyendo un desvío espectacular a un pase profundo que habría significado una anotación de 76 yardas.
El Super Bowl 60 también fue escenario de uno de los espectáculos de medio tiempo más comentados de los últimos años. Bad Bunny encabezó una actuación completamente en español, acompañado por Lady Gaga y Ricky Martin, llevando la cultura puertorriqueña al centro del mayor evento deportivo de Estados Unidos.
La combinación de dominio defensivo, eficiencia ofensiva y control emocional permitió a los Seahawks cerrar una temporada de ensueño con marca final de 17-3 y consolidar una identidad basada en la fuerza colectiva.
Para Seattle, el Super Bowl 60 será recordado como la noche en la que la defensa volvió a reinar en la NFL.
