Urgente evacuación en Medio Oriente


Por Redacción
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El primer vuelo de repatriación organizado por Francia aterrizó en París a primera hora del miércoles, trasladando a ciudadanos que habían quedado atrapados tras el cierre parcial del espacio aéreo en el Golfo Pérsico. Las autoridades francesas indicaron que alrededor de 100 asientos fueron reservados para personas vulnerables, incluidas familias con niños, adultos mayores y personas con problemas de salud.


La ministra delegada encargada de los franceses en el extranjero, Eleonore Caroit, explicó que el objetivo es priorizar a quienes enfrentan mayores riesgos. El avión partió desde Mascate, en Omán, hizo escala en El Cairo y aterrizó en el Aeropuerto Charles de Gaulle, en París.


El presidente Emmanuel Macron afirmó que aproximadamente 400.000 franceses se encuentran en la región afectada, entre residentes permanentes y viajeros temporales.


El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha provocado cierres intermitentes del espacio aéreo y severas restricciones en rutas comerciales clave. Según la firma de análisis de aviación Cirium, más de 20.000 de los 36.000 vuelos programados hacia o desde Medio Oriente desde el inicio de la guerra han sido cancelados.


Estados Unidos instó a sus ciudadanos a abandonar de inmediato más de una docena de países de la región utilizando cualquier medio de transporte comercial disponible. La lista incluye Irán, Israel, Qatar, Bahréin, Egipto, Irak, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, los territorios palestinos, Arabia Saudí, Siria, Emiratos Árabes Unidos y Yemen.


El Reino Unido anunció que un vuelo chárter despegará desde Omán para repatriar a ciudadanos británicos. Las autoridades señalaron que se dará prioridad a personas en situación vulnerable. Más de 130.000 británicos han registrado su presencia en Medio Oriente desde que estalló el conflicto, aunque no todos buscan regresar.


En Irlanda, la ministra de Exteriores, Helen McEntee, informó que la aerolínea Emirates operará un vuelo desde Dubái hacia Dublín. El gobierno irlandés también prevé fletar un avión desde Omán para evacuar a unas 280 personas en los próximos días.


Noruega, por su parte, desplegó un equipo de emergencia en Dubái para reforzar el trabajo de su embajada, que asiste a aproximadamente 1.500 ciudadanos registrados en la ciudad.


Más allá de los vuelos oficiales, miles de pasajeros enfrentan dificultades para encontrar alternativas comerciales. Aunque aerolíneas como Etihad, Emirates y Virgin Atlantic comenzaron a restablecer servicios limitados desde Emiratos hacia Londres, la disponibilidad de asientos sigue siendo escasa y los precios han aumentado considerablemente.


Valerio Schiavoi, un estudiante italiano que participaba en simulaciones diplomáticas en Dubái, relató que comenzó a escuchar aviones militares poco después de conocerse los bombardeos sobre Irán. “Por la ventana podíamos ver misiles pasando y las alarmas no dejaban de sonar”, dijo a medios italianos tras su regreso a Milán.


Li Qian, una turista china de 44 años, quedó varada en Abu Dabi con su familia después de que su vuelo de conexión fuera cancelado. Señaló que recibió alertas de misiles en su teléfono móvil y observó columnas de humo cerca de zonas que había visitado.

“Fue aterrador. Solo queremos llegar a casa lo antes posible”, afirmó, expresando preocupación por los medicamentos de su madre y el regreso de su hijo a clases.


Agnes Chen Pun, empresaria originaria de Hong Kong que reside en Dubái, explicó que inicialmente consideró alquilar un jet privado valorado en 268.000 dólares ante la escasez de vuelos comerciales. Finalmente logró conseguir boletos hacia Singapur por unos 2.200 dólares por persona, aunque su salida aún depende de la evolución de las restricciones aéreas.


Muchos viajeros se trasladaron temporalmente a otras ciudades dentro de Emiratos Árabes Unidos, como Fujairah o Sharjah, ante el temor de ataques o incendios en áreas urbanas densamente pobladas.


Las interrupciones han afectado no solo a quienes se encuentran en zonas cercanas a los combates, sino también a pasajeros en tránsito en aeropuertos internacionales que dependen de conexiones a través del Golfo Pérsico.


Mientras tanto, las autoridades continúan evaluando rutas alternativas y coordinando con aerolíneas comerciales para ampliar la capacidad disponible. Funcionarios europeos señalaron que la situación es “altamente dinámica” y que los planes de evacuación podrían ajustarse en función de la evolución del conflicto.


La guerra ha generado una reacción en cadena en la aviación mundial, con desvíos prolongados, tiempos de vuelo más largos y mayores costos operativos para las compañías aéreas. Analistas advierten que, si la situación se prolonga, podrían producirse nuevos incrementos en tarifas y más cancelaciones.


En este contexto, los gobiernos insisten en que los ciudadanos sigan las recomendaciones oficiales y mantengan contacto con sus embajadas. Aunque algunos vuelos comienzan a restablecerse, la incertidumbre persiste en una región donde el conflicto continúa expandiéndose y alterando uno de los corredores aéreos más transitados del planeta.