Por Redacción
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Brooklyn Peltz Beckham, el hijo mayor del exfutbolista David Beckham y de la diseñadora y exintegrante de las Spice Girls Victoria Beckham, afirmó públicamente que no desea reconciliarse con sus padres y acusó a ambos de haber interferido de manera constante en su vida personal y en su matrimonio con la actriz estadounidense Nicola Peltz.
Las declaraciones, difundidas a través de una serie de publicaciones en redes sociales, confirman una ruptura familiar que durante años había sido objeto de rumores en la prensa sensacionalista británica y estadounidense.
En un mensaje dirigido a sus más de 16 millones de seguidores, Brooklyn Beckham aseguró que decidió hablar “por primera vez” para defenderse de lo que describió como intentos reiterados de sus padres por controlar la narrativa pública sobre su familia y, en particular, por dañar su relación con su esposa. El joven, de 26 años, adoptó el apellido compuesto Peltz Beckham tras casarse en 2022.
Las declaraciones representan el pronunciamiento más directo y explícito hasta ahora sobre el distanciamiento entre el primogénito del matrimonio Beckham y sus padres, una de las parejas más influyentes del entretenimiento y el deporte a nivel global. Hasta el momento, ni David ni Victoria Beckham han respondido públicamente a las acusaciones.
Acusaciones de control familiar y conflictos previos a la boda
En su testimonio, Brooklyn Peltz Beckham sostuvo que el conflicto con sus padres no es reciente, sino que se remonta a años atrás y se intensificó antes y después de su boda con Nicola Peltz, heredera del empresario estadounidense Nelson Peltz y de la exmodelo Claudia Heffner.
“Durante toda mi vida, mis padres han controlado las narrativas en la prensa sobre nuestra familia”, escribió. Según su versión, esa dinámica se volvió especialmente dañina cuando comenzó su relación con Nicola Peltz, a quien —afirma— su familia nunca aceptó plenamente.
Uno de los episodios que Brooklyn Beckham señaló como determinante ocurrió en los preparativos de la boda. De acuerdo con su relato, Victoria Beckham habría cancelado en el último momento la confección del vestido de novia que, según él, Nicola esperaba usar y por el cual se había mostrado entusiasmada. La cancelación habría obligado a la actriz a buscar un nuevo diseño de manera urgente.
Finalmente, Nicola Peltz usó un vestido de alta costura de Valentino, elaborado en Roma, una pieza que fue ampliamente elogiada por medios especializados en moda y descrita por su estilista como una experiencia de alta costura excepcional. Aunque el vestido fue celebrado públicamente, Brooklyn Beckham sostiene que el episodio dejó una herida profunda en la relación familiar.
El joven también relató conflictos durante la recepción de la boda. Según su versión, Victoria Beckham se habría apropiado del primer baile, un momento tradicionalmente reservado para la pareja recién casada. “En lugar de bailar con mi esposa, mi madre estaba esperando para bailar conmigo”, escribió, calificando el episodio como humillante para Nicola Peltz.
Otro punto de fricción mencionado fue la decisión de incluir en la mesa principal a personas cercanas a la pareja que no asistieron con sus esposos. Brooklyn Beckham afirmó que su madre reaccionó de forma negativa ante esa elección y llegó a llamarlo “malvado” por priorizar a esas invitadas.
En su mensaje, el joven sostuvo que su esposa ha sido “constantemente irrespetada” por su familia, pese a los esfuerzos de ambos por mantener una relación unida con los Beckham. “No importa cuánto lo intentamos, nunca fue suficiente”, escribió.
Distanciamiento, intentos fallidos de reconciliación y silencio de los Beckham
Brooklyn Peltz Beckham también se refirió a lo que describió como intentos fallidos de acercamiento con su padre. Aseguró que, a pesar de los conflictos, él y su esposa viajaron a Londres con la intención de pasar tiempo con David Beckham, en referencia a los festejos por el cumpleaños número 50 del exfutbolista, una celebración de alto perfil que reunió a celebridades, empresarios y figuras del deporte.
Según su relato, durante una semana permanecieron en su hotel esperando concretar un encuentro privado con David Beckham, pero no recibieron respuesta. Afirmó que su padre solo aceptó reunirse con él bajo la condición de que Nicola no estuviera presente, una exigencia que el joven consideró inaceptable.
“Cuando finalmente accedió a verme, fue bajo la condición de que mi esposa no fuera invitada”, escribió. Posteriormente, añadió que cuando su familia viajó a Los Ángeles, se negaron por completo a verlo.
El hijo mayor del matrimonio Beckham también abordó una de las versiones más difundidas en la prensa, que señala que Nicola Peltz ejerce un control excesivo sobre él. En su declaración, rechazó tajantemente esa narrativa y la calificó de falsa.
“La idea de que mi esposa me controla es completamente al revés”, afirmó. “He sido controlado por mis padres la mayor parte de mi vida”. En ese contexto, reveló que creció con una ansiedad constante y que solo al distanciarse de su familia esa sensación comenzó a desaparecer.
“Por primera vez en mi vida, desde que me alejé de mi familia, esa ansiedad ha desaparecido”, escribió, describiendo su actual etapa como un proceso de recuperación personal.
Las declaraciones de Brooklyn Beckham se producen en un contexto de intensa atención mediática hacia la familia. David Beckham fue recientemente nombrado caballero por el rey Carlos III del Reino Unido, un reconocimiento que reforzó su imagen pública como ícono deportivo y figura institucional. Victoria Beckham, por su parte, continúa consolidando su marca de moda, fundada en 2008, con presencia regular en las principales semanas de la moda de Londres, Nueva York y París.
Hasta el momento, ni David ni Victoria Beckham han emitido comentarios oficiales sobre las acusaciones de su hijo. Tampoco se ha informado si existe algún intento de mediación privada entre las partes.
El conflicto familiar ha reavivado el debate sobre el impacto de la fama en las relaciones personales y sobre las tensiones que pueden surgir cuando las vidas privadas de figuras públicas se desarrollan bajo constante escrutinio mediático. En el caso de los Beckham, una familia acostumbrada a la exposición desde hace décadas, la disputa adquiere una dimensión adicional por el contraste entre la imagen pública de unidad y el quiebre descrito por su hijo mayor.
Aunque Brooklyn Peltz Beckham no cerró la puerta a una posible reconciliación futura, dejó claro que, en el presente, no busca retomar el vínculo con sus padres. Su mensaje, directo y sin intermediarios, marca un punto de inflexión en una historia familiar que hasta ahora había sido narrada principalmente a través de rumores y especulaciones.
