Por Carlos Hernández
Editor@latinocc.com
Estrellas como Sean Penn, Benicio del Toro y Sean Penn fueron condecoradas esta semana.
Por décadas, el Santa Barbara International Film Festival (SBIFF) que se celebra del 4 al 14 de febrero, ha sido una celebración del séptimo arte, una plataforma de prestigio que conecta a la comunidad con voces de todo el mundo.
Pero este 2026, más allá de las alfombras rojas, los tributos estelares y los estrenos internacionales, la edición número 41 del festival se convierte en un antes y después histórico gracias a la inauguración del impresionante y vanguardista McHurley Film Center, un centro del séptimo arte que redefine lo que significa ver y vivir el cine en Santa Bárbara.
UN LARGO SUEÑO HECHO REALIDAD
La historia de este nuevo recinto es, en muchos sentidos, también la historia del Festival.
Nacido hace más de 40 años con un modesto apoyo municipal de $20,000 dólares, el SBIFF ha crecido a pasos agigantados bajo el liderazgo de su Director Ejecutivo, el panameño Roger Durling y su equipo, hasta posicionarse como uno de los 10 festivales de cine más importantes en todo Estados Unidos y el mundo.
Cada invierno, miles de cinéfilos de todo el mundo convergen en la ciudad para disfrutar de proyecciones, tributos, galas y paneles que enriquecen el panorama cinematográfico global y generan más de $34 millones de dólares para la economía local.
Con una inversión que supera los $25 millones de dólares y una visión clara hacía el futuro, el nuevo recinto promete transformar la manera en que los residentes locales y visitantes experimentan el cine y la cultura.
Como explica Ben B. Goedert, Director de Desarrollo del Festival, el nuevo centro, ubicado en el 916 de State Street, antes el Cine 5, ofrecerá 5 auditorios completamente renovados, diseñados para albergar más de 6,000 proyecciones al año.
Esto representa un salto monumental desde las 1,000 proyecciones actuales que se realizan gracias a la operación del Riviera Theatre, gestionado por el SBIFF durante la última década.
“Tener un hogar permanente en el recinto permitirá a la comunidad un mayor acceso a películas de calidad y a programas ofrecidos por el SBIFF. Nos dará la oportunidad de expandir significativamente nuestra programación existente y aumentar la conciencia sobre el arte que el Festival hace accesible en Santa Bárbara”, asegura Goedert.
Este Centro nace de un sueño de varios años acariciado por l@s ejecutivos y Junta Directiva del Festival.
“La idea de The McHurley Film Center ha sido un sueño largo para el SBIFF. El éxito del Riviera Theatre demostró que hay apetito por el cine independiente y extranjero durante todo el año en Santa Bárbara, y esta fue nuestra oportunidad para crear algo especial”, relata Goedert.
Precisamente, ese deseo comenzó a materializarse cuando el Concilio Municipal aprobó por unanimidad en octubre de 2024 el contrato de arrendamiento a largo plazo del edificio.
Desde entonces, el Festival ha recaudado más de $16 millones de dólares como parte de una campaña de capital de $25 millones, que costará su edificación de principio a fin.
“La recaudación de fondos siempre es un desafío, y es algo que aún continúa, pero hemos contado con una comunidad generosa que apoya con entusiasmo las artes”, afirma el Director de desarrollo del SBIFF.
Es así como llevar a cabo esta transformación, sin embargo no ha estado exenta de desafíos, ya que Goedert destacó que uno de los más grandes fue cumplir con los tiempos de construcción sin afectar el calendario del festival.
“La Alcaldía ha sido un socio excepcional en este proceso. Tod@s sabíamos que había una fecha límite inamovible. El esfuerzo conjunto nos permitió mantener el ritmo pese a los problemas habituales de suministros y las complejidades propias de una obra de esta magnitud”.
COMO POCOS EN EL MUNDO
Es por ello que, a diferencia de ser una simple remodelación, la transformación del inmueble ha sido completa, desde los cimientos, ya que el McHurley Film Center está diseñado para ser uno de los recintos más sofisticados del país.
“La estructura necesitaba mejoras importantes como sistemas de aire acondicionado, calefacción, nueva fontanería y partes estructurales. Todo el interior ha sido reemplazado”, confirma Goedert.
El arte y lo último en tecnología convergen en el Centro de Cine ya que cuenta con proyección de última generación, sonido Dolby Atmos, asientos cómodos y espacios adaptados para garantizar plena accesibilidad conforme a la ley ADA (Ley de Accesibilidad para Discapacitad@s).
Además de las salas de cine, una de las innovaciones destacadas del Centro es su galería de arte temática sobre el cine, que cambiará regularmente y estará abierta al público y totalmente gratuita.
“El Centro ofrecerá una experiencia como pocas en el mundo, y la galería ayudará a ofrecer contexto a la historia del cine, invitando a la comunidad a explorar el edificio”, comenta Goedert.
El Director también explica que la galería no solo enriquecerá dicha experiencia entre l@s asistentes, sino que también ofrecerá un nuevo espacio educativo para estudiantes y visitantes interesad@s en la historia y estética del séptimo arte.
“Nuestro objetivo es involucrar, enriquecer e inspirar a todas las personas a través del cine. La accesibilidad es un valor fundamental para nosotros, tanto en términos físicos como culturales. Queremos que todos puedan disfrutar del arte sin barreras”, señala Goedert.
Y es que con la expansión de hasta 6,000 proyecciones anuales, el Centro y la ciudad de Santa Bárbara se convertirán en un polo cinematográfico constante.
“En cualquiera de nuestras cinco salas, todos los días ofreceremos una película independiente estadounidense, una extranjera, un documental, una restauración o proyección especial, y una película familiar”, explicó Goedert.
Es así como entre las grandes apuestas del Centro está la expansión del cine en español y latinoamericano.
“Sí, definitivamente habrá más funciones para películas en español. Tendremos más espacio para programar obras de cineastas latinoamericanos y brindar acceso a públicos que no siempre encuentran estos títulos en cartelera”, confirma.
EL FESTIVAL: ESTRELLAS Y MAS DE 200 CINTAS
Así, la inauguración oficial del Festival se llevó a cabo este miércoles 4 de febrero con el estreno en Estados Unidos de “A Mosquito in the Ear”, escrita y dirigida por Nicola Rinciari.
El filme, protagonizado por Jake Lacy, Nazanin Boniadi y Ruhi Pal, cuenta la historia de una pareja que viaja a la India para llevar a casa a su hija adoptiva, solo para enfrentar una serie de desafíos emocionales cuando la niña se niega a abandonar el orfanato.
Tanto Rinciari como la coguionista Emily Dillard estarán presentes en la Gala de apertura, reforzando el espíritu de intercambio cultural que caracteriza al festival.
Además, el SBIFF celebrará una serie de homenajes a figuras icónicas del cine.
Este año, el Maltin Modern Master Award será otorgado a Adam Sandler el 5 de febrero.
El domingo 8, en el marco del Virtuosos Award entre l@s homenajead@s también figuran Jacob Elordi (Frankestein), Sydney Sweeney (Christy), Wagner Moura (The Secret Agent) y Jeremy Allen White (Springteen).
El lunes 9 es uno de los más esperados cuando Leonardo DiCaprio, Sean Penn y Benicio Del Toro reciban el Hammond Cinema Vanguard Award.
Mientras que dos días después, Michael B. Jordan será distinguido como Outstanding Performer of the Year y Kate Hudson recibirá el Arlington Artist of the Year Award.
La Gala de clausura presentará la película “Laundry (Uhlanjululo)”, dirigida por Zamo Mkhwanazi, que ofrece una poderosa narrativa situada en el Johannesburgo del apartheid.
Los Tributos y estrenos emblemáticos tendrán lugar en el histórico Arlington Theatre, mientras el nuevo McHurley Film Center se convertirá en el epicentro permanente donde se proyectarán la mayoría de los más de 200 filmes que se exhibirán en esta edición del Festival.
“No habrá mejor forma de ver o mostrar una película que en The McHurley Film Center. Queremos que los cineastas de todo el mundo se emocionen por mostrar su trabajo aquí, y que nuestra comunidad se sienta orgullosa de recibirlos”, dice Goedert.
Y es que en tiempos donde el auge del streaming digital ha provocado el cierre de numerosos cines de autor en todo el país, la apuesta por una experiencia presencial adquiere un valor simbólico.
“No hay experiencia como la de ir al cine. La comunidad y los momentos compartidos como audiencia son especiales, y esta es la magia que une a las personas y genera empatía y El McHurley Film Center protegerá esa experiencia”, afirma Goedert.
MAS QUE CINE
Más allá del entretenimiento, el Centro servirá como un espacio educativo vital.
Actualmente, los programas gratuitos del festival benefician a más de 18,000 estudiantes, familias y educadores cada año.
Con este nuevo espacio, ese número podrá expandirse significativamente.
“Tendremos la oportunidad de trasladar nuestras funciones gratuitas de verano al nuevo edificio, hacerlo más accesible y multiplicar por cinco nuestras ofertas”, detalla Goedert.
También, el recinto permitirá nuevos programas enfocados en la educación cinematográfica y el alcance comunitario.
Es así como se ofrecerán charlas con cineastas y mesas redondas con artistas locales, creando una plataforma para el diálogo intercultural y la formación de nuevas audiencias.
El Centro además brindará oportunidades inéditas para cineastas locales, educadores y directores emergentes, especialmente aquell@s provenientes de comunidades subrepresentadas.
“Queremos que otros festivales utilicen el espacio durante todo el año y que los cineastas organicen estrenos y funciones especiales aquí”, subraya Goedert.
Por si fuese poco la apertura del McHurley Film Center también tiene un impacto económico tangible.
Cada año, el Festival genera más de $34 millones de dólares para la economía local, y ahora con una sede que funcionará los 365 días del año, se espera que este impacto se multiplique notablemente.
“La gente vendrá a ver una película y terminará cenando en un restaurante cercano o tomando un café o de compras en una tienda del Downtown. Esto revitaliza la zona de y apoya a los negocios locales”, afirmó.
Por último, el Director indica que el McHurley Film Center es más que un nuevo cine: es un legado tangible para futuras generaciones.
“Esperamos que sea un lugar donde personas de tods los orígenes se reúnan para compartir arte y narrativas que nos conecten como seres humanos. Será un centro cultural que inspire a l@s amantes del cine y artistas del mañana”, concluye Goedert.
