Científicos proponen que una colisión cósmica explica el origen de Titán y los anillos de Saturno


Por Redacción
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Un equipo internacional de astrónomos plantea que el sistema de Saturno pudo haber sido moldeado por una violenta colisión entre lunas hace cientos de millones de años. El estudio propone que Titán, la mayor luna del planeta, se formó a partir de la fusión de dos satélites antiguos, y que ese mismo proceso podría haber dado origen a los icónicos anillos que rodean al gigante gaseoso.


Titán, envuelto en una densa atmósfera anaranjada, es más grande que el planeta Mercurio y representa uno de los mundos más intrigantes del sistema solar. Su tamaño ejerce una influencia gravitacional significativa sobre Saturno, afectando incluso la inclinación del planeta.


Datos obtenidos por la misión Cassini–Huygens —que exploró el sistema saturniano entre 2004 y 2017— revelaron que Titán se aleja de Saturno a una velocidad de aproximadamente 11 centímetros por año, más rápido de lo que los científicos habían estimado. Ese movimiento orbital inusual es una de las pistas que motivaron el nuevo modelo.


El autor principal del estudio, Matija Ćuk, investigador del Instituto SETI en California, sostiene que hace millones de años existió una luna adicional que colisionó con el precursor de Titán.


Según la hipótesis, esa “proto-luna” —de tamaño comparable aunque algo menor que Titán— impactó contra él y perdió gran parte de su masa. Parte de los fragmentos habrían dado origen a Hiperión, una luna irregular y esponjosa que hoy orbita el planeta en resonancia con Titán.


El evento también habría alterado la inclinación de Saturno, que actualmente rota con un ángulo de 26,7 grados respecto a su plano orbital. Durante décadas, los astrónomos pensaron que la inclinación se debía a la influencia gravitacional de Neptuno. Sin embargo, mediciones precisas de Cassini mostraron que ambos planetas no están perfectamente sincronizados, lo que sugiere que ocurrió algún tipo de perturbación relativamente reciente en términos astronómicos.


Estudios previos habían planteado la existencia de una luna desaparecida, apodada “Chrysalis”, que habría sido destruida al acercarse demasiado a Saturno. La nueva investigación ajusta esa teoría al proponer que la colisión involucró directamente a los predecesores de Titán y Hiperión, lo que explicaría tanto la inclinación del planeta como la dinámica actual de sus lunas.


En este escenario, tras la fusión, Titán habría continuado alejándose progresivamente. Su interacción gravitacional con lunas internas pudo desestabilizarlas, provocando choques adicionales cuyos escombros terminaron formando los anillos de Saturno, posiblemente hace unos 100 millones de años.


Otra pieza del rompecabezas proviene de estudios recientes que indican que la superficie de Titán podría tener apenas 300 millones de años, una edad relativamente joven debido a la escasez de cráteres de impacto. Esa juventud geológica encaja con la hipótesis de una gran colisión que habría remodelado la luna.


La teoría podría ponerse a prueba con la misión Dragonfly de la NASA, un dron nuclear del tamaño de un automóvil programado para lanzarse en 2028 y llegar a Titán en 2034. Dragonfly volará sobre distintos puntos de la superficie, recolectando y analizando muestras para estudiar la composición química y la historia geológica de la luna.


Expertos independientes consideran que el nuevo modelo ofrece una explicación coherente para varias anomalías del sistema saturniano, aunque advierten que el escenario es complejo. Saturno y sus 274 lunas mantienen múltiples resonancias orbitales, comparables a un intrincado mecanismo de relojería cósmica.


Durante décadas, los científicos sospecharon que el sistema había evolucionado significativamente desde su formación, pero faltaban datos para reconstruir los eventos con precisión. Las mediciones de Cassini revelaron que la órbita de Titán se expande mucho más rápido de lo previsto, un hallazgo que obligó a replantear los modelos tradicionales.


Si futuras observaciones confirman la hipótesis, la historia de Saturno dejaría de ser la de un sistema estable y antiguo para convertirse en la de un entorno dinámico, moldeado por colisiones y reorganizaciones relativamente recientes en términos astronómicos.