Ciudadano estadounidense denuncia redada de ICE sin orden judicial en Minnesota que desató indignación pública

Por Redacción
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El incidente, ocurrido el domingo por la tarde, se convirtió rápidamente en un símbolo de la creciente tensión en torno a las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) en Minnesota, donde comunidades, autoridades locales y defensores de derechos civiles denuncian tácticas agresivas, detenciones sin orden judicial y una expansión de redadas que, según afirman, ya no se limitan a personas con antecedentes criminales graves.


ChongLy “Scott” Thao, ciudadano estadounidense desde hace décadas y residente de St. Paul, relató que dormía la siesta cuando su nuera lo despertó para advertirle que agentes federales estaban golpeando la puerta de la vivienda. Thao le dijo que no abriera. Minutos después, agentes con el rostro cubierto irrumpieron en la casa, apuntaron con armas de fuego a los miembros de la familia y comenzaron a gritar órdenes, según su relato.


Dentro de la casa se encontraban también su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años. Thao afirmó que pidió a su nuera que buscara su identificación para demostrar su ciudadanía, pero los agentes le dijeron que no querían verla. En cambio, lo esposaron y lo sacaron al exterior vestido solo con sandalias y ropa interior, con una manta colocada sobre los hombros, mientras su nieto lloraba al presenciar la escena.


Vecinos alertados por el despliegue de más de una docena de agentes armados comenzaron a reunirse en el exterior. Videos captaron a personas haciendo sonar silbatos y bocinas, y gritando a los agentes que dejaran en paz a la familia. Las imágenes circularon rápidamente en redes sociales y provocaron una ola de indignación en la comunidad.


Thao dijo que fue trasladado en un vehículo oficial a un lugar que describió como “el medio de la nada”, donde lo obligaron a bajar del auto en el frío extremo para tomarle fotografías. Aseguró que temía ser golpeado y que, durante el trayecto, los agentes seguían sin permitirle mostrar su identificación.


Según su testimonio, tras una o dos horas de retención, los agentes concluyeron que se trataba de un ciudadano estadounidense sin antecedentes penales. Entonces lo regresaron a su casa, donde finalmente le pidieron la identificación y se marcharon sin ofrecer disculpas por la detención ni por los daños causados a la vivienda.
“No me siento seguro en absoluto”, dijo Thao. “¿Qué hice mal? No hice nada”.


El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), del cual depende ICE, defendió la operación y afirmó que se trató de una “acción dirigida” para detener a dos delincuentes sexuales convictos. En un comunicado, la agencia sostuvo que el ciudadano estadounidense vive con esas personas y que se negó a identificarse mediante huellas dactilares o reconocimiento facial, además de coincidir con la descripción de los objetivos.


La familia de Thao rechazó categóricamente esa versión. En un comunicado, acusó al DHS de intentar justificar públicamente una conducta “ilegal y abusiva” mediante afirmaciones “falsas y engañosas”.


Thao aseguró que en la vivienda solo residen él, su hijo, su nuera y su nieto. Ni ellos ni el propietario del inmueble figuran en el registro estatal de delincuentes sexuales. De acuerdo con registros públicos, el delincuente sexual más cercano registrado en el código postal vive a más de dos cuadras de distancia.


El DHS no respondió a solicitudes de Associated Press para explicar por qué creía que los supuestos objetivos estaban en la vivienda ni para proporcionar sus identidades.


El hijo de Thao, Chris Thao, añadió que fue detenido por agentes del ICE horas antes, mientras se dirigía a su trabajo. Dijo que conducía un automóvil prestado por el novio de su prima. Registros judiciales indican que ese hombre comparte nombre de pila con otro individuo asiático condenado por un delito sexual, pero Chris Thao afirmó que se trata de personas distintas.


El caso se produce en medio de un amplio operativo federal en las Ciudades Gemelas, como se conoce al área metropolitana de Minneapolis y St. Paul. Líderes locales han denunciado una escalada en las acciones de ICE, que incluyen arrestos sin orden judicial, enfrentamientos con manifestantes y, recientemente, el tiroteo fatal de Renee Good, una madre de tres hijos, durante un operativo relacionado con inmigración.


La alcaldesa de St. Paul, Kaohly Her, de origen hmong, condenó públicamente la detención de Thao. “ICE no está haciendo lo que dice que está haciendo”, afirmó en un comunicado. “No están persiguiendo a criminales peligrosos. Están yendo tras cualquiera y todos en su camino. Esto es inaceptable y antiestadounidense”.


La indignación ha resonado con especial fuerza en la comunidad hmong de Minnesota, una de las más grandes del país. Muchas familias llegaron a Estados Unidos como refugiadas tras colaborar con fuerzas estadounidenses durante la Guerra de Vietnam y el conflicto conocido como la “Guerra Secreta” en Laos.


La familia de Thao recordó que su madre adoptiva, Choua Thao, huyó de Laos en la década de 1970 cuando los comunistas tomaron el poder, debido a su apoyo a operaciones encubiertas de Estados Unidos. Según organizaciones comunitarias, Choua Thao trabajó como enfermera atendiendo a combatientes hmong respaldados por la CIA entre 1961 y 1975.


Choua Thao falleció a finales de diciembre, apenas semanas antes del arresto de su hijo adoptivo. En una página de recaudación de fondos, la nuera de Thao escribió que Choua dedicó su vida a tratar a civiles y soldados estadounidenses, trabajando estrechamente con personal de Estados Unidos.


Para la familia, el trato recibido por ChongLy Thao representa una traición a esa historia de sacrificio y lealtad. “Después de todo lo que nuestra familia hizo por este país, así es como nos tratan”, señaló un familiar cercano.


Expertos legales consultados por defensores de derechos civiles advirtieron que la entrada forzada a una vivienda sin orden judicial y la detención de un ciudadano estadounidense plantean serias dudas constitucionales. La Cuarta Enmienda protege contra registros y detenciones irrazonables, y establece requisitos estrictos para que las fuerzas del orden ingresen a un domicilio.


Thao dijo que planea presentar una demanda federal por violación de derechos civiles contra el DHS y otras agencias involucradas. Mientras tanto, afirmó que ya no se siente seguro durmiendo en su propia casa.


El incidente ha intensificado los llamados de líderes locales y legisladores estatales para limitar la cooperación entre autoridades locales y agentes federales de inmigración, así como para exigir mayor transparencia y rendición de cuentas en las operaciones de ICE.


A medida que continúan las redadas y crece el temor entre comunidades inmigrantes y ciudadanos estadounidenses por igual, el caso de ChongLy Thao se perfila como un punto de inflexión en el debate nacional sobre los límites del poder federal en la aplicación de las leyes migratorias y el respeto a los derechos constitucionales.