Por Redacción
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El Gobierno de Estados Unidos aseguró que una presunta incursión de drones vinculados a un cartel del narcotráfico provocó el cierre temporal del espacio aéreo sobre El Paso, Texas, mientras que el Gobierno de México afirmó que no cuenta con información que confirme el uso de drones en la frontera y pidió evitar especulaciones.
El incidente ocurrió la noche del martes, cuando la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) restringió temporalmente los vuelos en el área de El Paso. Según autoridades estadounidenses, la medida respondió a lo que calificaron como una incursión en el espacio aéreo por parte de drones asociados con organizaciones criminales.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, abordó el tema durante su conferencia matutina del miércoles y subrayó que, hasta el momento, no existe información oficial que respalde la versión de una operación con drones desde territorio mexicano hacia Estados Unidos.
“No hay ninguna información de uso de drones en la frontera. Si tienen alguna información, la FAA o cualquier área del Gobierno de Estados Unidos puede preguntarle al Gobierno de México. No hay que especular”, dijo la mandataria.
Sheinbaum agregó que su administración investigará las causas exactas que llevaron al cierre del espacio aéreo estadounidense y reiteró la importancia de mantener una comunicación permanente entre ambos países.
Versiones encontradas y operación militar en la frontera
Del lado estadounidense, el secretario de Transporte, Sean Duffy, afirmó que, una vez detectada la situación, la FAA y el Departamento de Defensa actuaron “rápidamente para abordar una incursión de drones de un cartel”. Según Duffy, la amenaza fue neutralizada y no existe peligro para los vuelos comerciales en la región.
Tras la intervención, el espacio aéreo fue reabierto y las operaciones en el Aeropuerto Internacional de El Paso se reanudaron con normalidad. El aeropuerto atiende aproximadamente 100 vuelos diarios y se encuentra cerca de instalaciones militares estratégicas, como Fort Bliss y el aeródromo militar Biggs Army Airfield.
Un funcionario estadounidense indicó que drones de un cartel mexicano habrían violado el espacio aéreo de EE.UU., lo que detonó la respuesta de seguridad. El Departamento de Defensa, añadió la fuente, tomó medidas para desactivar los dispositivos.
Sin embargo, otras fuentes del Gobierno y de aerolíneas estadounidenses señalaron que el cierre también estuvo relacionado con actividad militar en la zona, incluida la operación de drones estadounidenses que monitorean movimientos de carteles y el posible uso de un sistema láser de alta energía diseñado para contrarrestar drones.
De acuerdo con esas versiones, la FAA habría expresado preocupación por los riesgos potenciales que tales operaciones podrían representar para el tráfico aéreo civil, especialmente por la cercanía entre instalaciones militares y el aeropuerto comercial.
Hasta el momento, no ha quedado claro si el Pentágono desplegó finalmente el sistema láser o si la coordinación con la FAA ocurrió antes o después de las restricciones de vuelo.
El Pentágono, por su parte, ha mantenido que la razón principal del cierre fue la violación del espacio aéreo por parte de un dron. La Casa Blanca y la FAA no han ofrecido detalles adicionales públicos que aclaren las distintas explicaciones.
Tensión bilateral y debate sobre soberanía
El incidente ocurre en un contexto de tensión política en materia de seguridad y combate al narcotráfico. El presidente Donald Trump ha reiterado en múltiples ocasiones su intención de combatir con mayor contundencia a los carteles que operan en México y otros países.
En semanas recientes, funcionarios estadounidenses han insistido en que los carteles representan una amenaza directa para la seguridad nacional, especialmente por el tráfico de drogas sintéticas como el fentanilo. No obstante, el Gobierno mexicano ha rechazado cualquier posibilidad de operaciones militares unilaterales de EE.UU. en su territorio.
Sheinbaum ha defendido de manera reiterada la soberanía de México y ha sostenido que la cooperación en materia de seguridad debe darse dentro de los marcos legales y de respeto mutuo.
Especialistas en seguridad han advertido en el pasado que los carteles mexicanos han incorporado drones en sus operaciones, principalmente para vigilancia, transporte de pequeñas cargas y monitoreo de fuerzas de seguridad. Sin embargo, también se ha señalado que cruzar la frontera con estos dispositivos podría provocar una respuesta inmediata de Washington.
Un exfuncionario estadounidense indicó que, según información de inteligencia, los carteles suelen mostrarse cautelosos respecto a cruzar el espacio aéreo estadounidense con drones, precisamente por el riesgo de represalias.
El episodio sobre El Paso pone de relieve la complejidad del entorno fronterizo, donde convergen operaciones civiles, militares y de seguridad en un espacio geográfico reducido. La cercanía entre el aeropuerto internacional y bases militares aumenta la sensibilidad ante cualquier incidente que involucre tecnología no tripulada.
Hasta ahora, no se han reportado daños ni interrupciones prolongadas en los vuelos comerciales. Tampoco se ha informado de detenciones o identificaciones específicas relacionadas con los presuntos drones.
Mientras las autoridades de ambos países continúan evaluando lo ocurrido, el caso podría convertirse en un nuevo punto de fricción diplomática si no se esclarecen con precisión las circunstancias que motivaron el cierre del espacio aéreo.
El Gobierno mexicano ha reiterado que esperará información oficial antes de emitir conclusiones. Por su parte, funcionarios estadounidenses han insistido en que la amenaza fue controlada y que la seguridad del espacio aéreo está garantizada.
El desarrollo de este incidente podría influir en el debate sobre el uso de tecnología antidrones, la coordinación binacional en la frontera y los límites de la cooperación en materia de defensa y seguridad.
