Festival del Banano abre las puertas del Puerto de Hueneme a miles de familias

Por El Latino Newsroom

Desde temprano, las filas anticipaban lo que ocurriría durante el resto del sábado. Miles de personas llegaron al Puerto de Hueneme para disfrutar del Festival del Banano, una celebración gratuita que, además de ofrecer entretenimiento para toda la familia, abrió al público las instalaciones de un puerto que normalmente permanece dedicado a sus operaciones comerciales.

Para las 10 de la mañana, los estacionamientos ya estaban llenos y largas filas se extendían en los accesos, recordó Celina Zacarias, Comisionada del Puerto de Hueneme.

“Estaba completamente lleno para las 10”, dijo Zacarias. “La gente me mandaba mensajes diciendo: ‘Me voy a tardar muchísimo en entrar, pero vale la pena’. Hay tantas cosas sucediendo”.

La asistencia confirmó el crecimiento que el festival ha experimentado durante los últimos años.

Jason T. Hodge, Presidente de la Junta Portuaria de Oxnard para el Puerto de Hueneme, explicó que el año pasado se estableció un récord de aproximadamente 14,000 visitantes y que, antes de la celebración del sábado, la estimación mínima para esta edición era de unas 16,000 personas.

El alcance del festival también ha rebasado las ciudades de Oxnard y Port Hueneme, y es que Hodge señaló que actualmente atrae visitantes de lugares como Los Ángeles, Santa Barbara y el Condado de Kern.

Para el Puerto, sin embargo, la cantidad de asistentes representa solo una parte de la celebración.

Hodge describió al Festival del Banano como el principal evento público del Puerto y una oportunidad para que los residentes observen directamente sus operaciones marítimas y conozcan su impacto económico.

Según Hodge, el Puerto está relacionado con unos 25,000 empleos regionales y su actividad tiene repercusiones económicas que se extienden desde la Costa Central hasta Los Ángeles y el Condado de Kern.

Mientras que Zacarias destacó que, “se trata de abrir nuestras puertas en el Puerto de Hueneme para que nuestra comunidad venga y vea lo que hacemos, nuestros socios y, especialmente, el comercio internacional que realizamos”.

“Mucha gente no se da cuenta de cuánto comercio internacional hacemos”, recalcó la Comisionada.

Las bananas que dan nombre al festival tienen una relación directa con la historia comercial del Puerto.

Jesse Ramírez, Comisionado del Puerto de Hueneme, explicó que las bananas que ingresan por sus instalaciones son posteriormente distribuidas a 15 estados, entre ellos Washington, Nebraska, Idaho y Nevada.

Ramírez también relacionó la celebración con Del Monte y con las oportunidades laborales que esa compañía representó para él durante su trayectoria profesional.

Chiquita es otro de los principales socios del Puerto vinculados al movimiento de esta fruta.

“Chiquita es extremadamente importante. Es uno de nuestros principales socios”, enfatizó Ramírez al destacar la relación comercial que mantienen.

Durante el festival, los asistentes pudieron recibir bananas y otros productos proporcionados por socios comerciales, mientras las actividades gratuitas permitieron que familias completas permanecieran durante varias horas dentro de las instalaciones.

Para Zacarias, mantener gratuita la entrada resulta especialmente importante ante las condiciones económicas que enfrentan muchas familias.

“Me encanta que sea gratis porque no hay muchos festivales a los que se pueda entrar gratuitamente Se trata de las asociaciones, se trata de la comunidad”, dijo.

Ese componente comunitario, agregó, se extiende más allá de un solo día de celebración.

Zacarias señaló que el Puerto participa en programas educativos y oportunidades de capacitación para estudiantes, incluida formación relacionada con logística, como parte de una estrategia para conectar su actividad económica con los residentes de la región.

“No se trata de ser un puerto rico, se trata de enriquecer a nuestra comunidad mediante las oportunidades educativas que ofrecemos a nuestros estudiantes”, afirmó.

El resultado volvió a quedar a la vista el sábado: durante varias horas, un espacio dedicado habitualmente al movimiento de mercancías se transformó en punto de encuentro para miles de familias.

Y entre bananas, comida, actividades y largas filas, el festival cumplió nuevamente con uno de sus principales propósitos: permitir que la comunidad cruzara las puertas del Puerto y conociera de cerca lo que ocurre al otro lado.