Por Carlos Hernández
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Para miles de niños y adolescentes de los condados de Ventura y Santa Bárbara, agosto significa volver a levantarse temprano, reencontrarse con compañeros, conocer nuevos maestros y regresar a salones donde libros, pizarrones, computadoras y tabletas volverán a formar parte de la rutina diaria.
Pero para algunos estudiantes existe un obstáculo silencioso que puede acompañarlos desde el primer día de clases sin que sus padres o maestros lo sepan: no pueden ver bien.
Un niño que entrecierra los ojos para distinguir el pizarrón, acerca demasiado una tableta a su rostro, evita jugar durante el recreo o comienza a bajar inexplicablemente sus calificaciones podría no tener un problema de comportamiento, falta de interés o dificultades académicas. Quizá simplemente necesita lentes.
Esa es la realidad que See International, organización sin fines de lucro con sede en Santa Bárbara, busca enfrentar durante agosto que es el Mes de la Visión Infantil.
La iniciativa durante este mes ofrece exámenes completos de la vista y lentes sin costo para ayudar a los estudiantes a iniciar el nuevo ciclo escolar con una herramienta fundamental para aprender: una visión adecuada.
“No se requiere seguro. Todo es completamente gratis”, explicó a El Latino Ariana Castellanos, Vicepresidenta de Programas de See International.
MÁS DE 500 NIÑOS IDENTIFICADOS
La labor de See International para este inicio de clases comienza mucho antes de agosto.
Y es que durante junio y julio, la ONG participa en programas de verano y actividades comunitarias de los condados de Santa Bárbara y Ventura, entre ellos Boys & Girls Club, Girls Inc. y Fun in the Sun de United Way, además de programas escolares de verano.
“El personal utiliza un dispositivo de alta tecnología que captura imágenes del ojo y permite identificar a menores que necesitan una evaluación más completa”, explica la Vicepresidenta.
Según Castellanos, durante esos dos meses normalmente examinan o identifican entre 400 y 700 niños cada año.
“Este año, la cifra ya superó los 500”, aduce Castellanos.
Los menores que no superan la evaluación inicial reciben información para que sus padres puedan programar un examen completo durante agosto, así las citas disponibles este mes se concentran en ellos.
En su caso, si el menor ya cuenta con una prescripción válida obtenida durante los últimos dos años, pero perdió o rompió sus lentes, SEE International también puede darles unos nuevos sin costo alguno. Si necesita una nueva evaluación también se realiza el examen completo.
“Todo sin costo para la familia”, explica la Vicepresidenta.
La ayuda puede representar un ahorro considerable, ya que Castellanos calcula que un examen y unos lentes en el mercado privado pueden costar aproximadamente entre $200 y $500 por niño.
Por lo que para una familia con varios hijos con problemas oculares, el gasto puede convertirse rápidamente en cientos o incluso miles de dólares.
“No siempre es que no les importe, sino que no entienden la necesidad”, explicó Castellanos sobre algunas familias que no buscan atención visual a tiempo.
CUANDO LAS CALIFICACIONES CUENTAN OTRA HISTORIA
La miopía y el astigmatismo figuran entre los problemas que See International encuentra con mayor frecuencia entre los estudiantes de la Costa Central, además de dificultades para ver correctamente de cerca o de lejos.
Para Castellanos, el desafío está en que un niño pequeño no necesariamente sabe explicar que ve borroso, por lo que para él o ella, la manera en que observa el mundo puede parecer normal porque nunca ha conocido otra.
“Por eso las señales pueden aparecer primero en su comportamiento y es algo que los padres deben de no ignorar”, enfatizó la Vicepresidenta.
Castellanos recomienda a padres y maestros observar si un estudiante entrecierra constantemente los ojos, coloca teléfonos o computadoras demasiado cerca del rostro, evita actividades físicas por temor a caerse o chocar, o registra un descenso inesperado en su desempeño escolar.
La ejecutiva recordó el caso de una niña de 7 años que había dejado de jugar con sus compañeros en el recreo, donde además sus calificaciones también habían bajado y tenía problemas para comprender las lecturas.
La razón terminó siendo mucho más elemental de lo que inicialmente podía parecer: tenía serias dificultades para ver.
Castellanos explicó que cuando le hicieron el examen de la vista, la menor ni siquiera podía distinguir correctamente algunas de las letras más grandes utilizadas para evaluar su visión.
Este caso demuestra, sostiene, por qué los maestros pueden desempeñar un papel decisivo, ya que durante varias horas al día observan a los estudiantes leer, escribir, mirar el pizarrón, utilizar computadoras y desenvolverse con otros niños.
“Un par de lentes puede parecer algo mínimo, pero para ellos es su niñez. No solo los ayuda en el año escolar, sino también para jugar deportes y vivir plenamente”, señaló Castellanos.
NIÑOS LATINOS LOS MAS AFECTADOS
Para Castellanos, el Mes de la Visión Infantil tiene un significado que va mucho más allá de las cifras, los presupuestos, ya que el programa adquiere particular importancia para la comunidad latina de la Costa Central.
Esto es por la presencia abrumadoramente latina (80% a 90%), de los pacientes que See International atiende en los Condados de Ventura y Santa Bárbara.
Castellanos atribuye parte de esa realidad a la falta de información y a veces hasta factores culturales que pueden existir entre familias inmigrantes, sobre la importancia de prevención de la salud.
Y es que precisamente la Vicepresidenta vivió esa experiencia.
Hija de inmigrantes originarios de Michoacán, México, y primera generación en Estados Unidos, Castellanos llegó hasta el 5º grado sin que nadie detectara que necesitaba lentes.
Sus padres, como ocurre con muchas familias recién llegadas al país, desconocían los recursos que tenían a su alcance y la importancia de realizar evaluaciones visuales desde edades tempranas.
No fue una consulta privada la que cambió esa situación, sino una visita del Lions Club a su escuela la cual le permitió descubrir su problema de la vista.
Décadas después, aquella visita no sólo cambió su manera de ver el mundo, sino también el rumbo de su vida.
Esa niña que llegó hasta pasado los 10 años con problemas de la vista, ocupa ahora un puesto ejecutivo en SEE International, una organización que trabaja para evitar que otros menores tengan que pasar años sin descubrir que el mundo puede verse diferente.
“Yo me veo en los niños de nuestra comunidad. Somos hermanos, somos vecinos. Siempre en mi corazón cargo a mi gente latina y lo haré hasta mi último respiro”, recalcó Castellanos.
PANTALLAS: EL NUEVO DESAFÍO
La salud visual infantil también enfrenta un entorno muy distinto al de generaciones anteriores.
Tabletas, computadoras y otros dispositivos se han convertido en herramientas habituales dentro de los salones de clases y continúan utilizándose cuando los estudiantes regresan a casa.
Castellanos recomienda limitar, cuando sea posible, el tiempo frente a pantallas y permitir periodos de descanso para los ojos.
También recomienda considerar lentes con filtro de luz azul para niños que pasan periodos prolongados frente a dispositivos, incluso cuando no necesitan graduación.
“Estar todo el día frente a pantallas, tanto en la escuela como en casa, genera mucho estrés en los ojos de los niños”, advirtió.
Su mensaje a las familias es sencillo: prestar a la vista la misma atención preventiva que se concede a otras partes del cuerpo.
“Nuestra vista es nuestra independencia. Debemos cuidarla desde jóvenes”, afirmó.
Por ello insiste en que padres y maestros no minimicen las señales y busquen ayuda cuando sospechen que un estudiante tiene dificultades para ver.
“En ocasiones los niños necesitan un poco de apoyo de los adultos, de sus padres, maestros y amigos para recibir los recursos que necesitan y alcanzar el éxito en la vida”, señaló.
DÓNDE ENCONTRAR AYUDA
La organización cuenta con diferentes alternativas para las familias de los condados de Santa Bárbara y Ventura.
Las clínicas de Goleta y Lompoc funcionan mediante cita. En Lompoc, See International trabaja en colaboración con Savvy Health, en 1111 E. Ocean Ave., Suite 2. Las familias pueden solicitar información o programar una cita llamando al (805) 770-1376.
También existen servicios sin cita previa y por orden de llegada en Ventura, Oxnard y Thousand Oaks.
En Ventura, la atención se realiza los martes de 8:30 a 11:30 a.m. en 155 S. Oak St., Veterans Memorial.
En Oxnard, Westminster Clinic, ubicada en 1800 S. C St., ofrece atención los martes de 6 a 8:30 p.m., con registro desde las 4:30 p.m. En Thousand Oaks, el servicio se ofrece los miércoles de 6 a 9 p.m. en 1000 E. Jans Road.
Por si fuese poco SEE International ofrece servicios ambulantes en su Clínica móvil, que se desplaza al Condado de Ventura, y la cual mantiene un calendario diferente y puede visitar lugares como el Swapmeet de Ventura y el Consulado de México en Oxnard.
Las familias pueden llamar al número principal para consultar las próximas fechas. 520 west carrillo ST 93101.
Las jornadas locales también reflejan una red comunitaria más amplia.
Organizaciones como Lions Club, Rotary Club, Salvation Army y otras entidades colaboran en distintos sitios, donde las familias pueden encontrar además alimentos, ropa, libros y otros servicios.
UNA RED MÁS ALLÁ DE SANTA BÁRBARA
See International fue fundada en 1974 por el doctor Harry Brown con una misión enfocada originalmente en realizar cirugías gratuitas de cataratas en países con recursos limitados.
Hoy trabaja en más de 40 países y cuenta con más de 400 médicos voluntarios, según Castellanos.
Una cirugía de cataratas puede realizarse en aproximadamente 10 a 15 minutos, explicó, y permitir que un paciente recupere la visión en alrededor de 24 horas.
En regiones donde no existe acceso confiable a electricidad o equipos sofisticados, sus médicos utilizan una técnica manual conocida como MSICS, por sus siglas en inglés, que permite operar sin depender de la maquinaria empleada habitualmente en instalaciones médicas estadounidenses.
Desde 2006, la organización también capacita a residentes de oftalmología en esa técnica.
Pero mientras sus médicos trabajan alrededor del mundo, See International mantiene una operación considerable en la comunidad donde nació.
Su programa local comenzó a finales de la década de 1980 y actualmente See Vision Care maneja un presupuesto anual superior a $1 millón.
Castellanos estima que solamente el Mes de la Visión Infantil representa una inversión aproximada de $200,000 a $300,000, considerando transporte, mantenimiento de la unidad móvil, renta de espacios y otros gastos.
Y buena parte de la operación depende de decenas de voluntarios y alianzas con otras organizaciones.
