Por Redacción
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Israel y Estados Unidos intensificaron el miércoles sus bombardeos contra objetivos militares y de seguridad en Irán, mientras Teherán amenazó con destruir infraestructura militar y económica en la región, en una señal de que el conflicto se profundiza y podría extenderse aún más por Medio Oriente.
En el quinto día de enfrentamientos directos, ataques aéreos sacudieron Teherán y otras ciudades estratégicas, mientras Irán lanzó misiles hacia Israel y otros puntos del Golfo Pérsico. Las hostilidades han dejado más de 1.000 muertos en territorio iraní, decenas en Líbano y al menos seis soldados estadounidenses fallecidos, según balances oficiales.
En Washington, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, informó que un submarino estadounidense hundió un buque de guerra iraní con un torpedo durante un ataque nocturno. Señaló que fue la primera acción de este tipo contra un enemigo desde la Segunda Guerra Mundial.
El conflicto se ha intensificado tras la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, ocurrida en los primeros días de bombardeos. La televisión estatal iraní anunció que se posponía la ceremonia luctuosa prevista en su honor debido a la intensidad de los ataques en la capital.
Ataques cruzados y amenaza regional
El ejército israelí afirmó que atacó instalaciones vinculadas al Basij, una fuerza paramilitar asociada a la Guardia Revolucionaria iraní, así como edificios relacionados con el mando de seguridad interna. Según Israel, estos cuerpos participaron en la represión de protestas recientes en el país.
Además de los ataques en Teherán, Israel bombardeó posiciones del grupo libanés Hezbollah, aliado de Irán, en las cercanías de Beirut. Las autoridades libanesas informaron de más de 50 muertos desde el inicio del conflicto.
Irán respondió lanzando misiles hacia Israel, donde se escucharon explosiones en Jerusalén y otras ciudades. También se activaron sirenas antiaéreas en Bahréin, sede de la Quinta Flota de la Marina estadounidense.
El Ministerio de Defensa de Turquía indicó que sistemas de defensa vinculados a la OTAN interceptaron un misil balístico lanzado desde Irán antes de que ingresara en el espacio aéreo turco. Mientras tanto, un buque de guerra iraní se hundió frente a la costa de Sri Lanka, aunque no se precisaron de inmediato las causas del incidente.
El almirante Brad Cooper, comandante militar estadounidense en la región, declaró que las operaciones apenas comienzan y aseguró que las fuerzas estadounidenses han degradado significativamente las defensas aéreas iraníes y destruido misiles balísticos, lanzadores y drones.
Según cifras oficiales iraníes, al menos 1.045 personas han muerto en el país desde el inicio de los ataques. Israel reportó 11 fallecidos, mientras que Estados Unidos confirmó seis bajas entre sus tropas desplegadas en la región.
En Teherán, residentes consultados por medios locales expresaron incertidumbre ante la posibilidad de abandonar la ciudad. Algunos señalaron que la huida implicaría perder sus medios de subsistencia en medio de un escenario cada vez más volátil.
Energía y sucesión bajo presión
La Guardia Revolucionaria iraní emitió una de sus advertencias más severas hasta ahora, al afirmar que la “continua mala conducta” de Estados Unidos tendrá como consecuencia la destrucción total de la infraestructura militar y económica en Medio Oriente.
Irán paralizó temporalmente el tránsito de petroleros por el Estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial. La interrupción impulsó el precio del crudo Brent a 84 dólares por barril, un aumento superior al 15% desde el inicio de las hostilidades y su nivel más alto desde julio de 2024.
Los mercados bursátiles globales reaccionaron con caídas ante el temor de que el encarecimiento del petróleo frene el crecimiento económico y eleve la inflación en múltiples regiones.
Mientras tanto, en Teherán se desarrolla un proceso acelerado para designar a un nuevo líder supremo. Es la segunda vez desde la Revolución Islámica de 1979 que Irán enfrenta una transición de este tipo.
Entre los posibles sucesores figuran clérigos de línea dura partidarios de mantener la confrontación con Occidente y sectores reformistas que abogan por una salida diplomática. También se menciona a Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido ayatolá, aunque no ha ocupado cargos electivos de relevancia.
El jefe del poder judicial iraní advirtió que cualquier persona que coopere con “el enemigo” será considerada traidora, en una señal de que las autoridades podrían reforzar la represión interna en medio de la crisis.
Por su parte, el ministro de Defensa israelí advirtió que cualquier nuevo líder iraní que continúe con amenazas contra Israel o Estados Unidos podría convertirse en objetivo militar.
El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró que el “peor escenario” sería que el nuevo liderazgo mantenga la misma línea que el anterior. Aunque ha instado públicamente a los iraníes a desafiar a su gobierno, también sugirió que una figura surgida desde dentro del régimen podría ser la opción más viable para asumir el poder.
A medida que la guerra entra en una fase más amplia, el impacto humanitario y económico se profundiza. Miles de viajeros permanecen varados en aeropuertos de la región, las rutas marítimas comerciales enfrentan interrupciones y el suministro energético global se mantiene bajo presión.
Con ataques continuos, amenazas cruzadas y un vacío de liderazgo en Teherán, el conflicto amenaza con redefinir el equilibrio de poder en Medio Oriente y arrastrar a más actores regionales e internacionales a una confrontación de consecuencias imprevisibles.
