Por Redacción
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El Real Madrid selló su pase a la final de la Supercopa de España con una victoria por 2-1 sobre el Atlético de Madrid, en un derbi intenso y cargado de tensión que volvió a demostrar que, en este tipo de partidos, la eficacia suele pesar más que el dominio del juego. Con goles de Federico Valverde y Rodrygo, el equipo dirigido por Xabi Alonso superó a un Atlético que fue superior durante largos tramos, pero volvió a pagar caro su falta de contundencia frente al arco.
El triunfo clasificó al Madrid a un nuevo Clásico frente al Barcelona, aunque dejó un alto costo físico: las lesiones de Antonio Rüdiger y Raúl Asencio obligaron a improvisar en defensa y sembraron dudas de cara al partido decisivo del domingo.
Un inicio fulminante que cambió el guion
El encuentro apenas había comenzado cuando el marcador quedó condicionado. A los dos minutos, una falta lejana sobre Jude Bellingham permitió al Real Madrid ejecutar una jugada preparada que resultó letal. Valverde tomó el balón y sacó un potente derechazo desde fuera del área que se coló en la portería tras rozar el guante de Jan Oblak.
El gol tempranero alteró el desarrollo previsto del derbi. El Atlético, que había salido con una presión contenida, se vio obligado a asumir el protagonismo con mayor rapidez, mientras el Madrid optó por replegarse y gestionar la ventaja sin asumir riesgos innecesarios.
Los dirigidos por Diego Simeone dominaron la posesión durante buena parte del primer tiempo y generaron las mejores aproximaciones. Julián Álvarez, Alexander Sorloth y Giuliano Simeone estuvieron cerca del empate, pero siempre les faltó precisión en el último toque. Thibaut Courtois, una vez más, respondió con solvencia cuando fue exigido, especialmente ante dos remates lejanos de Álex Baena y un cabezazo a quemarropa de Sorloth.
El Real Madrid, por su parte, mostró dificultades para salir con claridad desde el fondo y apenas inquietó a Oblak en la primera mitad. Aun así, llegó al descanso con ventaja, sostenido por su pegada y por la falta de puntería de su rival.
El golpe definitivo y la reacción rojiblanca

El inicio del segundo tiempo acentuó el dominio territorial del Atlético. Simeone ajustó el mediocampo para ganar control y presionar más arriba, empujando al Madrid contra su propio campo. Sin embargo, cuando parecía más cerca el empate, llegó el segundo golpe blanco.
En una de las pocas transiciones limpias del Madrid, Bellingham rompió líneas y abrió a la derecha para Valverde, quien envió un pase raso al área. Rodrygo anticipó a su marcador, ganó en velocidad y definió con frialdad ante la salida de Oblak para el 2-0.
El tanto fue un premio excesivo para un equipo que seguía sufriendo sin balón, pero que volvió a exhibir su capacidad para resolver partidos en momentos clave. El Atlético, lejos de rendirse, encontró rápidamente el descuento. Sorloth ganó en el juego aéreo y conectó de cabeza un centro preciso para poner el 2-1 y devolver la incertidumbre al marcador.
A partir de ahí, el partido entró en una fase de máxima tensión. El Madrid perdió a Rüdiger y Asencio por lesión y Xabi Alonso tuvo que recomponer la defensa con Aurélien Tchouaméni y Álvaro Carreras, pasando a un esquema más conservador. El Atlético empujó con insistencia en busca del empate, pero volvió a chocar con su principal problema: la falta de eficacia en el área rival.
Tensión, lesiones y un Madrid en modo supervivencia
El tramo final estuvo marcado por el desgaste físico y los roces entre ambos equipos. La tensión se hizo evidente en un cruce verbal entre Simeone y Vinicius Junior, que terminó con amonestaciones para ambos. Poco después, el técnico madridista sustituyó al brasileño, cerrando una actuación discreta pero intensa.
Con el Atlético volcado al ataque, el Real Madrid resistió con orden y encontró incluso opciones para ampliar la ventaja al contragolpe, aunque Oblak evitó el tercer gol en un disparo de Rodrygo. Las últimas intentonas rojiblancas, incluidas las de Antoine Griezmann y Julián Álvarez, no lograron romper el bloque defensivo improvisado del Madrid.
El pitazo final confirmó una victoria que dejó sensaciones encontradas. El Real Madrid avanzó a la final gracias a su efectividad, pero mostró fragilidad defensiva y un preocupante número de lesiones. El Atlético, en cambio, se marchó con la sensación de haber sido mejor en el juego, pero nuevamente castigado por su incapacidad para traducir el dominio en goles.
La Supercopa tendrá Clásico en Yeda, aunque el Madrid llegará a la final con una plantilla mermada y con interrogantes abiertas. Para el Atlético, el derbi volvió a ser una oportunidad perdida en un escenario donde los detalles marcan la diferencia.
