Por Max Vásquez
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La historia de Obed Vargas es la de un talento moldeado entre el hielo de Alaska y el calor de las grandes noches de fútbol.
Nacido en Anchorage en 2005 dentro de una familia mexicana inmigrante, este joven mediocampista no sólo ha conquistado titulares por su calidad con el balón, sino también por la determinación que lo ha llevado a cumplir un sueño improbable: fichar con el Atlético de Madrid.
El camino de Vargas al fútbol europeo comenzó con una presentación estelar en el Mundial de Clubes de 2025, donde el Seattle Sounders, su club formador en la MLS, enfrentó al Atlético de Madrid.
A pesar de la derrota por 3-0 ante los dirigidos por Diego Simeone, Obed fue uno de los protagonistas del encuentro, completando el 75% de sus pases, ganando 16 duelos individuales y mostrando un despliegue físico notable en los 100 minutos que estuvo en cancha.
Aquel día, más allá del resultado, dejó claro su mensaje:
“El Atlético juega en Champions y compite por la liga todos los años; me doy cuenta de que, si sigo trabajando y haciendo las cosas bien, puedo llegar a ese nivel”, decía en entrevista previa al encuentro.
Tras el pitazo final, intercambió camiseta con Antoine Griezmann, su ídolo, sin saber que pocos meses después compartirían instalaciones en Majadahonda.
Desde niño, Obed siguió de cerca al conjunto rojiblanco.
“Estuve muy lejos, creciendo en Alaska, pero ha sido un honor jugar contra ellos hoy. El Atlético es muy luchador y saca resultados de la nada. Me identifico mucho con la lucha y el corazón del equipo”, expresó con orgullo.
RAÍCES MEXICANAS Y CORAZÓN GUERRERO

Aunque nació en territorio estadounidense, Vargas nunca dejó de lado su herencia mexicana.
Su padre, quien también se llama Obed, jugó en la Tercera División en Michoacán antes de emigrar.
La familia construyó su futuro en Alaska, donde el joven mediocampista dio sus primeros pasos en el fútbol, acompañado por sus hermanas Marisol y Frida, también futbolistas becadas en universidades estadounidenses.
Inicialmente representó a Estados Unidos en categorías juveniles, incluso enfrentando a México en un amistoso Sub-20.
Sin embargo, en 2024 solicitó el “one-time switch” ante la FIFA para representar a la selección mexicana.
“No veo por qué seguir jugando con Estados Unidos sabiendo que tengo amor por México. Corre por mis venas y soy orgullosamente mexicano”, declaró al anunciar el cambio.
El Tri no tardó en aprovecharlo.
Obed fue parte fundamental en el Mundial Sub-20 de 2025, formando un mediocampo sólido junto a Gilberto Mora.
Su convocatoria con la selección mayor llegó rápidamente, y en noviembre del mismo año ya sumaba su segunda llamada por parte del cuerpo técnico encabezado por Javier Aguirre.
EL DÍA QUE SECÓ A MESSI
Una de las actuaciones que terminó de catapultarlo al radar internacional fue la final de la Leagues Cup, donde Seattle enfrentó al Inter Miami de Lionel Messi.
Aunque los goles llegaron cortesía de Alex Roldán y Osaze, fue Vargas quien se llevó las palmas al anular al astro argentino durante todo el encuentro.
Ordenado por su técnico Brian Schmetzer a seguir de cerca al rosarino, Obed ejecutó a la perfección la tarea táctica, soportando incluso la presión emocional de un ambiente caldeado.
Durante el partido fue víctima de un golpe de Sergio Busquets y de la furia verbal de Luis Suárez.
Al final, sin rencores, fue visto charlando con Messi, gesto que retrata su madurez más allá de sus 20 años.
PERFIL DE UN TODOTERRENO
Vargas encarna el prototipo del mediocampista moderno.
Box-to-box, con capacidad para destruir el juego rival y crear desde el centro del campo, es igual de efectivo en la presión alta que asociándose con volantes ofensivos.
Con técnica depurada, lectura táctica y temple, ha sido fundamental para los Sounders, que reconocieron su partida con gratitud.
“Es un jugador vital para la institución y querido por todos”, comentó una fuente cercana al club.
En Seattle sabían que no podían retenerlo por mucho más tiempo. Europa era su destino natural.
Hoy, con el escudo del Atlético en el pecho, Obed Vargas empieza un nuevo capítulo.
El niño que soñaba en las canchas congeladas de Alaska ahora pisa el césped del Metropolitano en nada más y nada menos que Madrid.
Con lucha, corazón y talento, como su nuevo equipo. Como su historia.
