Porfirio Gutiérrez, el arte zapoteca que dialoga con la modernidad

Casa Bernal by Chic by Accident

Por Carlos Hernández
Editor@latinocc.com

El reconocido artista textil zapoteca Porfirio Gutiérrez, con sede en Ventura, llevará su trabajo y conocimientos ancestrales al Museo de Historia Natural de Santa Bárbara este viernes 9 de enero, en una charla titulada «Materiales Ancestrales y Modernismo», que busca replantear el papel del arte indígena dentro del arte contemporáneo.

La presentación, que comenzará a las 6:00 de la tarde, es una oportunidad para que el público se acerque a una de las voces más destacadas en el rescate y reinterpretación del textil tradicional zapoteca, a nivel mundial.

Después de la charla, los asistentes podrán explorar una muestra de su trabajo funcional que incluye caminos de mesa, tapetes y piezas para muro, algunas de las cuales estarán disponibles para compra hasta las 7:30 PM.

Gutiérrez, quien ha practicado el arte textil desde los 12 años y proviene de una familia de artesanos de Teotitlán del Valle, Oaxaca, compartirá cómo su trabajo se sostiene en el conocimiento transmitido por generaciones, utilizando materiales naturales como el tinte de cochinilla, y cómo estas técnicas ancestrales siguen dialogando con el arte moderno.

«Mucho del modernismo viene de mi cultura, no tanto en el material físico sino en la geometría, en el abstractismo que ha existido en México y las Américas por 10,000 y más años. Yo cuestiono qué es el modernismo, de dónde viene y por qué la cultura indígena no ha participado en esa celebración», dijo en entrevista con *El Latino*.

Para Gutiérrez, el uso de la cochinilla como pigmento natural es mucho más que una técnica: es una puerta de entrada al entendimiento de la relación espiritual entre los pueblos indígenas, el mundo y la naturaleza.

En ese sentido, su obra invita a una reconexión con lo que define como la «memoria de la naturaleza», una forma de entender el entorno que contrasta con la visión occidental que reduce la naturaleza a un simple recurso.

«Pasamos de ser parte del ecosistema a ser dueño de la naturaleza. Quisiera que la gente pueda regresar o recordar otro tipo de experiencia con la naturaleza, otra perspectiva de interactuar con ella que ha sido sustentable y se ha probado que funciona por mínimo diez mil años», dijo.

Además de la charla, el artista ofrecerá un taller intensivo de dos días el 24 y 25 de enero, de 10:00 de la mañana a 4:00 de la tarde, centrado en el uso tradicional del tinte de cochinilla.

Durante 11 horas de instrucción práctica, los participantes aprenderán técnicas como el mordentado de lana, molienda de insectos como tinte, preparación del tinte y el proceso para teñir una bufanda de lana que podrán llevarse a casa.

«Por la cochinilla, yo aprendí más sobre quién soy como descendiente de los zapotecas. La importancia de entender nuestra identidad es vital para entender quiénes somos y dónde estamos parados. Ha sido una guía para entenderme a mí mismo, mi cultura, mi tradición, los viejos abuelos y la civilización ancestral», reflexionó.

Cada obra de Gutiérrez es una pieza única e irrepetible que, como él mismo describe, archiva el tiempo y las condiciones del entorno en que fue creada.

«Los colores varían dependiendo del ciclo de la naturaleza, si hubo sequía o bastante agua, qué lado de la montaña, si hay mucho o menos sol», explicó.

Este enfoque convierte sus textiles en testigos vivos de la historia natural y cultural, es decir en una huella de la tierra como tal, única, donde el arte artesanal trasciende lo estético y se transforma en documento espiritual, ecológico y colectivo.

DE OAXACA AL MUNDO

Aunque ha vivido casi treinta años en Ventura, Gutiérrez mantiene una profunda conexión con Teotitlán del Valle, su comunidad de origen, de donde proviene el 70% de los materiales que utiliza.

Su trabajo ha sido reconocido a nivel internacional y forma parte de colecciones en instituciones como el LACMA, el Smithsonian, el Instituto de Arte de Chicago, el Museo de Arte Contemporáneo en Arizona, la colección de pigmentos de Harvard, y Fomento Cultural Banamex en México.

A pesar del reconocimiento, Gutiérrez evita definirse bajo los términos tradicionales del mundo del arte.

«Esto del artista es un halago, pero en mi comunidad históricamente no se ha entendido tal cual un creador como artista. El artista puede percibirse muy individualista», señaló. Para él, su práctica es una forma de cumplir una responsabilidad comunitaria, guiada desde el nacimiento por los principios espirituales de su pueblo.

«Cuando un bebé nace, tiene una función importante y responsabilidad en la comunidad según la hora y fecha de nacimiento. Lo que estoy haciendo es básicamente vivir esa responsabilidad, un trabajo que se le debe a la comunidad, a mis papás, a los ancestros».

Padre de dos hijos, uno de 23 y otro de 14 años, Gutiérrez ve con esperanza cómo su familia se conecta con la tradición.

«Mi enfoque no es que sigan la tradición, sino que entiendan que pueden hacer algo desde una integridad profunda y vivir de ello. Quiero que entiendan su identidad y vean las posibilidades, especialmente siendo la primera generación en este país».

Es así como este viernes, su presencia en el SBMNH no solo será una exposición de arte, sino una invitación a redescubrir las raíces que conectan a tod@s con la tierra, el tiempo y la comunidad.