Rubio informa al Congreso mientras crecen las dudas sobre el futuro de Venezuela tras la captura de Maduro


Por Redacción
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La sesión informativa, realizada a puerta cerrada en el Capitolio, se produjo mientras Trump mantiene buques de guerra frente a la costa venezolana y promueve públicamente la reinversión de empresas estadounidenses en la industria petrolera del país sudamericano. Legisladores demócratas y algunos republicanos expresaron inquietudes por lo que consideran una falta de consulta previa al Congreso y una ausencia de una estrategia clara para el futuro político de Venezuela.


Esta misma semana, el Senado prevé votar una resolución sobre poderes de guerra que prohibiría cualquier acción militar en Venezuela sin la autorización explícita del Congreso.


Tras la reunión, líderes republicanos manifestaron un respaldo general a la decisión de Trump de remover a Maduro del poder por la fuerza, mientras que legisladores demócratas señalaron que la sesión dejó más preguntas que respuestas.


“No prevemos soldados estadounidenses en el terreno”, afirmó el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, quien insistió en que la estrategia de la Casa Blanca se centra en la presión económica y diplomática, particularmente mediante el control de las exportaciones petroleras venezolanas.


Johnson sostuvo que la intervención no constituye un cambio de régimen, sino una exigencia de “cambio de comportamiento” por parte del nuevo gobierno interino encabezado por la vicepresidenta Delcy Rodríguez, una figura cercana al círculo de Maduro que asumió el poder tras su captura.


Sin embargo, la senadora Jeanne Shaheen, la demócrata de mayor rango en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, afirmó que persisten dudas fundamentales. “Todavía hay muchas preguntas que necesitan respuesta”, declaró al finalizar la sesión.


El representante Gregory Meeks, el principal demócrata en el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara, cuestionó el impacto financiero de la operación. “¿Cuánto le va a costar esto a Estados Unidos?”, preguntó.


La sesión informativa duró cerca de dos horas y tuvo lugar días después de la operación militar, la cual, según varios legisladores, fue ejecutada sin notificación previa al Congreso. La Constitución de Estados Unidos otorga al Legislativo la autoridad final en asuntos de guerra, lo que ha intensificado las críticas sobre el proceder de la Casa Blanca.


Participaron en la reunión el secretario de Defensa, Pete Hegseth; el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine; y la fiscal general Pam Bondi, quien presentó cargos por narcotráfico contra Maduro. La sesión estuvo dirigida al denominado “grupo de los ocho”, integrado por líderes del Congreso y de los comités de inteligencia.


Aun así, los líderes del Comité Judicial del Senado —el republicano Chuck Grassley y el demócrata Richard Durbin— expresaron su descontento por haber sido excluidos, argumentando que supervisan al Departamento de Justicia.


El senador Mark Warner, el principal demócrata en el Comité de Inteligencia, reconoció la incertidumbre sobre el poder real en Venezuela. “Desearía poder decir que está claro quién manda, pero no puedo”, afirmó.


Antes de la reunión, el líder de la mayoría demócrata del Senado, Chuck Schumer, advirtió que la acción en Venezuela podría marcar el inicio de una política exterior peligrosa, señalando que Trump ha expresado interés en otros países como Colombia, Cuba y Groenlandia.


“El pueblo estadounidense no ha dado su consentimiento para otra ronda de guerras interminables”, dijo Schumer.


El camino a seguir en Venezuela continúa siendo incierto, incluidos los llamados a nuevas elecciones. La administración Trump ha mantenido contactos con Delcy Rodríguez, quien ha expresado disposición a colaborar con Washington, mientras el presidente ha minimizado el papel de la líder opositora María Corina Machado, reciente ganadora del Premio Nobel de la Paz.


Trump ha dicho que Machado carece del apoyo necesario para gobernar, aunque el senador republicano Rick Scott, aliado cercano del presidente, afirmó que planea reunirse con ella y aseguró que sigue siendo una figura ampliamente popular entre los venezolanos.


Otros legisladores han sido más críticos. El senador Rand Paul calificó la intervención como un precedente peligroso e inconstitucional. “No se puede bombardear una capital y deponer a un presidente extranjero sin que eso equivalga a una declaración de guerra”, sostuvo.


Mientras tanto, el Congreso se prepara para debatir los límites del poder presidencial en política exterior, en un contexto en el que Venezuela se ha convertido en un punto de fricción clave entre la Casa Blanca y el Legislativo.