Por Redacción
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Rusia y Ucrania celebraron este jueves un segundo día de conversaciones de paz en Abu Dabi, mediadas por Estados Unidos, en un intento por avanzar hacia el fin de una guerra que se aproxima a su cuarto año, mientras los combates continúan sobre el terreno y Moscú intensifica sus ataques contra la infraestructura energética ucraniana.
Las negociaciones se desarrollan en un contexto marcado por una guerra de desgaste a lo largo de una línea del frente de casi 1.000 kilómetros que atraviesa el este y sur de Ucrania. Al mismo tiempo, Rusia ha incrementado los bombardeos contra la red eléctrica del país, una estrategia que, según autoridades ucranianas, busca privar a la población civil de servicios básicos y debilitar su moral en pleno invierno.
Las delegaciones de Moscú y Kiev estuvieron acompañadas en la capital de Emiratos Árabes Unidos por el enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, y por Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump, de acuerdo con Rustem Umerov, jefe del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania, quien participó en el encuentro.
Pese a las expectativas generadas por la mediación estadounidense, funcionarios de ambas partes no informaron de avances concretos tras la segunda jornada de conversaciones, que se mantienen rodeadas de un fuerte hermetismo.
Negociaciones bajo el fuego y un alto costo humano
Mientras se desarrollaban las conversaciones, el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy reveló una cifra actualizada de bajas militares que pone de relieve el enorme costo humano del conflicto. En una entrevista emitida por la cadena francesa France 2, Zelenskyy afirmó que 55.000 soldados ucranianos han muerto desde que Rusia lanzó su invasión a gran escala en febrero de 2022.
“Y hay un gran número de personas que Ucrania considera desaparecidas”, añadió el mandatario. La última vez que Zelenskyy había ofrecido una cifra oficial, a comienzos de 2025, situó las muertes de soldados ucranianos en 46.000, lo que refleja una escalada significativa en el último año de combates.
El impacto de la guerra también se siente con fuerza entre la población civil. Según un informe publicado esta semana por Human Rights Watch, las bajas civiles ucranianas aumentaron un 31% en 2025 en comparación con el año anterior. Datos de la Misión de Monitoreo de Derechos Humanos de la ONU en Ucrania indican que casi 15.000 civiles han muerto y más de 40.000 han resultado heridos desde el inicio del conflicto hasta diciembre pasado.
En la capital ucraniana, Kiev, los ataques no cesaron. Dos personas resultaron heridas durante ataques nocturnos con drones rusos, informó el alcalde Vitali Klitschko. En la región circundante, un hombre sufrió una herida de metralla en el pecho, según las autoridades locales.
La fuerza aérea ucraniana indicó que Rusia lanzó durante la noche 183 drones y dos misiles balísticos contra distintos puntos del país. Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso aseguró que sus sistemas de defensa aérea derribaron 95 drones ucranianos sobre varias regiones, así como sobre el mar de Azov y Crimea, la península que Moscú anexó ilegalmente en 2016.
Estados Unidos busca un acuerdo mientras persisten las diferencias clave
Las conversaciones en Abu Dabi forman parte de un esfuerzo más amplio del gobierno de Trump por encaminar a Rusia y Ucrania hacia un acuerdo negociado. Las mismas delegaciones ya se habían reunido el mes pasado en la capital emiratí, donde Zelenskyy describió entonces el control del Donbás, la región industrial del este de Ucrania, como un tema “clave” en cualquier negociación.
El general Alexus Grynkewich, Comandante Supremo Aliado de la OTAN en Europa, también estuvo presente en las discusiones, según un portavoz que habló bajo condición de anonimato debido a la sensibilidad del asunto, lo que subraya la implicación de los aliados occidentales en el proceso.
Zelenskyy ha reiterado que cualquier acuerdo de paz debe incluir garantías de seguridad sólidas por parte de Estados Unidos y Europa para evitar una nueva agresión rusa en el futuro. En un mensaje publicado en redes sociales el miércoles por la noche, el mandatario subrayó que los ucranianos necesitan ver “un progreso genuino hacia la paz” y no un escenario en el que Rusia utilice las negociaciones para ganar tiempo y continuar sus ataques.
“Debe quedar claro que no se trata de permitir que los rusos exploten la situación a su favor mientras siguen golpeando nuestras ciudades y nuestra infraestructura”, señaló.
La visita del primer ministro polaco, Donald Tusk, a Kiev este jueves añadió una dimensión diplomática adicional a la jornada. Polonia ha sido uno de los aliados más firmes de Ucrania desde el inicio de la invasión y un actor clave dentro de la OTAN y la Unión Europea en el apoyo militar y humanitario a Kiev.
Analistas señalan que, aunque la mediación estadounidense ha abierto un canal de diálogo directo entre Moscú y Kiev, las posiciones siguen estando muy alejadas, especialmente en cuestiones como las concesiones territoriales, el estatus de las regiones ocupadas y las garantías de seguridad a largo plazo.
Mientras tanto, sobre el terreno, la guerra continúa cobrando vidas y destruyendo infraestructura crítica, lo que complica cualquier avance diplomático. La ofensiva rusa contra la red eléctrica ucraniana ha provocado cortes de energía en varias regiones y ha obligado a las autoridades a implementar medidas de emergencia para mantener el suministro durante los meses más fríos del año.
A casi cuatro años del inicio del conflicto, las conversaciones de Abu Dabi reflejan tanto el agotamiento de las partes como la enorme dificultad de alcanzar un acuerdo que ponga fin a una de las guerras más sangrientas en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
