Por Redacción
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó la presentación de Bad Bunny en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026 como “la peor de la historia”, desatando una nueva controversia cultural y política en torno al evento deportivo más visto del país y al papel de la música latina en el escenario nacional.
El mandatario, quien no asistió al partido y siguió el encuentro desde una fiesta privada en Florida, utilizó su red social Truth Social para lanzar duras críticas contra el artista puertorriqueño, cuyo show se desarrolló mayoritariamente en español y contó con múltiples referencias culturales latinoamericanas.
“El show de medio tiempo del Super Bowl es absolutamente terrible, uno de los peores de la historia. No tiene sentido, es una afrenta a la grandeza de Estados Unidos y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad ni excelencia”, escribió Trump.
También afirmó que la actuación fue “una bofetada en la cara” para el país y sugirió que el espectáculo no estuvo alineado con los valores que, según él, deberían representar eventos de esa magnitud.
Las declaraciones del presidente provocaron reacciones inmediatas tanto de seguidores como de críticos, reavivando el debate sobre identidad cultural, lenguaje y representación en los grandes escenarios del entretenimiento estadounidense.
Un show en español en el mayor escenario deportivo del país
Bad Bunny, nacido en Puerto Rico, interpretó varios de sus éxitos en español durante el espectáculo realizado en Santa Clara, California. El show incluyó coreografías elaboradas, una puesta en escena de alto impacto visual y la participación de artistas invitados, lo que fue celebrado por millones de fanáticos en Estados Unidos, Puerto Rico y otros países.
Sin embargo, el hecho de que gran parte de la actuación fuera en español pareció ser uno de los principales puntos de molestia para Trump, quien insinuó que “nadie entiende una palabra” de lo que decía el cantante. Aunque el presidente no mencionó directamente el idioma en su publicación inicial, fuentes cercanas y comentarios posteriores reforzaron esa percepción.
No es la primera vez que Trump critica a Bad Bunny. En el pasado, el mandatario ya había señalado que el artista era una “terrible elección” para el show de medio tiempo, aludiendo a sus posturas públicas contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y su apoyo a causas relacionadas con los derechos de los migrantes.
Para muchos analistas culturales, la controversia refleja tensiones más amplias sobre el crecimiento de la población latina en Estados Unidos y su influencia en la música, el deporte y la cultura popular. El Super Bowl, tradicionalmente visto como un símbolo del entretenimiento estadounidense, ha incorporado en los últimos años artistas de distintos orígenes y géneros, en un intento por reflejar la diversidad del país.
A pesar de las críticas presidenciales, el espectáculo fue recibido con entusiasmo por amplios sectores del público. En redes sociales, miles de usuarios elogiaron la actuación, destacando la energía del show, la calidad artística y el mensaje de inclusión. En Puerto Rico, el evento fue seguido como una celebración nacional, con fiestas y transmisiones especiales.
Reacciones divididas y un debate que va más allá de la música
Mientras Trump expresaba su rechazo, figuras del entretenimiento, comentaristas culturales y líderes comunitarios salieron en defensa del artista. Para muchos, la actuación de Bad Bunny representó un momento histórico para la música latina en Estados Unidos y un reconocimiento a la creciente presencia hispana en el país.
Algunos críticos del presidente señalaron que el Super Bowl es, ante todo, un evento de entretenimiento y que la diversidad cultural forma parte de la realidad estadounidense contemporánea. Otros interpretaron las palabras de Trump como un mensaje dirigido a su base política, en un contexto de polarización social y debates constantes sobre inmigración, identidad nacional y lengua.
El espectáculo también reavivó discusiones sobre el significado del patriotismo y quién define los “estándares” culturales del país. Para muchos seguidores del cantante, cantar en español en el escenario del Super Bowl no fue una provocación, sino un reflejo de una nación multicultural en constante transformación.
En contraste, algunos comentaristas conservadores respaldaron las críticas del presidente, argumentando que el show no conectó con audiencias tradicionales del fútbol americano y que se alejó del estilo de espectáculos anteriores. Sin embargo, las cifras preliminares de audiencia y el volumen de conversación en redes sugieren que la presentación generó un alto nivel de interés y participación.
Hasta el momento, Bad Bunny no ha respondido públicamente a los comentarios del presidente. El artista, conocido por evitar confrontaciones directas con figuras políticas, suele dejar que su música y sus mensajes artísticos hablen por sí mismos.
La NFL tampoco emitió comentarios oficiales sobre la polémica, limitándose a destacar el éxito general del Super Bowl 2026 y el impacto global del evento.
Más allá de la valoración artística, el episodio subraya cómo el medio tiempo del Super Bowl se ha convertido en algo más que un espectáculo musical: es un espacio donde se cruzan cultura, política, identidad y poder simbólico. En ese sentido, la reacción de Trump y la respuesta del público reflejan una conversación más amplia sobre qué significa ser estadounidense en el siglo XXI.
