Wall Street recorta pérdidas mientras volatilidad del petróleo refleja impacto de guerra entre Irán, Israel y EE.UU.


Por Redacción
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El índice S&P 500 cayó un 0,3% después de haber llegado a perder hasta un 1% más temprano en el día. El promedio industrial Dow Jones retrocedió un 0,4%, mientras que el Nasdaq también bajó un 0,3%.


Los movimientos reflejaron el comportamiento errático del mercado petrolero, que se ha convertido en el principal indicador del rumbo de los mercados financieros globales en medio de la guerra en el Golfo Pérsico.


Los precios del crudo registraron fuertes alzas en las primeras horas del día, impulsados por los ataques de Irán a instalaciones energéticas en la región, lo que generó temores sobre una interrupción en el suministro global.


Sin embargo, esos aumentos se moderaron posteriormente, lo que permitió a los mercados bursátiles recuperar parte de sus pérdidas.


El conflicto se intensificó después de que Irán lanzara ataques contra infraestructura energética en países del Golfo, en represalia por un bombardeo israelí a un yacimiento clave de gas iraní. La escalada ha elevado los riesgos para el suministro mundial, especialmente por la importancia del estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo global.


A pesar de la tensión, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu indicó que su país evitará nuevos ataques contra ese yacimiento específico, tras conversaciones con el presidente estadounidense Donald Trump, lo que ayudó a calmar parcialmente a los mercados.


Los mercados en Europa y Asia registraron caídas más pronunciadas durante la jornada, cuando los precios del petróleo alcanzaban niveles más altos, reflejando la preocupación global por el impacto económico del conflicto.


Analistas advierten que, si los precios del crudo se mantienen elevados, podrían impulsar la inflación a nivel mundial, encareciendo el transporte, la producción y el costo de vida en múltiples economías.


El crudo Brent, referencia internacional, ha registrado incrementos significativos desde el inicio de la guerra, en una señal de la creciente presión sobre los mercados energéticos.


Además de los efectos en los precios, el conflicto ha puesto en riesgo rutas clave de transporte de energía y ha incrementado la incertidumbre en los mercados financieros, que reaccionan con rapidez a cualquier cambio en la situación geopolítica.


La combinación de tensiones militares, interrupciones potenciales en el suministro y fluctuaciones en los precios del petróleo continúa siendo el principal factor que guía el comportamiento de los mercados, en un contexto donde los inversionistas siguen atentos a cualquier señal de escalada o desescalada del conflicto.