Por Redacción
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Dos personas murieron y al menos otras seis resultaron heridas tras un tiroteo ocurrido la noche del miércoles frente a una iglesia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, mientras decenas de personas asistían a un servicio conmemorativo en el interior del templo, informaron autoridades locales.
El ataque se registró en el estacionamiento trasero de la iglesia, ubicada en un vecindario del noroeste de Salt Lake City, una zona residencial donde también se encuentra un complejo de viviendas de bajos ingresos. La policía confirmó que todas las víctimas eran adultas y que al menos tres de los heridos permanecen en estado crítico.
Hasta la mañana del jueves, ningún sospechoso había sido detenido y las autoridades continuaban revisando videos de vigilancia y datos de lectores de matrículas en un esfuerzo por identificar al responsable.
Un ataque que interrumpió un servicio conmemorativo
El tiroteo ocurrió mientras se desarrollaba un funeral dentro del templo, un espacio frecuentado principalmente por miembros de la comunidad tongana, quienes celebran servicios religiosos en su lengua materna, de acuerdo con información publicada por la propia iglesia.
Vecinos relataron que, tras escuchar los disparos, varias personas salieron de sus viviendas para auxiliar a las víctimas y ofrecer consuelo a quienes se encontraban en el lugar. Algunos testigos describieron escenas de pánico, llanto y confusión mientras los asistentes al servicio intentaban comprender lo sucedido.
Brennan McIntire, residente de un edificio contiguo al estacionamiento de la iglesia, dijo que él y su esposa escucharon varios disparos fuertes mientras veían televisión. Al salir apresuradamente de su apartamento, observó a una persona tendida en el suelo mientras otros intentaban ayudarla.
“Cuando me acerqué, vi a alguien en el suelo y a la gente tratando de asistirlo, llorando y discutiendo”, relató McIntire. Su esposa, Kenna, salió poco después y presenció cómo los socorristas trasladaban a una mujer inconsciente hacia una ambulancia.
Ambos señalaron que, aunque los ruidos de disparos no son inusuales en el vecindario, nunca habían ocurrido tan cerca de su hogar ni en un contexto tan sensible como un funeral.
Investigación en curso y despliegue policial masivo
Tras el ataque, la zona fue acordonada por las autoridades y se desplegó un amplio operativo de seguridad. Más de 100 vehículos policiales acudieron al lugar, mientras helicópteros sobrevolaban el área durante varias horas. Algunos residentes se resguardaron con mantas cerca de comercios locales mientras esperaban información oficial.
El jefe de la Policía de Salt Lake City, Brian Redd, afirmó que los investigadores no creen que el tiroteo haya sido un ataque dirigido contra una religión específica ni que se tratara de un acto aleatorio. Sin embargo, evitó ofrecer detalles sobre posibles motivos o sospechosos.
“No creemos que esto haya sido un ataque contra una fe en particular ni algo por el estilo”, dijo Redd en una conferencia de prensa. “Tampoco pensamos que se trate de un incidente aleatorio, pero la investigación sigue en curso”.
Las autoridades confirmaron que están revisando grabaciones de cámaras de seguridad de negocios cercanos, así como datos de lectores automáticos de placas, en un intento por reconstruir la ruta del agresor antes y después del ataque.
Reacciones oficiales y preocupación por la seguridad en lugares de culto
La alcaldesa de Salt Lake City, Erin Mendenhall, condenó el ataque y expresó su solidaridad con las víctimas y sus familias, subrayando que la violencia no tiene cabida en espacios dedicados al duelo y la fe.
“Esto jamás debería haber ocurrido fuera de un lugar de culto. Esto jamás debería haber ocurrido durante una celebración de la vida”, declaró la alcaldesa.
Por su parte, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días emitió un comunicado en el que aseguró estar cooperando plenamente con las autoridades y agradeció la rápida respuesta de los equipos de emergencia.
“Extendemos nuestras oraciones por todos los afectados por esta tragedia y expresamos nuestra profunda preocupación de que cualquier espacio sagrado destinado al culto pueda ser objeto de violencia”, dijo Sam Penrod, portavoz de la iglesia.
Utah cuenta con aproximadamente 3.5 millones de habitantes, y cerca de la mitad de la población es miembro de esta fe. Las iglesias mormonas están ampliamente distribuidas en vecindarios urbanos y rurales de todo el estado, lo que ha generado inquietud entre los fieles tras el ataque.
La comunidad religiosa se mantiene en alerta luego de que, el mes pasado, cuatro personas murieran en un ataque armado contra una iglesia en Michigan, perpetrado por un exmarine que posteriormente incendió el edificio. En ese caso, el FBI determinó que el agresor actuó motivado por creencias antirreligiosas contra los Santos de los Últimos Días.
Aunque las autoridades de Salt Lake City han señalado que no existe evidencia de que el ataque del miércoles tenga un componente religioso, el incidente ha reavivado el debate sobre la seguridad en espacios de culto y la necesidad de medidas preventivas adicionales durante eventos públicos y ceremonias religiosas.
Mientras continúa la investigación, la policía instó a cualquier persona que tenga información relevante, imágenes o videos del área en el momento del tiroteo a comunicarse con las autoridades. Las identidades de las víctimas no han sido reveladas, a la espera de que se notifique a sus familiares.
