Por El Latino Newsroom
Las tensiones diplomáticas entre Estados Unidos y México aumentaron este viernes después de que el gobierno estadounidense devolviera las cartas enviadas por la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum en las que exigía acciones inmediatas para frenar las presuntas irregularidades en centros de detención migratoria donde han fallecido ciudadanos mexicanos.
La respuesta de Washington fue contundente. Funcionarios estadounidenses señalaron que los documentos enviados por México buscan influir en decisiones que corresponden exclusivamente a la soberanía de Estados Unidos, por lo que recomendaron que cualquier inconformidad sea presentada a través de los canales diplomáticos habituales.
El intercambio ocurre en medio de una creciente preocupación por la muerte de al menos 17 migrantes mexicanos durante 2026 en incidentes relacionados con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), algunos bajo custodia y otros durante operativos migratorios.
La controversia añade un nuevo capítulo a las complejas relaciones entre ambos gobiernos en materia migratoria, uno de los temas más sensibles de la agenda bilateral.
Washington rechaza las exigencias de México sobre los centros de detención migratoria
El encuentro entre el embajador de México en Washington, Roberto Lazzeri, y Michael Kozak, responsable de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, terminó con la devolución formal de las cartas enviadas por el gobierno mexicano.
En esos escritos, la Secretaría de Relaciones Exteriores solicitaba el cese inmediato de acciones y omisiones que, según México, habrían contribuido a la muerte de varios de sus ciudadanos dentro de centros de detención administrados por autoridades migratorias estadounidenses.
Tras la reunión, la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental explicó públicamente la postura del gobierno estadounidense.
“Kozak devolvió las cartas de México que pretenden dirigir las acciones del personal del Gobierno de EE. UU. que opera en territorio soberano de EE. UU.”, indicó la dependencia en un comunicado difundido en redes sociales.
Además, Washington recomendó que las preocupaciones del gobierno mexicano continúen siendo planteadas mediante los mecanismos diplomáticos tradicionales, en lugar de enviar requerimientos directos a instalaciones federales estadounidenses.
Las cartas formaban parte de una estrategia jurídica y diplomática emprendida por la administración de Claudia Sheinbaum tras el incremento de fallecimientos de ciudadanos mexicanos relacionados con operaciones del ICE.
Uno de los primeros documentos fue dirigido al centro de detención de Adelanto, en California, donde se han registrado cuatro muertes de ciudadanos mexicanos.
En ese escrito, México solicitó que cesaran prácticas como la falta de atención médica oportuna y otras condiciones que, según las autoridades mexicanas, podrían ser incompatibles con estándares internacionales de derechos humanos y atención penitenciaria.
Paralelamente, la Secretaría de Relaciones Exteriores inició otras acciones, incluyendo denuncias ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos, comunicaciones con fiscalías estatales y la notificación de los hechos al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Las muertes de migrantes mantienen bajo presión a las autoridades estadounidenses
La disputa diplomática ocurre mientras continúa aumentando la preocupación por el número de migrantes fallecidos durante procedimientos relacionados con el ICE.
Uno de los casos que más repercusión ha generado fue el de Lorenzo Salgado Araujo, un ciudadano mexicano que murió tras recibir disparos de un agente migratorio durante un operativo en Houston, Texas.
De acuerdo con la versión oficial del ICE, el migrante habría intentado evitar su arresto utilizando su vehículo para embestir a los agentes, situación que llevó al oficial a abrir fuego.
Sin embargo, el caso ha generado cuestionamientos y ha intensificado el debate sobre el uso de la fuerza durante las operaciones migratorias.
La preocupación también ha sido respaldada por organizaciones internacionales.
Un informe publicado recientemente por Human Rights Watch documentó la muerte de 52 personas bajo custodia del ICE durante los primeros 500 días de la administración del presidente Donald Trump.
Según la organización, esa cifra representa un incremento significativo en la tasa de mortalidad registrada dentro del sistema de detención migratoria.
Human Rights Watch sostuvo además que la información proporcionada por el ICE sobre estos casos es insuficiente para permitir una supervisión adecuada por parte del Congreso, de las familias de las víctimas y de la sociedad.
Por ello, la organización pidió tanto al Departamento de Seguridad Nacional como al Congreso estadounidense adoptar medidas inmediatas para fortalecer los mecanismos de supervisión y transparencia.
Mientras tanto, el gobierno mexicano mantiene su postura de exigir investigaciones exhaustivas sobre cada uno de los fallecimientos de sus ciudadanos ocurridos en territorio estadounidense.
Las autoridades mexicanas sostienen que continuarán utilizando todas las herramientas diplomáticas y legales disponibles para buscar responsabilidades cuando existan indicios de violaciones a los derechos humanos.
Por su parte, Washington insiste en que cualquier diálogo deberá desarrollarse respetando los procedimientos diplomáticos establecidos y sin interferir en el funcionamiento interno de las agencias federales estadounidenses.
La situación refleja el delicado equilibrio que ambos países deben mantener en una relación bilateral donde la cooperación migratoria continúa siendo uno de los asuntos más complejos.
Con miles de ciudadanos mexicanos residiendo en Estados Unidos y un creciente endurecimiento de las políticas migratorias, cada incidente relacionado con el ICE tiene repercusiones que trascienden el ámbito judicial y terminan convirtiéndose en un tema de política exterior.
Las próximas semanas serán determinantes para conocer si ambos gobiernos logran encauzar el diálogo mediante mecanismos diplomáticos o si las diferencias continúan escalando en medio de un contexto marcado por la presión migratoria y las investigaciones sobre las recientes muertes de ciudadanos mexicanos.
