La FDA acelera revisión de terapias psicodélicas para tratar enfermedades mentales en EE.UU.


Por Redacción
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La agencia otorgó vales de prioridad nacional a tres proyectos farmacéuticos que investigan el uso de psilocibina —el compuesto activo de los hongos alucinógenos— para tratar la depresión resistente y el trastorno depresivo mayor, así como la metilona, una sustancia similar al MDMA, para el trastorno de estrés postraumático (TEPT).


Estos incentivos forman parte de un programa piloto diseñado para reducir los tiempos de revisión de medicamentos considerados prioritarios, lo que podría acelerar su llegada al mercado si demuestran ser seguros y eficaces.


Además, la FDA autorizó un ensayo clínico temprano sobre la ibogaína, un psicodélico derivado de una planta africana, como posible tratamiento para el trastorno por consumo de alcohol. Aunque la aprobación del estudio no implica que el fármaco sea seguro o efectivo, representa un paso significativo en la investigación de estas sustancias.


El impulso regulatorio se produce tras un decreto firmado por el presidente Donald Trump que instruye a la FDA a priorizar terapias psicodélicas clasificadas como “innovadoras”, es decir, aquellas que muestran potencial superior frente a tratamientos existentes.


El secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., afirmó que estas medidas buscan enfrentar la crisis de salud mental en el país, especialmente entre veteranos, mediante el acceso a terapias prometedoras basadas en evidencia científica.


“El desarrollo de estos tratamientos debe basarse en estudios rigurosos y datos clínicos sólidos”, señaló el comisionado de la FDA, Marty Makary, quien subrayó que cualquier aprobación estará sujeta a estrictos controles médicos.


Actualmente, muchas de estas sustancias están clasificadas como drogas de Lista I por la Administración para el Control de Drogas (DEA), lo que implica un alto potencial de abuso y ausencia de uso médico reconocido. Sin embargo, la FDA explicó que existe un mecanismo que permite su uso en entornos clínicos controlados si reciben aprobación formal.


Los expertos advierten que, aunque los psicodélicos muestran potencial para tratar afecciones como la depresión, la ansiedad y el TEPT, también presentan riesgos que deben ser cuidadosamente evaluados.


Organizaciones médicas, como la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, han respaldado la investigación, pero insisten en que aún no existe evidencia suficiente para permitir su uso generalizado fuera de ensayos clínicos.


“El estudio riguroso y la supervisión médica serán esenciales para garantizar la seguridad del paciente”, señaló la organización en un comunicado.


El creciente interés en estas terapias refleja un movimiento más amplio que incluye científicos, inversores, profesionales de la salud y pacientes que buscan nuevas alternativas frente a tratamientos tradicionales que no han resultado efectivos.


Sin embargo, especialistas advierten que, incluso con la aceleración regulatoria, la implementación de estos tratamientos será gradual y requerirá el desarrollo de infraestructura médica, protocolos clínicos y posibles esquemas de cobertura por seguros.