EE.UU. reclasifica la marihuana medicinal como droga menos peligrosa en cambio histórico


Por Redacción
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La medida fue formalizada por el secretario de Justicia interino, Todd Blanche, quien firmó una orden para trasladar la marihuana de la Lista I —categoría reservada para las drogas más restringidas como la heroína— a la Lista III, donde se ubican medicamentos con uso médico aceptado y menor potencial de abuso.


El cambio no implica la legalización del cannabis recreativo a nivel federal, pero sí representa una modificación sustancial en la manera en que el gobierno estadounidense regula y estudia la marihuana con fines terapéuticos.


Según Blanche, la nueva clasificación permitirá “una investigación más rigurosa sobre la seguridad y eficacia de la marihuana”, además de ampliar el acceso a tratamientos para pacientes y ofrecer a los médicos mayores herramientas para la toma de decisiones clínicas.


La decisión también abre la puerta a exenciones fiscales para distribuidores autorizados de cannabis medicinal y reduce barreras regulatorias que durante décadas han limitado el desarrollo científico en este campo.


Uno de los efectos más relevantes de la reclasificación es la flexibilización de las restricciones para la investigación médica. Durante años, universidades, hospitales y centros científicos han enfrentado obstáculos legales y financieros para estudiar los posibles beneficios terapéuticos del cannabis debido a su clasificación como sustancia de alto riesgo.


Con el traslado a la Lista III, se espera que aumenten los estudios clínicos sobre el uso de la marihuana en tratamientos para el dolor crónico, la ansiedad, la epilepsia y otras condiciones médicas. Además, podría disminuir el estigma asociado a su uso en contextos médicos.


La medida también tiene implicaciones económicas profundas. Empresas de cannabis que operan legalmente bajo leyes estatales podrían beneficiarse de cambios fiscales significativos, especialmente en relación con la Sección 280E del Código de Rentas Internas, que ha impedido a estas compañías deducir gastos comerciales ordinarios.


Expertos del sector estiman que esta modificación podría liberar miles de millones de dólares en actividad económica, mejorar la rentabilidad de las empresas y generar nuevos empleos en una industria que ha crecido rápidamente en la última década.
Desde 2018, las empresas de cannabis han pagado aproximadamente US$ 15.000 millones en impuestos adicionales debido a esta normativa. La eliminación de esa carga podría representar un punto de inflexión para el sector.


Además, la decisión podría influir en legisladores estatales que aún evalúan leyes sobre cannabis, enviando una señal de mayor aceptación a nivel federal, aunque sin alterar directamente las regulaciones locales.


La reclasificación de la marihuana ha sido objeto de debate durante años en Estados Unidos, sin que administraciones anteriores lograran concretar un cambio definitivo. El expresidente Joe Biden impulsó un intento durante el final de su mandato, pero el proceso quedó inconcluso.


El presidente Donald Trump retomó la iniciativa tras asumir el cargo, ordenando acelerar el proceso mediante un decreto emitido en diciembre. En los meses siguientes, la Casa Blanca y el Departamento de Justicia enfrentaron presión creciente tanto de la industria del cannabis como de sectores que apoyan su legalización.


Encuestas recientes reflejan ese cambio en la opinión pública. Un estudio del Pew Research Center indica que una mayoría de estadounidenses respalda la legalización del cannabis, ya sea con fines médicos o recreativos.


Sin embargo, la medida no está exenta de controversia. Críticos advierten que reducir la clasificación de la marihuana podría incentivar su uso recreativo y generar riesgos para la salud pública. También se anticipan desafíos legales que podrían retrasar la implementación completa de la normativa.


La Administración para el Control de Drogas deberá llevar a cabo audiencias administrativas antes de que el cambio entre plenamente en vigor, lo que abre la puerta a objeciones formales por parte de opositores.


A pesar del avance, la reclasificación no resuelve el conflicto de larga data entre la legislación federal y las leyes estatales sobre el cannabis. A nivel federal, el uso recreativo de la marihuana sigue siendo ilegal, incluso en estados donde ha sido legalizado.


Esto significa que actividades como el cultivo, la venta y la posesión de cannabis recreativo continúan sujetas a posibles sanciones bajo la ley federal, aunque en la práctica existen limitaciones para la aplicación de estas normas en estados con regulaciones propias.


Actualmente, los programas estatales de marihuana medicinal cuentan con ciertas protecciones federales que restringen la intervención del Departamento de Justicia, pero la situación sigue siendo compleja y fragmentada.


Expertos señalan que la reclasificación podría ser un paso intermedio hacia reformas más amplias, aunque no garantiza cambios inmediatos en la legalización a nivel nacional.


Mientras tanto, la industria del cannabis, los pacientes y los investigadores observan de cerca el desarrollo de esta nueva etapa regulatoria, que podría redefinir el papel de la marihuana en el sistema de salud y en la economía estadounidense.