Meta retira polémica función de IA tras críticas por privacidad


Por Carlos Hernández
El Latino Newsroom


Meta presentó Muse Image como una nueva etapa en su estrategia para integrar la inteligencia artificial en Instagram, Facebook, WhatsApp, Messenger y su aplicación Meta AI.


La herramienta prometía restaurar fotografías antiguas, modificar peinados, eliminar elementos no deseados y transformar imágenes mediante instrucciones escritas en lenguaje cotidiano.


Pero una de sus funciones más llamativas también se convirtió rápidamente en la más controvertida.
Muse Image permitía mencionar una cuenta pública de Instagram dentro de una instrucción y generar imágenes nuevas basadas en las fotografías disponibles en ese perfil.


En la práctica, un usuario podía pedirle al sistema que mostrara a otra persona bailando, comiendo en un restaurante o participando en una escena ficticia, aunque esa persona nunca hubiera autorizado la creación.


Meta confirmó al presentar la herramienta que Muse Image podía combinar referencias visuales, interpretar instrucciones complejas y utilizar perfiles específicos de Instagram dentro de sus composiciones.


La función formaba parte del primer modelo de generación de imágenes desarrollado por Meta Superintelligence Labs.


El sistema no enviaba una notificación a la persona cuyas fotos habían sido utilizadas. Además, las cuentas públicas de adultos quedaban incluidas de manera automática, salvo que el usuario desactivara manualmente la reutilización de su contenido o convirtiera su perfil en privado.


Ese modelo de consentimiento por omisión —en el que el usuario debía excluirse en lugar de autorizar expresamente su participación— provocó críticas de defensores de la privacidad, artistas, fotógrafos y representantes de la industria del entretenimiento.


El sindicato SAG-AFTRA, que representa a actores y otros profesionales del sector audiovisual, advirtió sobre el peligro de crear réplicas digitales sin consentimiento.


La organización sostuvo que las personas deberían conservar el control sobre el uso de su imagen, especialmente cuando una herramienta puede generar escenas falsas suficientemente convincentes para ser compartidas fuera de contexto.


La polémica no se limitó a la posibilidad de producir imágenes humorísticas. Especialistas en seguridad digital señalaron que una herramienta de ese tipo también podía facilitar suplantaciones de identidad, campañas de desinformación, fraudes, acoso y contenidos manipulados destinados a dañar la reputación de una persona.


Meta aseguró que Muse Image estaba sujeto a las mismas normas comunitarias que regulan el contenido publicado en sus plataformas.


La empresa también dijo que las cuentas privadas y los perfiles de menores de edad no podían ser utilizados de la misma manera.


Sin embargo, los controles no eliminaron las dudas fundamentales: una fotografía publicada para ser vista por otras personas no necesariamente implica autorización para transformarla, reinterpretarla o incorporarla a escenas ficticias mediante inteligencia artificial.


La controversia aumentó cuando Reuters comprobó que una herramienta de detección presentada por Meta no siempre lograba reconocer imágenes generadas por Muse Image después de que estas fueran recortadas.


La prueba expuso una debilidad importante: incluso cuando una plataforma introduce señales para identificar contenido artificial, una modificación sencilla puede dificultar su rastreo.


Ante la presión pública, Meta anunció que descontinuaría la función que permitía generar imágenes utilizando cuentas públicas de Instagram.


La decisión llegó apenas unos días después del lanzamiento.


La compañía reconoció que la función no había respondido adecuadamente a las expectativas de los usuarios sobre privacidad y control de su imagen.


La retirada no significa que Muse Image haya desaparecido por completo. Meta mantiene otras capacidades del modelo, entre ellas la generación de imágenes desde cero, la edición mediante instrucciones y el uso de fotografías propias como punto de partida.


Lo que fue eliminado fue la posibilidad de incorporar directamente perfiles públicos ajenos mediante una mención.


El episodio representa una advertencia para toda la industria tecnológica.


Las empresas están compitiendo por ofrecer sistemas capaces de producir imágenes y videos cada vez más realistas, pero el avance técnico también aumenta la necesidad de establecer reglas claras sobre consentimiento, identidad y derecho a la propia imagen.


Muse Image demostró que una función puede ser tecnológicamente impresionante y, al mismo tiempo, socialmente problemática.


También confirmó que, en el desarrollo de la inteligencia artificial, la pregunta ya no es solamente qué puede hacer una plataforma, sino qué debería permitir.