Los favoritos y los tapados del Mundial


Por Carlos Hernández
Editor@latinocc.com


Esta Copa del Mundo será más larga, más exigente y más traicionera que cualquier otra.
La nueva estructura también cambia la forma de analizar el torneo. Ya no basta con ganar el grupo y esperar un cruce favorable.


Con 32 selecciones en la fase de eliminación directa, habrá una ronda extra, más desgaste físico y más margen para que una selección “tapada” sorprenda a una potencia.
Por eso, el Mundial 2026 no se ganará solo con talento.


Se ganará con fondo de armario, arquero, defensa, mediocampo, gol y carácter. Y en ese mapa, España aparece como la gran favorita, seguida muy de cerca por Francia.


España llega como flamante campeona de Europa y, sobre todo, como la selección que sin duda mejor futbol ha jugado en los últimos tres años.


No es solo una cuestión de resultados, sino de identidad.


Porque el equipo de Luis de La Fuente presiona alto, circula con sentido y de manera vertical, ataca con velocidad, con paredes, desmarques y un factor sorpresa que explota los espacios vacíos como ninguna otra selección.


Por momentos esta “Roja”, recuerda al glorioso Barcelona del 2009 de Pep Guardiola, con un fútbol total, donde llegan a tener más del 70% de la posesión y son una sinfonía en el campo.


A esto se le añade que cuenta con una generación joven que juega sin miedo.


Lamine Yamal, quien sin duda y si las lesiones le respetan, está destinado a ser uno de los tres mejores futbolistas de la historia, y que puede ser la gran estrella del torneo.


Siendo aún un adolescente, lo que ha logrado, pero sobre todo las formas, ni Messi, ni Cristiano a su edad han logrado tanto, ni se les veía el talento y la madurez que sí demuestra Lamine.


Su desequilibrio, madurez y capacidad para decidir en el último tercio hacen de España un equipo distinto.


A su alrededor aparecen futbolistas como ese orquestador todo terreno que es Pedri quien tiene una visión como la del mismísimo Xavi Hernández, a Rodri, al incansable Gavi, a los laterales tres pulmones omnipresentes de Llorente y Cucurella, y a uno de los mejores aleros del mundo como lo es Nico Williams.


De la Fuente sin duda tiene una estructura colectiva que permite que el talento no juegue aislado.


La clave de España será sostener su futbol ante rivales físicos y partidos cerrados, pero eso ya lo demostró en la Euro y la Nations League, donde campeonizó.


Si mantiene la intensidad, la posesión agresiva y la capacidad para recuperar rápido tras pérdida, será el equipo más difícil de controlar.


Hoy, por juego, presente y techo futbolístico, España es mi campeona probable.


Francia llega como la segunda selección más completa del mundo.


Tiene jerarquía, experiencia, oficio y una generación acostumbrada a jugar partidos grandes.


No necesita dominar siempre para ganar; le basta con elegir bien cuándo acelerar.


No solo encabeza el ranking FIFA más reciente, sino que tiene profundidad, físico, experiencia y a Kylian Mbappé, un futbolista que ya sabe lo que es ganar un Mundial y cargar a su país en una final.


Sí, porque Mbappe llega casi con récord perfecto: dos mundiales jugados, dos finales, uno ganado y otro perdido en los penales, además de tener ya el récord con más goles en las finales con 4 tantos, gracias al hat trick que le endoso a Argentina en 2022.


Por si fuese poco, hoy por hoy, Francia tiene una delantera que si se acoplan es quizá la mejor del mundo, ya que cuentan con el último Balón de Oro como lo es el delantero del PSG, “El Mosquito” Ousmane Dembelé y a Michael Olise el flamante delantero del Bayern Munich.


Y es que sin lugar a dudas Olise, quien debutó con Francia en agosto del 2024 cuando Didier Deschamps le convocó, ahora jugará su primer mundial con una carta de presentación ya envidiable 5 goles en 6 partidos.


El drible, visión y pegada con ambas piernas no se ponen en duda, además de ser un excelente asistidor es letal como un 9, como lo dejó claro en el último partido de Francia donde le anotó un hat trick a Irlanda del Norte.


Así, la gran fortaleza del subcampeón del Mundo está en su mezcla: centrales fuertes, mediocampistas modernos como Rabbiot y Thuram, extremos veloces y delanteros capaces de resolver en una jugada, y eso en un Mundial, vale oro.


Si Mbappé llega hambriento, Olise mantiene su nivel y Francia encuentra equilibrio, será el equipo que nadie querrá enfrentar.


Argentina llega como campeón defensor, y eso pesa.


Aunque el ciclo natural obliga a ajustes, la albiceleste conserva una cultura competitiva que no se negocia, porque sabe sufrir, sabe cerrar partidos y sabe jugar eliminatorias.


Julián Álvarez, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y una base acostumbrada a ganar mantienen a Argentina en el grupo de candidatos.


No siempre necesita jugar bonito.


Muchas veces le alcanza con competir mejor que el rival, manejar los tiempos y golpear en el momento justo.


Su desafío será renovar sin perder el alma.


Si Argentina mantiene intensidad, defensa sólida y liderazgo en el vestuario, volverá a ser peligrosa.


En mundiales, la camiseta argentina pesa, y sus jugadores lo saben.


Brasil siempre es favorito por historia, camiseta y talento, pero este Mundial tiene sabor a examen.


Vinícius Jr. debe trasladar a la selección lo que ya ha demostrado con el Real Madrid, cuenta con talento de sobra, tiene regate, la magia brasilera, velocidad, gol y personalidad para ser el líder ofensivo de la Canarinha.


A su lado, Neymar, quien regresa de una lesión, Raphinha y Endrick pueden formar una ofensiva muy peligrosa.


El Brasil de Carletto Ancelotti tiene desequilibrio, imaginación y jugadores capaces de cambiar un partido en segundos, el problema es que no logran acoplarse aún completamente.


Y es que la Canarinha por instantes tienen cortos circuitos en todas las zonas, que es su mayor debilidad, donde la confusión se adueña de todos y es cuando sus rivales sacan provecho y les sacan el marcador.


Por ello, la incógnita es si Brasil tendrá esa concentración y carácter para sobrevivir a partidos cerrados, y que tan inspirado este Vini, Ney y Rapinha.


Si encuentra equilibrio, puede ser campeón, pero si vuelve a depender de chispazos, muy seguramente se quede en el camino.


Dicen que Inglaterra tiene una de las mejores generaciones del torneo. Jude Bellingham, Phil Foden, Cole Palmer, Bukayo Saka y Harry Kane le dan talento, gol y variantes ofensivas de primer nivel.


El problema inglés no suele ser la nómina, sino la presión.


Y es que Inglaterra carga con una historia pesada, junto a España han sido de las grandes selecciones las eternas perdedoras, las “ya casi”, pero que siempre decepcionaban en la cita mundialista.


El problema es crónico, con una prensa que vive en una burbuja de fantasía, que infla y eso le destruye, porque produce una afición que exige demasiado a jugadores sin el talento de los Mbappé, Lamine, Vini, Julian Alvarez, etc.


Si logra jugar suelta y Bellingham llega entonado, entonces Inglaterra sí puede llegar lejos.


Pero para ello necesita valentía táctica, claridad en los momentos grandes y no esconderse cuando el partido pide personalidad, como históricamente ha sido el caso.


Portugal es junto con Holanda los caballos negros, porque por jugadores no está muy atrás de Francia y España, y quizá luego de España, los de Bobby Martínez cuentan con más talento en todas sus líneas, Concencaio, Nuno Mendes son laterales profundos, centrales fuertes, mediocampistas técnicos, porque si Pedri en España es futbol total, Vitinha lo es aún más.


El pequeño volante central no sólo marca, sino es quien es el maestro de la sinfonía lusitana, quien no sólo destruye y anticipa, sino que también dribla, piensa, sostiene, rompe líneas, asiste y marca.


En un torneo largo y trabado, un jugador así puede valer tanto como un goleador.


En ataque tiene a su referencia máxima Cristiano Ronaldo, ya con más de 41 años pero, su presencia aún intimida a defensores, además a una flecha como lo es Rafael Leao, y a dos magos como lo son Gonçalo Guedes y “O Menino”, Joao Félix, que este año fue nombrado el mejor futbolista de la Liga Saudi, por encima de Benzema, Cristiano, y muchas otras estrellas.


Así que Portugal es un equipo más completo de lo que muchos reconocen.


Portugal debe jugar para su presente, no para su pasado, y si se libera de nostalgias puede ser una de las selecciones más peligrosas del Mundial.


Colombia puede ser una de las selecciones incómodas del torneo.


Tiene velocidad, técnica, carácter y un James Rodríguez que con la camiseta colombiana se transforma.


Si James está fino, Colombia puede competir contra cualquiera, porque cuando James se pone la amarilla de la selección es el Cruyff de su selección.


Turquía es otro equipo para mirar.


Con Arda Güler como cerebro, la selección otomana tiene talento, descaro y una generación joven que no se intimida.


Su partido ante Estados Unidos en Los Ángeles puede marcar mucho más que el grupo.
Uruguay siempre compite, no por algo tiene dos mundiales y siempre es uno de los que hacen vibrar los Mundiales.


Los pupilos de Marcelo Bielsa, tienen garra, delanteros y eso que excluyó a un ya acabado Luis Suárez, mediocampo y una identidad que pesa en mundiales.


Por su parte, Holanda, con Memphis Depay y una estructura seria, tiene futbolistas buenísimos en todas sus líneas, ya que en la defensa tiene a una muralla como Virgil Van Dijk, en el medio a otro todo terreno como Frenkie De Jong, y en la delantera a Cody Gapko y el explosivo Justin Kluivert, son un equipo a temer.


Junto con España son una de las selecciones que mejor juegan en el mundo, con futbol ofensivo, y acá está lo llamativo, su as bajo la manga: han sido el único equipo en los dos últimos años en dominar por completo y someter a España en los dos últimos años.
Por lo que de llegar a semifinales, Holanda si es un serio contendiente para campeón, ya que como están las llaves, enfrentarían a España en la semifinal.


Brasil puede ser una decepción si no encuentra funcionamiento colectivo. Tiene nombres para ilusionar, pero en los últimos años no siempre ha transmitido solidez como equipo.
No es ni la sombra de lo que fue.


Inglaterra también entra en esa categoría, porque si los jugadores sienten demasiado el peso mediatico, será más de lo mismo y a casa antes de tiempo.


Alemania es otra incógnita. Está en reconstrucción, con jóvenes de enorme talento como Jamal Musiala, pero todavía busca recuperar la autoridad que tuvo durante décadas.
Puede crecer durante el torneo o volver a sufrir ante selecciones más maduras.


La final soñada, por futbol, presente y jerarquía, sería España contra Francia. España es la selección que mejor juega al futbol en los últimos tres años, flamante campeona de Europa y dueña de una generación joven que combina talento, presión, velocidad y descaro. Francia, por su parte, ha sido finalista en los dos últimos mundiales, campeona en 2018 y subcampeona en 2022, y cuenta con Kylian Mbappé, el jugador más determinante de la última década en Copas del Mundo.


Sin embargo, esa final soñada entre España y Francia no sería posible si ambas selecciones ganan sus respectivos grupos y la lógica del cuadro se mantiene. Por la configuración del torneo, el cruce entre españoles y franceses se daría antes, muy probablemente en semifinales. Sería una final anticipada: el mejor futbol colectivo del momento contra la selección más física, profunda y letal del mundo.


Por eso, si España llega hasta la final como primera de grupo, los rivales más probables por el otro lado del cuadro serían Argentina, Brasil o Portugal. Y entre esas opciones, la final más poderosa, por historia, simbolismo y narrativa futbolera, sería España contra Argentina.


Ese partido tendría todos los ingredientes de una final histórica. De un lado estaría Lamine Yamal, el joven que ya empezó a hacer olvidar en Barcelona la sombra imposible de Lionel Messi. Del otro, estaría precisamente Messi, una de las grandes leyendas del futbol mundial y, sin discusión, uno de los 10 mejores jugadores de todos los tiempos.


Sería mucho más que una final entre la campeona de Europa y la campeona del mundo.
Sería un cambio generacional frente a los ojos del planeta: Messi, el genio que marcó una era, contra Yamal, el futbolista que, si logra ganar un Mundial tan joven, podría iniciar un camino de leyenda.


Las comparaciones con la carrera de Pelé, en ese escenario, ya no sonarían descabelladas.
España contra Argentina sería futbol, historia, emoción y símbolo. La leyenda contra el heredero. El pasado glorioso contra el futuro que ya llegó. Y si Yamal levantara la Copa del Mundo en 2026, no solo confirmaría que es la gran estrella de su generación; también pondría la primera piedra de una carrera llamada a competir con los nombres más grandes que ha dado este deporte.


El Mundial no lo gana solo el más talentoso, lo gana el equipo que tiene arquero, defensa, mediocampo, gol, banca y hambre.


Lo gana quien administra las piernas, supera los malos momentos y tiene una figura capaz de decidir cuando el partido ya no se juega con táctica, sino con carácter.
España parte un paso adelante por futbol. Francia está casi al mismo nivel por jerarquía y potencia.


Argentina y Brasil tienen historia para meterse de lleno.


Portugal e Inglaterra tienen plantel para romper la puerta.


Y entre los tapados, Colombia y Turquía pueden dar más de un susto.


Campeón probable: España. Por juego, por generación, por presente y por un Lamine Yamal que puede convertir este Mundial en su gran consagración.