El senador de California afirmó que la salida de Bondi no borrará lo que describió como un daño duradero al Departamento de Justicia bajo la presidencia de Donald Trump.
Por Max Vásquez
redaccion@latinocc.com
El Senador Alex Padilla (Demócrata por California) criticó duramente a la ex fiscal general Pam Bondi, después de que el presidente Donald Trump la destituyera de su cargo, afirmando que su salida no repara lo que él describió como la politización y la instrumentalización del Departamento de Justicia durante su mandato.
En un comunicado enviado a esta redacción, el Senador Padilla, miembro del Comité Judicial del Senado, declaró que el paso de Bondi por la fiscalía general había dejado daños a largo plazo.
“El desastroso mandato de Pam Bondi como fiscal general ha llegado a su fin, pero las consecuencias de su instrumentalización del Departamento de Justicia se harán sentir durante los años venideros”, afirmó Padilla.
Acusó a Bondi de supervisar un Departamento de Justicia que, en sus palabras, “avaló irresponsablemente investigaciones contra los enemigos políticos percibidos de Donald Trump, intentó coaccionar a los estados para que entregaran sus padrones electorales, apartó a fiscales de carrera y funcionarios públicos, y eludió la rendición de cuentas y la transparencia en relación con los archivos de Epstein”.
“Trump ha elevado el precio de nuestros alimentos, de la atención médica y de la gasolina; ha iniciado una guerra no autorizada con Irán y ha militarizado a los agentes federales contra los propios estadounidenses. Este despido no altera los hechos de la desastrosa administración de Trump. Los estadounidenses siempre merecieron algo mejor que Pam Bondi”, añadió el demócrata.

FRUSTRADO
La decisión de Trump de despedir a Bondi se produjo tras una creciente frustración dentro de la Casa Blanca respecto a su gestión de asuntos políticamente sensibles, incluidos los archivos vinculados a Jeffrey Epstein.
Era un rumor que corría ya por unos días que Trump había conversado recientemente con sus aliados sobre la posibilidad de destituir a Bondi y habló directamente con ella el miércoles acerca de su reemplazo.
Una fuente describió esa conversación como “dura”, mientras que otra comentó en una entrevista con CNN que Trump dejó claro que a Bondi “no le quedaba mucho tiempo en su cargo” y que pronto sería sustituida.
Trump se había sentido cada vez más frustrado, no solo por la gestión de Bondi de los archivos de Epstein, sino también por lo que él consideraba una falta de urgencia a la hora de perseguir a críticos y opositores políticos, como indica una fuente anónima de la Casa Blanca.
Trump anunció que el fiscal general adjunto, Todd Blanche, asumiría el cargo de manera interina, mientras la Casa Blanca decide si presenta un nombramiento permanente.
Bondi declaró que trabajaría en el DOJ el próximo mes para facilitar el traspaso del cargo a Blanche antes de incorporarse al sector privado.
Entre los nombres que circulan como posible reemplazo figura Lee Zeldin, actual jefe de la Agencia de Protección Ambiental y uno de los aliados más leales de Trump.
La gestión de Bondi, que duró 14 meses, estuvo marcada por controversias constantes.
Aún al destituir a Bondi, Trump la elogió públicamente calificándola como una “gran patriota estadounidense y una amiga leal”, y señaló que ella pasaría a ocupar un puesto en el sector privado, aunque no ofreció detalles al respecto.
Bondi respondió a través de la plataforma X, escribiendo: “Liderar los esfuerzos históricos y sumamente exitosos del presidente Trump para hacer de Estados Unidos un lugar más seguro y protegido ha sido el honor de toda una vida”.
Padilla, sin embargo, presentó la reorganización como parte de un fracaso más amplio por parte de Trump, y no como una corrección del mismo.
