Republicanos expresan alarma por tácticas migratorias en Minnesota tras muerte de manifestante

Por Redacción
Redaccion@latinocc.com


El incidente ocurrió el sábado en Minneapolis, donde Alex Pretti, un enfermero de 37 años que trabajaba en una unidad de cuidados intensivos, murió tras ser alcanzado por disparos durante una manifestación contra las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Pretti era ciudadano estadounidense, nacido en Illinois, y participaba en protestas que se han intensificado en el estado desde el inicio del año.


La muerte del manifestante ha generado un inusual quiebre dentro del Partido Republicano, con voces conservadoras que, sin rechazar de plano la política migratoria de línea dura de Trump, cuestionan la falta de claridad, supervisión y rendición de cuentas en el uso de la fuerza por parte de las agencias federales.
El gobernador de Oklahoma, Kevin Stitt, fue uno de los primeros republicanos en manifestar su inquietud. En una entrevista con el programa “State of the Union” de CNN, calificó la muerte de Pretti como una “verdadera tragedia” y advirtió que las imágenes difundidas desde Minnesota están generando un profundo malestar entre los estadounidenses.


Consultado sobre si el presidente debería retirar a los agentes federales de inmigración del estado, Stitt evitó dar una respuesta directa, pero sugirió que Trump enfrenta un dilema político creciente.


“Esa es una pregunta que el presidente tiene que responder”, dijo. “En mi opinión, está recibiendo malos consejos en este momento”.


Las declaraciones de Stitt se sumaron a los llamados de otros republicanos de alto perfil que han pedido una investigación exhaustiva e imparcial sobre el uso de la fuerza en Minnesota.


El senador Thom Tillis, de Carolina del Norte, instó públicamente a que se esclarezcan los hechos sin interferencias políticas. En un mensaje difundido en redes sociales, advirtió que cualquier intento de cerrar el caso antes de una investigación formal dañaría no solo la credibilidad de las instituciones federales, sino también el legado del propio Trump.


“Cualquier funcionario del gobierno que se apresure a emitir un juicio y trate de clausurar una investigación antes de que comience está causando un daño enorme a la nación y al legado del presidente”, escribió Tillis.


Por su parte, el senador Bill Cassidy, de Luisiana, calificó el incidente como “increíblemente perturbador” y sostuvo que la credibilidad tanto del ICE como del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) “está en juego”.


Las preocupaciones republicanas contrastan con la postura firme adoptada por otros funcionarios de la administración Trump, quienes han defendido las tácticas de inmigración y responsabilizado a líderes demócratas locales por el clima de confrontación.


El secretario del Tesoro, Scott Bessent, reconoció que “es una tragedia cuando alguien muere”, pero culpó directamente a autoridades demócratas de Minnesota de fomentar el caos.


Las protestas en Minnesota se han intensificado en las últimas semanas, con enfrentamientos frecuentes entre manifestantes, fuerzas del orden y agentes federales. Las movilizaciones se concentran principalmente en Minneapolis y St. Paul, donde organizaciones comunitarias, sindicatos y líderes religiosos han denunciado redadas migratorias que, según ellos, afectan de manera desproporcionada a comunidades inmigrantes y generan temor generalizado.


La muerte de Pretti ha tenido un impacto particular debido a su perfil. Además de ser ciudadano estadounidense, era trabajador de la salud y participaba activamente en protestas pacíficas, según testigos y organizadores. Su fallecimiento ha sido utilizado por activistas para cuestionar la narrativa oficial de que las operaciones migratorias se enfocan exclusivamente en personas sin estatus legal y con antecedentes criminales.


Organizaciones de derechos civiles han exigido transparencia total sobre las circunstancias del tiroteo, incluyendo la difusión de imágenes de cámaras corporales, protocolos de uso de la fuerza y la cadena de mando involucrada en la operación.
Aunque el gobierno federal no ha divulgado detalles completos del incidente, autoridades señalaron que el agente involucrado actuó en el contexto de una situación “volátil”. No se ha informado si el agente ha sido suspendido o apartado de sus funciones mientras se desarrolla la investigación.


El caso ocurre en un momento en que la política migratoria de Trump enfrenta una creciente presión política y social. Desde su regreso a la Casa Blanca, el mandatario ha reforzado las redadas, ampliado la presencia de agencias federales en estados gobernados por demócratas y endurecido el discurso contra ciudades santuario.
Sin embargo, la reacción de algunos republicanos sugiere que el costo político de estas tácticas podría aumentar, especialmente si continúan los incidentes con víctimas fatales o ciudadanos estadounidenses involucrados.


“En este momento, los ánimos están completamente desbordados y necesitamos bajar la temperatura”, afirmó Stitt. “Hace falta liderazgo y una explicación clara de cuál es el objetivo final”.


Analistas señalan que el episodio de Minnesota podría convertirse en un punto de inflexión dentro del Partido Republicano si las imágenes de violencia continúan dominando la cobertura mediática. Aunque el apoyo a políticas migratorias estrictas sigue siendo fuerte entre la base conservadora, existe preocupación por el impacto electoral de escenas que muestran enfrentamientos armados, arrestos masivos y víctimas civiles.


Además, el caso plantea interrogantes sobre la coordinación entre agencias federales y autoridades locales, así como sobre el entrenamiento de los agentes desplegados en contextos de protesta civil.


Para los demócratas, la muerte de Pretti refuerza sus críticas a la estrategia migratoria de Trump, a la que califican de “militarizada” y “deshumanizante”. Líderes del partido han pedido audiencias en el Congreso y una revisión amplia del papel del ICE y la Patrulla Fronteriza en operaciones dentro del país.


Mientras tanto, Minnesota sigue siendo uno de los principales focos de protesta contra la política migratoria federal, con manifestaciones casi diarias y una presencia constante de fuerzas federales. No está claro si la administración ajustará su enfoque tras las críticas internas, pero el debate sobre inmigración, uso de la fuerza y derechos civiles vuelve a ocupar un lugar central en la agenda nacional.