Sindicatos franceses convocan huelgas nacionales y aumentan la presión sobre el gobierno de Macron

Por El Latino Newsroom

Las movilizaciones representan un nuevo desafío para el gobierno del presidente Emmanuel Macron, que enfrenta semanas de creciente malestar social.

Después de más de un mes de manifestaciones frecuentes y multitudinarias, las autoridades esperaban nuevas concentraciones en ciudades como París, Lyon y Marsella, con una posible participación de cientos de miles de personas.

Los sindicatos anunciaron alrededor de 260 concentraciones en distintas localidades para expresar el rechazo al aumento del costo de la vida y exigir medidas frente al deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores.

Las protestas también tuvieron consecuencias en el funcionamiento de los servicios públicos. Cientos de escuelas secundarias permanecieron cerradas o no pudieron desarrollar sus actividades con normalidad, debido tanto a las movilizaciones estudiantiles como a la adhesión de docentes a la huelga.

El transporte público registró importantes interrupciones, mientras que las autoridades locales reforzaron las advertencias de seguridad. En Estrasburgo, al noreste de Francia, la policía pidió a la población extremar las precauciones en las inmediaciones de determinados centros educativos.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, anunció el despliegue de 70,000 agentes policiales en todo el territorio francés para responder a las movilizaciones. El operativo contará con el apoyo de vehículos blindados, drones y helicópteros.

La preparación de las fuerzas de seguridad ocurre en medio de críticas por el uso de la fuerza durante anteriores manifestaciones, en las que algunos participantes resultaron heridos por las tácticas policiales.

Aunque las protestas responden principalmente a demandas laborales y estudiantiles, varias jornadas anteriores estuvieron marcadas por episodios de violencia atribuidos, en su mayoría, a grupos de individuos enmascarados que no necesariamente comparten las reivindicaciones de los trabajadores y estudiantes.

Las autoridades de Bretaña, en el oeste del país, informaron que personas encapuchadas intentaron bloquear carreteras en la ciudad de Rennes durante la jornada del jueves.

También denunciaron que jóvenes, en ocasiones acompañados por adultos, protagonizaron actos violentos, entre ellos el lanzamiento de bolas de acero contra agentes policiales.

Estos incidentes han complicado el desarrollo de las movilizaciones y aumentado la preocupación por la posibilidad de nuevos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.

El Gobierno enfrenta así el desafío de garantizar el orden público sin intensificar las críticas por la actuación policial, en un contexto de protestas que han alcanzado niveles de tensión poco habituales en los últimos años.

En una declaración conjunta, las principales organizaciones sindicales advirtieron que Francia se encuentra cerca de una recesión y señalaron que los anuncios de despidos están aumentando en distintos sectores.

Los representantes de los trabajadores denunciaron que los precios de productos y servicios esenciales continúan subiendo, mientras los salarios y las pensiones no avanzan al mismo ritmo.

“El combustible, los alimentos, el alquiler, el gas, la electricidad… todo sube excepto los salarios y las pensiones”, expresaron en el comunicado.

Francia atraviesa dificultades fiscales y registra uno de los desempeños económicos más débiles de Europa, junto con Italia y Bélgica, según el contexto económico señalado por los sindicatos.

Las organizaciones dirigieron sus advertencias tanto al gobierno de Macron como al sector empresarial, al que instaron a responder ante las crecientes dificultades de los hogares y las condiciones laborales.

“La ira es inmensa”, afirmaron. También advirtieron que la situación del país es frágil y que los problemas sociales y ambientales requieren atención inmediata.

Antes de la jornada de huelga, el Ejecutivo había mantenido conversaciones con los sindicatos para intentar reducir las tensiones y limitar el alcance de los disturbios. La negociación entre el Gobierno y las organizaciones laborales forma parte habitual de la dinámica política francesa, pero hasta ahora no ha logrado detener las movilizaciones.

La actual ola de protestas se ha convertido en uno de los episodios de mayor malestar civil que ha enfrentado Francia en años. Las exigencias relacionadas con el costo de la vida, los salarios y el financiamiento de la educación pública mantienen la presión sobre el Ejecutivo, mientras las autoridades buscan evitar que las manifestaciones deriven en nuevos episodios de violencia.