Por El Latino Newsroom
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a cuestionar públicamente la independencia de la Reserva Federal (Fed) tras el incremento en las tasas de interés acordado por el junta de gobierno del organismo central.
En una entrevista concedida a la revista Time, el mandatario expresó su disconformidad con la decisión unánime liderada por el actual presidente de la institución, Kevin Warsh, señalando que este debió haberse opuesto a la medida.
»Probablemente yo habría votado en contra de la junta si estuviera en su lugar», declaró el gobernante estadounidense respecto a la actuación de Warsh. «No culpo a Kevin Warsh. Pero tenemos una junta muy hostil, que dice: ‘Queremos perjudicar a Trump’. Lo hacen porque tienen un síndrome de odio a Trump. Es un problema porque tenemos una junta de la Reserva Federal muy hostil», agregó el jefe de Estado al evaluar el escenario macroeconómico actual.
El ajuste en el costo del dinero representa el primer incremento en los tipos de interés en tres años, una determinación adoptada por el consejo del banco central con el propósito de frenar las presiones inflacionarias que persisten en la economía nacional. La postura de la institución contraviene los reiterados llamados del mandatario para reducir las tasas y estimular el crecimiento.
Al ser consultado sobre la posibilidad de que la Reserva Federal efectúe un nuevo incremento en las tasas de interés antes de que concluya el año, el presidente fue enfático al señalar que considera innecesaria una acción de esa naturaleza. «Hay mucha gente ahí a la que le encantaría que a nuestro país le fuera mal. Se ha politizado mucho. No te culpo, Kevin. Creo que es una lástima. No es justo. Mira, nuestra nación está experimentando un crecimiento explosivo como nunca antes se había visto», puntualizó durante la entrevista.
Tensiones institucionales y maniobras en torno al liderazgo del banco central
Las declaraciones del ejecutivo nacional se enmarcan en un periodo de fricción sostenida entre la Casa Blanca y la cúpula directiva del banco central estadounidense. Trump intentó matizar sus observaciones hacia Warsh atribuyendo la postura del organismo a la influencia de otros integrantes de la junta directiva. «Está controlado hasta cierto punto por la junta», afirmó el mandatario. «Ahí están los elegidos por Obama y Biden. Llegamos demasiado tarde para [controlar la junta]», acotó.
La presión política sobre el emisor bancario ocurre un día después de que el inspector general del organismo difundiera las conclusiones de una investigación dirigida contra el expresidente del banco central, Jerome Powell. Las pesquisas se centraron en presuntos sobrecostos derivados de la remodelación de la sede principal de la institución en Washington.
El informe presentado por el supervisor descartó la existencia de elementos para iniciar acciones penales contra Powell. «En ningún momento durante nuestra evaluación encontramos motivos razonables para creer que se hubiera producido una violación de la ley penal federal que requiriera una remisión al fiscal general de los Estados Unidos», precisa la resolución oficial.
Pese a los hallazgos del inspector general, el Ejecutivo insistió en revisar los costos asociados al proyecto arquitectónico, que superan los 2.500 millones de dólares. A través de un mensaje publicado en su red social Truth Social, el presidente instruyó al fiscal general, Todd Blanche, evaluar el documento para determinar posibles acciones legales, dejando abierta la opción de reexaminar el expediente.
Desafíos a la autonomía de la política monetaria en Estados Unidos
En forma paralela a las críticas dirigidas hacia la junta directiva y el expediente sobre las obras de la sede, la administración federal ha impulsado acciones para apartar de su cargo a la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook. La funcionaria ha mantenido una postura favorable a sostener tasas elevadas para contener la inflación por encima de la meta del 2 %.
Para justificar la remoción de Cook, la Casa Blanca ha argumentado presuntas irregularidades en la tramitación de una hipoteca personal, medida que ha sido interpretada por analistas como un intento por modificar la correlación de fuerzas dentro del comité encargado de fijar la política monetaria.
El actuar del banco central bajo la conducción de Warsh ha recibido el respaldo de los mercados financieros, que valoran la autonomía de la junta para fijar la política crediticia con independencia de la coyuntura política del país.
El choque institucional evidencia la brecha entre la estrategia de la Casa Blanca, enfocada en la expansión económica mediante tipos de interés reducidos, y la prioridad de la Reserva Federal de contener las presiones inflacionarias mediante una política crediticia restrictiva.
